Hoy ha amanecido el día gris. Como yo.
Ayer, en el trabajo, pasó lo que tenía que pasar. Lo sabía, lo sabía desde hace tiempo y soy consciente de que era necesario (bueno, más o menos), pero no lo veo justo y me pone triste. Bastante triste, de hecho. Tanto, que no soy capaz de levantar cabeza esta mañana.
El resumen es simple: me cambiaron de proyecto para cubrir la baja médica de una chica y las vacaciones de verano, porque si había una de baja médica, la otra no se podría ir de vacaciones. En principio, el cambio iba a ser temporal (hasta que acabara la baja médica y el periodo de vacaciones, en teoría debían ser dos meses como mucho ambas cosas), y me tocó a mí porque yo tenía pensado, como todos los años, irme de vacaciones en Septiembre, mes en el que en teoría yo ya debía estar de vuelta a mi proyecto original.
Tras una semana de "formación" en Julio, tuve que hacerme cargo del proyecto porque me quedé sola, ya que la otra chica se fue de vacaciones. Estaba acostumbrada a un tipo de trabajo muy meticuloso, a llevar un control exaustivo de absolutamente todo, y me encontré un proyecto que era un caos en sí mismo. Todo manga por hombro. Así que implanté poco a poco el sistema del otro proyecto en este para que estuviera bien controlado. Tardé mes y medio hasta que todo funcionó bien, hasta que los errores se minimizaron, y hasta que la gente se acostumbró (eso fue lo que más costó, claro). Pero al fin funcionaba todo sobre ruedas, al menos a nivel administrativo.
El caso es que la situación se prolongó todo el verano, todo Septiembre y lo que llevamos de Octubre -pero vamos, se puede decir que todo Octubre-. Además, no tiene visos de acabar. Ya no tengo que cubrir las vacaciones, pero sí el puesto de la chica que está de baja médica. Su situación se está alargando más de lo que mi paciencia puede soportar, y mientras, en mi antiguo proyecto, mis dos compañeros (éramos tres personas) tienen trabajo que les sale hasta por las orejas. Están dos personas haciendo el trabajo de tres porque yo estoy haciendo una sustitución en otro proyecto.
La situación, lógicamente, no se ha podido sostener más. Mis antiguos compañeros le han dicho a la S.J. que no pueden más, que necesitan ayuda porque llevan desde Julio con la lengua fuera, y tienen un atraso considerable. La solución adoptada por S.J. ha sido la siguiente: buscar a alguien que ME sustituya.
Ésa es la cuestión. Que no hace falta que nadie ME sustituya porque yo sigo aquí. Si en mi proyecto necesitan ayuda, la mía sin ir más lejos, ¿por qué no me devuelven a mi puesto y buscan una sustituta a la chica que está de baja médica, que es lo que debían haber hecho desde su primera hora? Se supone que habría que sustituir a alguien que no esté, pero no es el caso. Total, tienen que formar a alguien desde cero, ¿qué más da que se forme en un proyecto u otro?
Ha sido una chapuza desde el principio. Han querido solventar la papeleta sin buscar a nadie más, y hay está el problema. Cuando se ha ido alargando la situación en el tiempo, la solución temporal ya no es buena porque se ha tapado un agujero para dejar otro al descubierto. Y ahora, para arreglarlo, me buscan un sustituto, sin contar conmigo para volver a mi puesto.
¿El motivo? Pues que la culpa es mía. Que he conseguido "enderezar" el proyecto en el que estoy ahora y que no van a desnudar un santo para vestir a otro. Que no les merece la pena formar a alguien para el puesto en donde estoy ahora, pero sí vale más formar a alguien para el mío original. Esa es la versión que tengo en diferido, porque por supuesto, nadie me lo ha dicho a mí directamente.
Pues a mí me ha sentado fatal. Fatal, porque el "motivo" que argumentan es que lo he hecho muy bien y quieren que el proyecto en el que estoy ahora funcione como hasta el momento. Es decir, en teoría, dejarme allí sería "un premio", pero la realidad es que me siento relegada, porque el proyecto es de menor peso. Por supuesto, económicamente sigo igual (al menos, no he salido perjudicada, que era lo que me esperaba encima porque como digo, el proyecto es de menor peso). Al menos, he conseguido el horario que quería (que no es poco en esta empresa), pero no me basta. Veo a mis antiguos compañeros que están más cuidados que yo, porque al menos están en el proyecto que les gusta (aunque algo más puteados con el horario, cierto), mientras me tengo que aguantar en un proyecto que no me gusta, castigada porque lo he hecho bien. No lo entiendo.
