Apagar el ordenador. Recoger los papeles de la mesa. Hacer una lista de lo que queda pendiente. Sigo sola en el trabajo. Ninguna bronca esta semana. Bajar la persiana. Cerrar la puerta. Despedirme distraídamente de la gente que hay en la puerta. Frío en la cara. Una farola parpadeante. El sonido lejano del ladrido de un perro. Abrocharse el abrigo. Subir al coche. Echar unas risas contando las anécdotas del día. Dar las gracias por traerme a casa. Empujar la puerta del portal. Mirar otra vez el buzón. Subir a saltitos las escaleras. Abrir la puerta de casa. Dejar las llaves en la entrada. Quitarse el abrigo. Los zapatos. Las medias. La ropa. Ponese el pijama y unas zapatillas cómodas. Beber agua. Pasar olímpicamente del desorden de la cocina. Conectar la cadena de música. Tararear una canción. Encender la calefacción. Cantar a pleno pulmón. Mirar si hay llamadas en el fijo. Comer una galleta. Preparar un Cola-Cao calentito. Sentarse en el sofá. Comprobar el correo personal. Deleitarse con unas fotos. Pensar en que mañana es día libre. Taparse con una mantita suave. Cerrar los ojos. Disfrutar...
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