Ayer, mientras deshacía la bolsa del gimnasio (tendía la toalla, lavaba un poco el bañador y sacaba los calcetines hechos unos gurruños), me fijé que mi chico había puesto la radio en la cadena del salón. Oía el murmullo de fondo, pero no distinguía nada por el ruido de los platos que estaba fregando -ese sonido me llegaba antes dada la distribución de casa-. Entonces sonaron las señales horarias y una musiquilla conocida e inconfundible inundó el salón: la del boletín de noticias de la Cadena Ser.
En ese momento, me acordé de uno de esos e-mails que se reenvían a diestro y siniestro. No recuerdo el título, pero era una lista de las cosas que te recordaban que ya no eras tan joven (eufemismo que en realidad quería decir viejo/a carrozón/a). Había muchas, y me acuerdo que cada una de ellas me hacía sonreir. En alguna me identificaba entonces, y otras situaciones pensé que no me vería nunca. Precisamente una de ellas era que en el dial de la radio no tienes sintonizados los 40Principales, sino la Cadena Ser o alguna otra emisora de todo noticias.
En mi favor he de decir que el hecho de que en la cadena sonara un boletín de noticias no fue culpa mía, sino que lo había puesto mi chico. Me queda el consuelo de que yo todavía prefiero tener música en la radio antes que noticias o un programa de tertulia, pero sí, reconozco que a veces, yendo en el coche, agradezco un boletín de noticias de vez en cuando para saber qué pasa en el mundo (no tengo tiempo de ver las noticias en televisión y me da la sensación de estar un poco en la inopia). Tampoco escucho ya apenas los 40Principales, sino que me he vuelto más tranquila y prefiero un KISS FM o M-80. Incluso tacho de comercial los 40Principales, cosa que hace unos años primero: no me lo plantearía, y segundo: me daría igual.
Es cierto. Detalles como esa tontería son los que te revelan día a día que pasa el tiempo, que tus gustos cambian y que, al final, maduras, creces o te haces mayor. Como quiera llamarse, en realidad da igual: es el paso del tiempo. Los problemas son distintos (ahora mis preocupaciones económicas se centran en una hipoteca cuando antes el planteamiento vital pasaba por qué parte del ocio se llevaba más bocado de mis ahorros destinados a caprichillos), los gustos también han cambiado (antes me parecía que el mejor plan del mundo era ir a una pizzería, con vasos de plástico para tomar Coca-Cola con pajita, y ahora prefiero ir a un restaurante y pedirme un buen rosado espumoso), y las exigencias no son las mismas (por ejemplo, hace unos años con un buen jabón suave en la cara me quedaba tan pancha y ahora nos salgo a la calle sin haberme limpiado, exfoliado, acondicionado e hidratado).
De todas formas, no es que me lo tome como algo negativo, porque en realidad no lo es. En mi opinión, cada momento tiene sus características, y es un poco complicado mantener ciertos aspectos, aparte de que no hay necesidad. No reniego en absoluto de cómo era antes, y me gusta cómo soy ahora. Soy la misma persona, pero en otro momento, y otras circunstancias. De hecho, no me puedo quejar porque he tenido en todo momento lo que he necesitado, y he vivido todas mis experiencias con gusto. No hecho nada de menos. Apenas me planteo cómo sería yo si hubiera hecho tal o cual cosa, porque no tiene caso hacerlo. He aprendido de todo y me siento afortunada de poder decirlo.
Pero, sí, he de reconocer que ayer, escuchando la radio, me sentí vieja...
Vamos, que por no escuchar los 40Principales, me sentí como si tuviera 40 años...
En ese momento, me acordé de uno de esos e-mails que se reenvían a diestro y siniestro. No recuerdo el título, pero era una lista de las cosas que te recordaban que ya no eras tan joven (eufemismo que en realidad quería decir viejo/a carrozón/a). Había muchas, y me acuerdo que cada una de ellas me hacía sonreir. En alguna me identificaba entonces, y otras situaciones pensé que no me vería nunca. Precisamente una de ellas era que en el dial de la radio no tienes sintonizados los 40Principales, sino la Cadena Ser o alguna otra emisora de todo noticias.
En mi favor he de decir que el hecho de que en la cadena sonara un boletín de noticias no fue culpa mía, sino que lo había puesto mi chico. Me queda el consuelo de que yo todavía prefiero tener música en la radio antes que noticias o un programa de tertulia, pero sí, reconozco que a veces, yendo en el coche, agradezco un boletín de noticias de vez en cuando para saber qué pasa en el mundo (no tengo tiempo de ver las noticias en televisión y me da la sensación de estar un poco en la inopia). Tampoco escucho ya apenas los 40Principales, sino que me he vuelto más tranquila y prefiero un KISS FM o M-80. Incluso tacho de comercial los 40Principales, cosa que hace unos años primero: no me lo plantearía, y segundo: me daría igual.
Es cierto. Detalles como esa tontería son los que te revelan día a día que pasa el tiempo, que tus gustos cambian y que, al final, maduras, creces o te haces mayor. Como quiera llamarse, en realidad da igual: es el paso del tiempo. Los problemas son distintos (ahora mis preocupaciones económicas se centran en una hipoteca cuando antes el planteamiento vital pasaba por qué parte del ocio se llevaba más bocado de mis ahorros destinados a caprichillos), los gustos también han cambiado (antes me parecía que el mejor plan del mundo era ir a una pizzería, con vasos de plástico para tomar Coca-Cola con pajita, y ahora prefiero ir a un restaurante y pedirme un buen rosado espumoso), y las exigencias no son las mismas (por ejemplo, hace unos años con un buen jabón suave en la cara me quedaba tan pancha y ahora nos salgo a la calle sin haberme limpiado, exfoliado, acondicionado e hidratado).
De todas formas, no es que me lo tome como algo negativo, porque en realidad no lo es. En mi opinión, cada momento tiene sus características, y es un poco complicado mantener ciertos aspectos, aparte de que no hay necesidad. No reniego en absoluto de cómo era antes, y me gusta cómo soy ahora. Soy la misma persona, pero en otro momento, y otras circunstancias. De hecho, no me puedo quejar porque he tenido en todo momento lo que he necesitado, y he vivido todas mis experiencias con gusto. No hecho nada de menos. Apenas me planteo cómo sería yo si hubiera hecho tal o cual cosa, porque no tiene caso hacerlo. He aprendido de todo y me siento afortunada de poder decirlo.
Pero, sí, he de reconocer que ayer, escuchando la radio, me sentí vieja...
Vamos, que por no escuchar los 40Principales, me sentí como si tuviera 40 años...




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