Este fin de semana nos hemos ido a Granada, a ver la Alhambra. La verdad es que cada vez que pienso los años que han pasado sin ir a verla me da vergüenza, porque es sencillamente preciosa y yo la tenía más bien dada de lado.
Pero este fin de semana he pagado la deuda pendiente. Sacamos las entradas hace dos semanas para este Sábado por la tarde, porque hay que hacerlo con tiempo si quieres asegurarte de ir el día que tú quieres. Cuando ya las compramos por Internet y tenía el localizador apuntado en un post-it, me quedé tranquila. Además, las entradas iban a ser uno de los regalos de cumpleaños para mi madre, así que me hacía más ilusión todavía.
La tarde fue perfecta. Fuimos justo después de comer, porque teníamos las entradas a las 16:00. La tarde era luminosa. No hacía frío, sino una temperatura estupenda aunque el sol brillaba encima de nosotros. Llegamos a recoger las entradas y nos vimos rodeados de gente de todas las nacionalidades que iban a disfrutar como nosotros de una de las Maravillas del Mundo (aunque al final no lo sea oficialmente, no hay duda de que lo es).
Entramos a ver los Palacios Nazaríes y estuvimos recorriéndolos poco a poco, estancia a estancia, disfrutando de cada detalle del monumento. La verdad es que es indescriptible. Tantos años de historia rodeándote simplemente te abruma y te deja sin respiración.
Los Jardines del Generalife son otro mundo. Impresiona las fuentes, chorros de agua que emanan con fuerza sin un motor, con la pura fuerza de la física, que alguien ingenió hace muchos siglos. El olor de las flores, el murmullo del agua corriendo, el laberinto de plantas cuidado y geométrico. Las piedras de hace siglos que llegan hasta nosotros. Piensas que esas paredes, las fuentes, los suelos... han estado allí años y años. No puedes dejar de pensar que dentro de otros tantos años, otros pies pisarán esos palacios.
El Palacio de Carlos V también es impresionante. Aquella construcción que tardó un siglo en terminarse, las columnas que rodean el patio principal...
Subimos a la Torre de la Vela para ver toda Granada bajo nuestros pies. Se veía absolutamente toda la ciudad, con Sierra Nevada al fondo, los cármenes... Una vista impresionante. Como estar en la cima del mundo, porque sobre nosotros sólo había un cielo azul con unas briznas de nubes. Sencillamente indescriptible.
Acabamos la visita (con los pies destrozados, casi cuatro horas), saliendo por la Puerta de la Justicia, y andando por el bosque de la Alhambra, respirando oxígeno en estado puro y escuchando el sonido del bosque. Hacía años que no me sentía así. Casi no me acordaba de qué se sentía paseando por una capa vegetal que te rodea de vida...
Realmente fue una tarde perfecta...
Pero este fin de semana he pagado la deuda pendiente. Sacamos las entradas hace dos semanas para este Sábado por la tarde, porque hay que hacerlo con tiempo si quieres asegurarte de ir el día que tú quieres. Cuando ya las compramos por Internet y tenía el localizador apuntado en un post-it, me quedé tranquila. Además, las entradas iban a ser uno de los regalos de cumpleaños para mi madre, así que me hacía más ilusión todavía.
La tarde fue perfecta. Fuimos justo después de comer, porque teníamos las entradas a las 16:00. La tarde era luminosa. No hacía frío, sino una temperatura estupenda aunque el sol brillaba encima de nosotros. Llegamos a recoger las entradas y nos vimos rodeados de gente de todas las nacionalidades que iban a disfrutar como nosotros de una de las Maravillas del Mundo (aunque al final no lo sea oficialmente, no hay duda de que lo es).Entramos a ver los Palacios Nazaríes y estuvimos recorriéndolos poco a poco, estancia a estancia, disfrutando de cada detalle del monumento. La verdad es que es indescriptible. Tantos años de historia rodeándote simplemente te abruma y te deja sin respiración.
Los Jardines del Generalife son otro mundo. Impresiona las fuentes, chorros de agua que emanan con fuerza sin un motor, con la pura fuerza de la física, que alguien ingenió hace muchos siglos. El olor de las flores, el murmullo del agua corriendo, el laberinto de plantas cuidado y geométrico. Las piedras de hace siglos que llegan hasta nosotros. Piensas que esas paredes, las fuentes, los suelos... han estado allí años y años. No puedes dejar de pensar que dentro de otros tantos años, otros pies pisarán esos palacios.
El Palacio de Carlos V también es impresionante. Aquella construcción que tardó un siglo en terminarse, las columnas que rodean el patio principal...
Subimos a la Torre de la Vela para ver toda Granada bajo nuestros pies. Se veía absolutamente toda la ciudad, con Sierra Nevada al fondo, los cármenes... Una vista impresionante. Como estar en la cima del mundo, porque sobre nosotros sólo había un cielo azul con unas briznas de nubes. Sencillamente indescriptible.
Acabamos la visita (con los pies destrozados, casi cuatro horas), saliendo por la Puerta de la Justicia, y andando por el bosque de la Alhambra, respirando oxígeno en estado puro y escuchando el sonido del bosque. Hacía años que no me sentía así. Casi no me acordaba de qué se sentía paseando por una capa vegetal que te rodea de vida...
Realmente fue una tarde perfecta...
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