Esta mañana estaba yo distraídamente desayunando en el office de mi empresa, cuando no quise pude evitar escuchar la conversación que estaban teniendo un grupo de chicas en la mesa de al lado.
Escuché la palabra “píldora” y las orejillas se me movieron con el fin de captar mejor el sonido mientras asentía distraídamente a quienes me estaban hablando. Al final, de retazos de la conversación, puede sacar frases completas que me pusieron los pelos de punta.
Estoy sensible con el tema porque decidí (con bastantes dudas, la verdad), empezar a tomar la píldora. Me lo había planteado ya en anteriores ocasiones, pero no ha sido hasta ahora que no le he visto la utilidad a una bomba de hormonas del tamaño de una juanola. Al final, en un arranque de los míos, pedí cita al médico para pedírsela, y me despachó en dos minutos, porque sólo me hizo una revisión básica y me pidió unos análisis. Todo fue tan rápido y tan frío que no me dio tiempo de explicarle mis dudas al buen señor, así que me las guardé para cuando volviera a la consulta con los resultados del análisis. Tengo que ir a sacarme sangre en unos días (lo cual quiere decir que tengo tiempo de arrepentirme), y la conversación escuchada furtivamente esta mañana no ha ayudado nada.
Las chicas estaban hablando de los inconvenientes de la píldora de marras. Algunos ya los sabía ya, otros los había oído y otros me los imaginaba, pero no le hice mucho caso a esas leyendas urbanas. Ellas no sé si hablaban de oídas o realmente la toman, estoy casi segura que al menos una de ellas sí. Dejaron caer que te hinchas (totalmente incompatible con mi dieta), que si te olvidas un día puede ser que la fastidies y bastante (totalmente incompatible con mi mala memoria), que te sale más vello (totalmente incompatible con mi guerra declarada a ese elemento), que la piel se te sensibiliza más y se irrita con nada (totalmente incompatible con mi obsesión por tener una piel perfecta), y sobre todo, que si en un momento dado de enajenación mental aguda me diera por dejar el tratamiento y decidiera ser madre, las probabilidades de tener dos o tres O MÁS niños se multiplicaban (totalmente incompatible con mis ganas de ser madre que son nulas y como mucho serían escasas). Total, que no me gustó nada la conversación que escuché...
Si ya de por sí tenía reparos, estos efectos secundarios me tiran para atrás con la fuerza de una locomotora a plena potencia cuesta abajo. No creo que fuera capaz de asumir esos cambios en mi cuerpo (fijémonos que son todos A PEOR), y encima si soy yo quien me los provoco tomando una tanda de 21 pildoritas, descanso 7 días y otra vez a empezar. La píldora sólo me iba a servir para la anticoncepción, no la necesito para regularme el ciclo ni nada por el estilo, y de momento usamos preservativo y no nos va mal, pero yo me quedaba más tranquila con este método. Ahora no lo sé. Debería preguntarle todo esto al médico, cuando fuera con los resultados y pudiera hablar con él más tranquilamente, pero seguramente me dirá que es cierto -menos a lo último, yo creo que eso no es verdad-. Y entonces me tendré que decidir firmemente. Ahora sólo tengo un sobre con documentos, solicitudes de analíticas, el nombre de una pastilla y muchas dudas.
¿Qué hago?
Escuché la palabra “píldora” y las orejillas se me movieron con el fin de captar mejor el sonido mientras asentía distraídamente a quienes me estaban hablando. Al final, de retazos de la conversación, puede sacar frases completas que me pusieron los pelos de punta.
Estoy sensible con el tema porque decidí (con bastantes dudas, la verdad), empezar a tomar la píldora. Me lo había planteado ya en anteriores ocasiones, pero no ha sido hasta ahora que no le he visto la utilidad a una bomba de hormonas del tamaño de una juanola. Al final, en un arranque de los míos, pedí cita al médico para pedírsela, y me despachó en dos minutos, porque sólo me hizo una revisión básica y me pidió unos análisis. Todo fue tan rápido y tan frío que no me dio tiempo de explicarle mis dudas al buen señor, así que me las guardé para cuando volviera a la consulta con los resultados del análisis. Tengo que ir a sacarme sangre en unos días (lo cual quiere decir que tengo tiempo de arrepentirme), y la conversación escuchada furtivamente esta mañana no ha ayudado nada.
Las chicas estaban hablando de los inconvenientes de la píldora de marras. Algunos ya los sabía ya, otros los había oído y otros me los imaginaba, pero no le hice mucho caso a esas leyendas urbanas. Ellas no sé si hablaban de oídas o realmente la toman, estoy casi segura que al menos una de ellas sí. Dejaron caer que te hinchas (totalmente incompatible con mi dieta), que si te olvidas un día puede ser que la fastidies y bastante (totalmente incompatible con mi mala memoria), que te sale más vello (totalmente incompatible con mi guerra declarada a ese elemento), que la piel se te sensibiliza más y se irrita con nada (totalmente incompatible con mi obsesión por tener una piel perfecta), y sobre todo, que si en un momento dado de enajenación mental aguda me diera por dejar el tratamiento y decidiera ser madre, las probabilidades de tener dos o tres O MÁS niños se multiplicaban (totalmente incompatible con mis ganas de ser madre que son nulas y como mucho serían escasas). Total, que no me gustó nada la conversación que escuché...
Si ya de por sí tenía reparos, estos efectos secundarios me tiran para atrás con la fuerza de una locomotora a plena potencia cuesta abajo. No creo que fuera capaz de asumir esos cambios en mi cuerpo (fijémonos que son todos A PEOR), y encima si soy yo quien me los provoco tomando una tanda de 21 pildoritas, descanso 7 días y otra vez a empezar. La píldora sólo me iba a servir para la anticoncepción, no la necesito para regularme el ciclo ni nada por el estilo, y de momento usamos preservativo y no nos va mal, pero yo me quedaba más tranquila con este método. Ahora no lo sé. Debería preguntarle todo esto al médico, cuando fuera con los resultados y pudiera hablar con él más tranquilamente, pero seguramente me dirá que es cierto -menos a lo último, yo creo que eso no es verdad-. Y entonces me tendré que decidir firmemente. Ahora sólo tengo un sobre con documentos, solicitudes de analíticas, el nombre de una pastilla y muchas dudas.
¿Qué hago?
no te la tomes
ResponderSuprimirAhí he llegado yo... :(
ResponderSuprimir¿Por qué no me la recomiendas? ¿Tú la tomabas?
O la tomas, vaya...
ResponderSuprimirBueno, tras varios intentos de comentar, y viendo que no me queda más remedio que hacerlo a través de mi cuenta de gmail, te digo un par de cosillas:
ResponderSuprimirLa píldora me dio la lata un par de meses como mucho. Pero ahora no la dejaría. (¿¿Quién te ha dicho que sale más vello??)
Lo de tener más niños es justo después de dejarla, pero con cuidado no tendrás una prole numerosa... no sé, el tema da para hablar y hablar. Tiene amigos y detractores, pero es que leyendo tu post me he visto a mí misma hace un año y medio y ahora estoy hasta contenta con el invento. Olvidos incluidos, conste. Prueba unos meses y luego nos cuentas.
AH! The IT Crowd mola, tenías razón.
[http://www.bloj.net/irene]