09 septiembre 2007

FACTURAS Y SORPRESA

Deprime un poco bastante mucho llegar a casa después de un fin de semana fuera. Sobre todo si ese día es, además, el último día de vacaciones. Encima, si al día siguiente es Lunes, y el primer día después de tres meses de jornada reducida, y habrá que madrugar más que otros días y seguro que el trabajo se ha acumulado y...

...lo que te da la bienvenida a casa el un buzón lleno de cosas. Miras esperanzada por la ranura del buzón y ves un montón de cartas, y esperas que sean de amigos. En ese momento de esperanza, no recuerdas que en cinco años no has recibido ni una carta personal, salvo alguna que otra felicitación de Navidad desperdigada. Abres el buzón. Sacas todas las cartas. Factura. Factura. Factura. Factura.

Joooooooooooooooooooooooooooooooooooo...

Al menos, la última carta NO es una factura. Es del Centro de Salud, que me cambian la cita del especialista que tenía para primeros de Octubre. La nueva cita es para MAÑANA. Pues sabes que avisan con mucha antelación. Ni me puedo pedir el día en el trabajo ni nada, así que tendré que irme a media mañana y a saber cuándo saldré.

Desde luego, creo que es una pista clara: mañana va a ser un día horrible.

2 comentarios:

  1. Pues no fue nada mal, no, al final lo cierto es que fue más tranquilo de lo que yo creía. Gracias por preguntar. :)

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