02 septiembre 2007

CULPABLE

- ¿Qué tal si te vistes ya?

Esta orden directa sutil sugerencia se la hago a mi chico con cara seria, después de comprobar que sigue en calzoncillos dando vueltas por el salón. Me fascina esa costumbre tan masculina de dar vueltas y vueltas justo cuando nos tenemos que ir (o situaciones semejantes). Realmente no entiendo cómo es posible que surja siempre la imperiosa necesidad de hacer algo muy importante justo cuando más prisa tenemos.

- Voy sólo un minuto a ver una cosa.

No se puede hacer nada en contra de las fuerzas de la naturaleza, así que sólo arrugo mi nariz para mostrar mi disconformidad, mientras pienso en que tengo que dejar de hacerlo si no quiero que me salgan las muy terribles "líneas de expresión". Bueno, pues en vez de salir a las en punto, saldremos a y cuarto. Zapeo para hacer tiempo hasta que mi chico decida vestirse...

Aparece un minuto después, y me coge el mando a distancia de la mano para quitarle el volumen a la televisión. Me mira expectante y con una sonrisa muy ancha en la cara. Le miro sin saber qué pasa. De fondo, desde el estudio, suena una canción que me gusta pero tardo en reconocer.

Ahhhhhhhhhhhh, AHORA LO ENTIENDO TOOOOOOOOOOOODO. Y ahora me siento terriblemente culpable por meterle prisa cuando lo único que estaba haciendo el pobre chaval es terminar de conseguirme una canción que escuché en un programa. Jo. Y yo riñéndole por su desesperante costumbre de dar vueltas.

Le abrazo, la verdad es que me ha hecho mucha ilusión que se quede con el título de la canción y la buscara para mí, sólo para hacerme feliz. Me siento ilusionada y culpable. El segundo sentimiento gana al primero por goleada, pero no le digo nada, sólo le abrazo más fuerte y le doy un azote cariñoso cuando por fin se va a vestir sin dar más vueltas.

Intentaré morderme la lengua la próxima vez que dé las vueltas de rigor. Se ha ganado un crédito de bastantes ocasiones, así que procuraré no ser la bocazas de siempre. Espero poder evitarlo.

2 comentarios:

  1. yo pensaba que la costumbre de dar vueltas justo cuando nos tenemos que ir(o situaciones semejantes) era femenina.
    ResponderSuprimir
  2. ¡Qué mono! A mí me encantan ese tipo de detalles :) Y siempre me siento mal cuando regaño al mío por cosas que, al fin y al cabo, hace para mí sin que yo me haya dado cuenta :(

    P.D. Como verás, he empezado desde el principio y seguiré hasta el final ;)
    ResponderSuprimir