Paralelamente, he tenido que participar en la elección del mejor sustituto para el puesto. Al menos han escogido a alguien en quien confío, aunque no me sirve de consuelo, porque yo hoy, por ejemplo, me siento fatal, triste, poco reconocida, pero en cambio tendré que ponerle una sonrisa a mi sustituto porque es uno de mis mejores amigos y realmente me alegro mucho por él (es un reconocimiento a su buen trabajo e implicación).
Ayer fue cuando se hizo oficial a nuestro nivel que era necesario sustituirme y quién iba a ser la persona. Creo que esta mañana se lo comunicarán...
O sea, que el resultado es que hoy estoy como el tiempo, gris. Triste. Porque veo que cada vez es menos probable que vuelva a mi antiguo proyecto, porque estoy harta de este, porque siento que por hacerlo bien me castigan, porque tengo que poner buena cara, porque el reconocimiento es nulo, porque echo de menos a mis compañeros, porque...
...porque cada vez que veo a la chica que está de baja médica es tomando café por la tarde, de paseo, sin una sombra de que se encuentra mal. Maquillada, peinada, entaconada. Encima, me siento culpable, porque igual coincide que el único momento de olvidarse de sus males es por la tarde, cuando queda con gente para salir de su casa y tomarse un café. Puede ser que ése sea el único momento de esparcimiento del día y que dé la maldita casualidad de que yo la vea casi siempre, pero me envenena. Lo tengo que reconocer. Me pone enferma que yo esté a disgusto en el trabajo y ella mientras de cafés por ahí, entregando todas las semanas su parte de confirmación y llevando ya casi seis meses de baja médica.
Además, cada vez que le pregunto por mensaje (porque paso bastante de llamarla y tener que fingir buen tono de voz) cómo está (y deseando que diga de una buena vez que le dan el alta), me contesta con una retaíla de males que no casan para nada con la imagen que se me clava en las retinas cuando me la encuentro en alguna cafetería. La operación que dice que necesita, no llega en la vida, mientras que yo cada mañana me levanto antes de las siete de la mañana, voy a trabajar, me siento en un despacho que no es el mío, intento hacer un trabajo -el suyo- que no me gusta lo mejor que puedo, y como compensación, ahí sigo, sin volver a mi puesto, poniéndole buena cara a mi amigo y sustituto, cuando lo que me apetece realmente es llorar.
Definitivamente, no es buen día. No me gustan los Miércoles, ya lo he dicho alguna que otra vez...
Ayer, en el trabajo, pasó lo que tenía que pasar. Lo sabía, lo sabía desde hace tiempo y soy consciente de que era necesario (bueno, más o menos), pero no lo veo justo y me pone triste. Bastante triste, de hecho. Tanto, que no soy capaz de levantar cabeza esta mañana.
El resumen es simple: me cambiaron de proyecto para cubrir la baja médica de una chica y las vacaciones de verano, porque si había una de baja médica, la otra no se podría ir de vacaciones. En principio, el cambio iba a ser temporal (hasta que acabara la baja médica y el periodo de vacaciones, en teoría debían ser dos meses como mucho ambas cosas), y me tocó a mí porque yo tenía pensado, como todos los años, irme de vacaciones en Septiembre, mes en el que en teoría yo ya debía estar de vuelta a mi proyecto original.
Tras una semana de "formación" en Julio, tuve que hacerme cargo del proyecto porque me quedé sola, ya que la otra chica se fue de vacaciones. Estaba acostumbrada a un tipo de trabajo muy meticuloso, a llevar un control exaustivo de absolutamente todo, y me encontré un proyecto que era un caos en sí mismo. Todo manga por hombro. Así que implanté poco a poco el sistema del otro proyecto en este para que estuviera bien controlado. Tardé mes y medio hasta que todo funcionó bien, hasta que los errores se minimizaron, y hasta que la gente se acostumbró (eso fue lo que más costó, claro). Pero al fin funcionaba todo sobre ruedas, al menos a nivel administrativo.
El caso es que la situación se prolongó todo el verano, todo Septiembre y lo que llevamos de Octubre -pero vamos, se puede decir que todo Octubre-. Además, no tiene visos de acabar. Ya no tengo que cubrir las vacaciones, pero sí el puesto de la chica que está de baja médica. Su situación se está alargando más de lo que mi paciencia puede soportar, y mientras, en mi antiguo proyecto, mis dos compañeros (éramos tres personas) tienen trabajo que les sale hasta por las orejas. Están dos personas haciendo el trabajo de tres porque yo estoy haciendo una sustitución en otro proyecto.
La situación, lógicamente, no se ha podido sostener más. Mis antiguos compañeros le han dicho a la S.J. que no pueden más, que necesitan ayuda porque llevan desde Julio con la lengua fuera, y tienen un atraso considerable. La solución adoptada por S.J. ha sido la siguiente: buscar a alguien que ME sustituya.
