20 diciembre 2007

PERDER...

A veces me pregunto por qué me pasa. De repente, un día (casi siempre pasa en esta época del año, a la que no acabo de verle el lado positivo), me doy cuenta de que he perdido el contacto con una persona, y no me explico cómo ha podido pasar. En la mayoría de los casos, es debido a que estoy metida en algún tema, por ejemplo el trabajo, o los exámentes, o algo de índole personal. Alguna cosa que me absorbe el tiempo, pero sobre todo la cabeza. Supongo que es comprensible.

Pero es que miro alrededor y no entiendo cómo no he podido sacar unos minutos para llamarle por teléfono, o mandarle un mensaje, o escribirle un e-mail, o una carta (bueno, eso es más difícil porque hace años que no escribo una carta y seguramente no tengo bien la dirección postal de nadie). No me explico cómo no he sido capaz de buscar un hueco mínimo para decir: "hola, estoy viva y me acuerdo de ti". No me cabe en la cabeza. ¿Qué esfuerzo me hubiera supuesto? Poco, desde luego. Pero el caso es que no lo he hecho.

Por eso llega un día en que me doy cuenta de que hace mucho tiempo, ¿semanas?, ¿o más bien meses?, en los que no me he puesto en contacto con esa persona. Me sorprende que lo que sea que me rondara la cabeza me acaparara más de lo que esperaba. Me da rabia no haberme dado cuenta antes. No me gusta la idea de dejar de lado a la gente de mi alrededor, aunque sea involuntariamente. Siempre debería luchar por mantener el contacto. ¿Por qué no he sido capaz?

El problema es que una vez soy consciente de lo que ha pasado, analizando o no los motivos gracias a los cuales he llegado a esta situación de alejamiento, no soy capaz de arreglarlo.

¿El motivo? No sé hacerlo. Me cuesta un mundo. ¿Dónde retomo? ¿De forma despreocupada? ¿Dando explicaciones? No lo sé. ¿Es mejor una llamada, un mensaje, una parrafada por escrito? Tampoco lo sé. Me encuentro con una barrera que no sé cómo vencer: las opciones son intentar rodearla, derribarla o darme la vuelta y dejarlo estar.

Imagino que me da miedo el rechazo, el "sí, bueno, ahora te acuerdas de mí". El que ya me haya dado por "perdida", no importar, una sonrisa condescendiente. En realidad, si alguien en esta situación me preguntara a mí en busca de opinión, seguramente contestaría algo como que también podría haber mantenido el contacto la otra parte afectada (mmmm... cierto, sí); y que si esa es la respuesta obtenida, claramente la persona no merece la pena. Pero no es tan fácil. Quiero llegar y no puedo, porque no encuentro la manera, el camino más adecuado, la fórmula magistral. No soy capaz de reconstruir un camino que ido abandonando a su suerte, y aunque no sea la culpa totalmente mía, sí que me siento culpable.

Al final lo voy dejando, buscando un valor que no acabo de encontrar, hasta que me parece que ha pasado demasiado tiempo y lo dejo estar. Parece que no tiene sentido después de cierto tiempo. ¿Lo tendrá? Realmente yo siempre me alegro de retomar un contacto, independientemente del tiempo que haya pasado, sí, pero, ¿y los demás? ¿Pensarán igual? Tiendo a suponer que la respuesta es que no.

Entonces pierdo el contacto y una punzada de culpabilidad se instala en mí hasta que el olvido la alivia. El tiempo, dicen, pone cada cosa en su sitio, y luego quizá ni eche de menos a la otra persona. Pero no quiero que me pase otra vez. Quiero ser capaz de estar atenta y de no perder nada por no encontrar algo de tiempo...

6 comentarios:

  1. A mi me pasa exactamente igual que a ti, pero es que lo dejas... y, como la otra persona tampoco da señales de vida... pues pasa el tiempo y cada vez da mas cosa dar el paso.

    Creo que estoy repitiendo lo que tu has dicho, pero es que opino igual!!

    Es algo que duele, pero creo que es ley de vida.

    Un besitooo
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  2. Sí, supongo que sí... Pero tienes razón, duele.

    Y seguramente a la otra persona no ha tenido este comedero de cabeza... :)
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  3. Ya bueno, pero lo de mantener el contacto siempre es una cosa de dos, así que no cargues tú con toda la responsabilidad, porque no toca.

    Y si quieres retomar el contacto, nada como un sms o mail breve en plan: '¿Qué es de tu vida?'.
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  4. Buf.

    Ayer hablé por teléfono con una amiga y se me cayó la cara de vergüenza. Hacía meses que me decía "jo, de hoy no pasa, de hoy no pasa, tengo que llamarla, un sms, un correo, algo, de hoy no pasa". Pero pasaron meses.

    El domingo ella se encontró con mi hermano y se enteró por él de que yo acababa de volver. El martes habló con mi madre y le dijo que su hijo (yo) era un impresentable (pero de buen rollito. El miércoles habló con otro amigo mío y le dio recuerdos para mí.

    Me armé de valor y cogí el teléfono. Porque sin duda, las dos únicas posibilidades eran ignorarla ya para siempre o asumir que soy un desastre.

    Qué complicadas son las relaciones humanas en estos tiempos que nos han tocado vivir, ¿verdad?
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  5. Es el tiempo, son las ganas, es la decepción al pensar que la otra persona se olvidó de que existías...pero nunca es tarde para retomar la relación, yo he retomado alguna que otra amiga de esa manera, tragándome el orgullo y la vergüenza.

    Un besito :)
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  6. Bien, pues por unanimidad. :)

    Además, ahora es buena época, ¿verdad? ¡¡GRACIAS!!
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