La otra tarde, entré en una joyería cualquiera para ver si me podían cambiar la pila del reloj.
El relojero me dijo que no había problema, así que cogió mi precioso reloj y se lo llevó a la trastienda, dejándome a mí delante del mostrador, sola. Para distraerme, me puse a curiosear las vitrinas, y luego pasé a inspeccionar el mostrador donde había más cosas. Al lado de la pared, había varios carteles promocionales de relojes y cosas así.
También había un folleto con publicidad de la línea Shakira, de Viceroy, que tenía ESTA FOTO...

...y me dio un ataque de risa.
Fue ver esa uña pintada y descascarillada y entrarme una risa incontrolable. Sí, las mujeres somos malas, y yo no soy una excepción. Me hizo gracia que después de la pasta que seguro se han gastado en el anuncio, en las fotos, en el caché de la artista... Nadie se haya percatado de que hay una uña descuidada en un primer plano. A mí se me iban los ojos a ese desconchón (y anda que el color de la uña es discreto). No me fijaba en otra cosa, ni los labios, ni ojos, ni pelo. Menos aún me fijaba en el reloj o en lo que sea que intentara vender la pobre. No fui capaz de pensar en otra cosa que no fuera la ausencia de una buena manicura entre tanto despliegue fotográfico, de maquilladoras, peluqueras, estilistas, iluminadores, fotógrafos... Ni que nadie se diera cuenta de eso antes de imprimir millones de folletos y repartirlos por ahí. Aunque puede que si los que revisaran el material fueron hombres, ni se dieran cuenta. Estoy segura.
Además, personalmente el caso me parece muy sangrante porque para mí no hay detalle que me cause más sensación de descuido y suciedad en una mujer que una uña pintada de un color fuerte y que esté descascarillada. Más aún que un pelo sucio. Ese detalle para mí es de lo peor. Justo lo que le pasa a la pobre Shakira.
Desde luego, si ella hubiera sido un mito para mí, se me hubiera caído estrepitosamente al suelo.
Me metí el folleto en el bolso e intenté aguantarme la risa cuando el buen hombre salío y me dió mi reloj. Me miró un tanto extrañado, pero no me dijo nada. Cuando salí de allí volví a reirme. No sólo le había puesto una pila a mi reloj, me había descubierto un remedio infalible para cuando me sienta descontenta con mi imagen física... Porque a las guapas también les hace falta una manicura.
El relojero me dijo que no había problema, así que cogió mi precioso reloj y se lo llevó a la trastienda, dejándome a mí delante del mostrador, sola. Para distraerme, me puse a curiosear las vitrinas, y luego pasé a inspeccionar el mostrador donde había más cosas. Al lado de la pared, había varios carteles promocionales de relojes y cosas así.
También había un folleto con publicidad de la línea Shakira, de Viceroy, que tenía ESTA FOTO...

...y me dio un ataque de risa.
Fue ver esa uña pintada y descascarillada y entrarme una risa incontrolable. Sí, las mujeres somos malas, y yo no soy una excepción. Me hizo gracia que después de la pasta que seguro se han gastado en el anuncio, en las fotos, en el caché de la artista... Nadie se haya percatado de que hay una uña descuidada en un primer plano. A mí se me iban los ojos a ese desconchón (y anda que el color de la uña es discreto). No me fijaba en otra cosa, ni los labios, ni ojos, ni pelo. Menos aún me fijaba en el reloj o en lo que sea que intentara vender la pobre. No fui capaz de pensar en otra cosa que no fuera la ausencia de una buena manicura entre tanto despliegue fotográfico, de maquilladoras, peluqueras, estilistas, iluminadores, fotógrafos... Ni que nadie se diera cuenta de eso antes de imprimir millones de folletos y repartirlos por ahí. Aunque puede que si los que revisaran el material fueron hombres, ni se dieran cuenta. Estoy segura.
Además, personalmente el caso me parece muy sangrante porque para mí no hay detalle que me cause más sensación de descuido y suciedad en una mujer que una uña pintada de un color fuerte y que esté descascarillada. Más aún que un pelo sucio. Ese detalle para mí es de lo peor. Justo lo que le pasa a la pobre Shakira.
Desde luego, si ella hubiera sido un mito para mí, se me hubiera caído estrepitosamente al suelo.
Me metí el folleto en el bolso e intenté aguantarme la risa cuando el buen hombre salío y me dió mi reloj. Me miró un tanto extrañado, pero no me dijo nada. Cuando salí de allí volví a reirme. No sólo le había puesto una pila a mi reloj, me había descubierto un remedio infalible para cuando me sienta descontenta con mi imagen física... Porque a las guapas también les hace falta una manicura.
5 comentarios: