
Me gusta que llueva. Desde que empezó el Otoño (el frío, es decir, hace más bien poco) no había llovido casi nada. Por fin hoy ha descargado, y lo celebro encerrada en el estudio y disfrutando del sonido de las gotas de lluvia golpeando el cristal.
Ayer me bajó la regla de forma brutal. ¿En qué se traduce eso? En una noche de insomnio debido un dolor intenso que no se iba. En la desesperación de ver cómo se escapan los minutos de sueño y que la hora de levantarse se acerca. En un sueño de pésima calidad y mínimo descanso. En mala cara al levantarse de la cama y en un cansancio arrastrado todo el día.
Por eso, cuando he llegado a casa, me he puesto el pijama y me he propuesto pasar una tarde de lluvia en casa. Calentita en mi pequeño estudio (estoy muy contenta de cómo me ha quedado, es muy acogedor), con el pijama puesto y una batita para combatir el frío, he estado toda la tarde escuchando sólo la lluvia caer y estudiando un poco. También chomineando, para que lo voy a negar, pero sobre todo, tranquila e intentando pasar lo mejor posible una tarde que amenazaba con ser mucho peor.
Así ha sido. Puedo decir que ha sido una tarde perfecta de gotas de lluvia y calma.
Seguro que esta noche duermo mucho mejor...
Ayer me bajó la regla de forma brutal. ¿En qué se traduce eso? En una noche de insomnio debido un dolor intenso que no se iba. En la desesperación de ver cómo se escapan los minutos de sueño y que la hora de levantarse se acerca. En un sueño de pésima calidad y mínimo descanso. En mala cara al levantarse de la cama y en un cansancio arrastrado todo el día.
Por eso, cuando he llegado a casa, me he puesto el pijama y me he propuesto pasar una tarde de lluvia en casa. Calentita en mi pequeño estudio (estoy muy contenta de cómo me ha quedado, es muy acogedor), con el pijama puesto y una batita para combatir el frío, he estado toda la tarde escuchando sólo la lluvia caer y estudiando un poco. También chomineando, para que lo voy a negar, pero sobre todo, tranquila e intentando pasar lo mejor posible una tarde que amenazaba con ser mucho peor.
Así ha sido. Puedo decir que ha sido una tarde perfecta de gotas de lluvia y calma.
Seguro que esta noche duermo mucho mejor...
Ay nena nena, pues yo odio que llueva. No puedo soportar ir por la calle y tener que cargar con el paraguas... y que además, la gente se vuelve el doble de maleducada, que ya es decir.
ResponderSuprimirSiento que estés pasando dolores. Yo estuve malita el finde, sobretodo el sábado... con mucho dolor también. Ya no me hace nada el ibuprofeno para los dolores de regla. Lo que sí me funcionan son los chupitos de un licor de hierbas que bebemos por aquí que se llama Ratafía.
Espero que tu sueño sea placentero.
Tienes un blog HIPER rebonico, chica! Bueno, he de decirte, que si te gusta que llueva, estás de suerte. A mi también me ocurre, solo que necesito que pase en uno de esos días en los que puedes quedarte en casa sin hacer nada. Que te llueva en un día de trabajo es... Una putada!
ResponderSuprimirQUERIDA, a mí me encanta que llueva, pero reconozco que me gusta más verla desde casa calentita que no sufrirla en la calle, helada de frío, manejando bolso, abrigo, paraguas y demás y encima preocupándote de no mojarte el bajo de los pantalones. La regla la llevo mejor, el único problema es que se me ha adelantado, y cuando lo hace lo paso fatal. Pero nada que no pueda arreglar un poco de Nutella. ;)
ResponderSuprimirJUANAN!! ¡Gracias y bienvenido! Pues sí, me gusta, pero reconoce que mola llegar a casa después del día de trabajo, dejarte caer grácilmente en el sofá y relajarte gota a gota... ¡Genial! :D