Ésa es la cuestión. Que no hace falta que nadie ME sustituya porque yo sigo aquí. Si en mi proyecto necesitan ayuda, la mía sin ir más lejos, ¿por qué no me devuelven a mi puesto y buscan una sustituta a la chica que está de baja médica, que es lo que debían haber hecho desde su primera hora? Se supone que habría que sustituir a alguien que no esté, pero no es el caso. Total, tienen que formar a alguien desde cero, ¿qué más da que se forme en un proyecto u otro?
Ha sido una chapuza desde el principio. Han querido solventar la papeleta sin buscar a nadie más, y hay está el problema. Cuando se ha ido alargando la situación en el tiempo, la solución temporal ya no es buena porque se ha tapado un agujero para dejar otro al descubierto. Y ahora, para arreglarlo, me buscan un sustituto, sin contar conmigo para volver a mi puesto.
¿El motivo? Pues que la culpa es mía. Que he conseguido "enderezar" el proyecto en el que estoy ahora y que no van a desnudar un santo para vestir a otro. Que no les merece la pena formar a alguien para el puesto en donde estoy ahora, pero sí vale más formar a alguien para el mío original. Esa es la versión que tengo en diferido, porque por supuesto, nadie me lo ha dicho a mí directamente.
Pues a mí me ha sentado fatal. Fatal, porque el "motivo" que argumentan es que lo he hecho muy bien y quieren que el proyecto en el que estoy ahora funcione como hasta el momento. Es decir, en teoría, dejarme allí sería "un premio", pero la realidad es que me siento relegada, porque el proyecto es de menor peso. Por supuesto, económicamente sigo igual (al menos, no he salido perjudicada, que era lo que me esperaba encima porque como digo, el proyecto es de menor peso). Al menos, he conseguido el horario que quería (que no es poco en esta empresa), pero no me basta. Veo a mis antiguos compañeros que están más cuidados que yo, porque al menos están en el proyecto que les gusta (aunque algo más puteados con el horario, cierto), mientras me tengo que aguantar en un proyecto que no me gusta, castigada porque lo he hecho bien. No lo entiendo.
Paralelamente, he tenido que participar en la elección del mejor sustituto para el puesto. Al menos han escogido a alguien en quien confío, aunque no me sirve de consuelo, porque yo hoy, por ejemplo, me siento fatal, triste, poco reconocida, pero en cambio tendré que ponerle una sonrisa a mi sustituto porque es uno de mis mejores amigos y realmente me alegro mucho por él (es un reconocimiento a su buen trabajo e implicación).
Ayer fue cuando se hizo oficial a nuestro nivel que era necesario sustituirme y quién iba a ser la persona. Creo que esta mañana se lo comunicarán...
O sea, que el resultado es que hoy estoy como el tiempo, gris. Triste. Porque veo que cada vez es menos probable que vuelva a mi antiguo proyecto, porque estoy harta de este, porque siento que por hacerlo bien me castigan, porque tengo que poner buena cara, porque el reconocimiento es nulo, porque echo de menos a mis compañeros, porque......porque cada vez que veo a la chica que está de baja médica es tomando café por la tarde, de paseo, sin una sombra de que se encuentra mal. Maquillada, peinada, entaconada. Encima, me siento culpable, porque igual coincide que el único momento de olvidarse de sus males es por la tarde, cuando queda con gente para salir de su casa y tomarse un café. Puede ser que ése sea el único momento de esparcimiento del día y que dé la maldita casualidad de que yo la vea casi siempre, pero me envenena. Lo tengo que reconocer. Me pone enferma que yo esté a disgusto en el trabajo y ella mientras de cafés por ahí, entregando todas las semanas su parte de confirmación y llevando ya casi seis meses de baja médica.
Además, cada vez que le pregunto por mensaje (porque paso bastante de llamarla y tener que fingir buen tono de voz) cómo está (y deseando que diga de una buena vez que le dan el alta), me contesta con una retaíla de males que no casan para nada con la imagen que se me clava en las retinas cuando me la encuentro en alguna cafetería. La operación que dice que necesita, no llega en la vida, mientras que yo cada mañana me levanto antes de las siete de la mañana, voy a trabajar, me siento en un despacho que no es el mío, intento hacer un trabajo -el suyo- que no me gusta lo mejor que puedo, y como compensación, ahí sigo, sin volver a mi puesto, poniéndole buena cara a mi amigo y sustituto, cuando lo que me apetece realmente es llorar.
Definitivamente, no es buen día. No me gustan los Miércoles, ya lo he dicho alguna que otra vez...




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