13 enero 2008

22 HORAS FAMILIARES

De vuelta a casa, a las ocho de la tarde, siento que se me ha escapado el fin de semana, y que la mitad de mi tiempo me lo he pasado metida en un autobús (pero al menos NO comprando un billete de autobús).

Ir a casa de mis abuelos en fin de semana en transporte público me supone que sólo esté allí 22 horas (y durmiendo se va algo más de un tercio). Supongo que me podría organizar mejor, seguramente, pero cuando los Viernes salgo del trabajo, necesito estar tiempo en casa, así que retraso la salida al Sábado, y así poco más se puede hacer.

Al menos, he aprovechado el tiempo para estar con mi madre, que está tristona desde que se cayó y se destrozó la muñeca derecha. Está mucho mejor, pero aún sigue algo deprimida; espero que mi corta visita le haya servido de algo. Tenía pensado que fuéramos el Sábado por la tarde a dar una vueltecilla ella y yo, para que saliera un poco, le diera el aire, y sobre todo descansara de mis abuelos que falta le hace. Cuando se lo propuse, no dijo que no PERO me puso carilla de pena, y entonces le dije que no saldríamos, que no pasaba nada. Simplemente quería hacerlo por ella, pero si no le apetecía, estaba todo dicho. Así que nos quedamos en casa.

Se sentó en unos de los sillones con la mano escayolada descansando en un cojín. Como no puede hacer nada de lo que le gusta, pues se aburre bastante sobre todo por las tardes, y no sé qué hacer por ella. Le propuse que se viniera unos días, pero dijo que no, que prefería quedarse. Supongo que es mejor, ahí al menos no se pasaría un mínimo de ocho horas sola cuando me fuera a trabajar. Además, allí se apaña mejor, porque en mi casa siempre parece un poco perdida...

Al final nos pusimos a jugar al parchís mi madre, mi abuela y yo, mientra mi abuelo dormitaba en su sillón o renegaba, a ratos. Me mordí la lengua no sé cuántas veces cuando le daba por soltar alguna fresca, pero lo dejé estar, como casi siempre hago por no armar un conflicto(admito que es lo mejor, aunque me cueste, y también me doy cuenta que mi madre y mi abuela son unas benditas). Nosotras mientras nos lo pasamos muy bien con ese plan tan sencillito. Nos reimos un montón, y sobre todo, mi madre estuvo toda la tarde espabilada y distraída.

Esta mañana hemos estado las tres bromeando mientras ayudaba a hacer lo poco que quedaba que hacer por casa -menos mal que la asistenta esta semana se está portando bien-, y después de comer me he vuelto a casa con la maleta llena de comidas caseras que mi madre y mi abuela me han "escondido". Me las he comido a besos y me he prometido a mí misma que las voy a llamar todos los días, aunque la mayoría de las veces no tenga mucho que contarles... Pero me doy cuenta de que es algo a lo que yo no doy mucho valor pero que para ellas, resulta que es un mundo.

A veces, lo que menos te esperas es lo más importante, ¿verdad?

7 comentarios:

  1. Pues haces muy bien. Ellas te lo agradecerán y ademas sabran de ti, asi quizas esten menos preocupadas y se sientan un poquito mejor, ya que por lo q cuentas no os veis mucho :)

    Besos!!!

    ResponderSuprimir
  2. Bueno, las veo bastante a menudo, creo yo. Depende de como se mire. ;)

    ResponderSuprimir
  3. Tarde de domingo con parchís y táper de mami. Qué planazo. :)

    Espero que se recupere pronto de la mano.

    Un besito!

    ResponderSuprimir
  4. Gracias, aunque aún le queda como mínimo dos meses. Se dio un buen golpe.

    Pero bueno, nos reímos mucho, después de una semana de locos una partida de parchís no está nada mal... :)

    ResponderSuprimir
  5. Pues si, es lo que dices... ¿con qué poco se puede tener feliz a los que quieres, verdad???

    es una pena que sólo pudieras estar con ellos esas horitas, pero algo es algo!!

    Un besoteee

    ResponderSuprimir