De vuelta al trabajo. Aunque con una novedad...
El Miércoles pasado, en mis vacaciones, mientras iba por la Gran Vía camino de la FNAC, el móvil me empezó a vibrar en los bolsillos. Llamada entrante de... ¡S.J.! Me empezó a temblar la mano: automáticamente pensé que había pasado alguna catástrofe y que lo que me iba a encontrar nada más responder la llamada eran gritos o un tono frío y cortante o algo semejante...
Pero no. Quizá si el tono de S.J. era elevado era para que la oyera mejor, porque yo tenía bastante ruido de fondo, y que entendiera bien lo que me iba a decir: la chica a la que estaba sustituyendo, la de la baja médica prolongada, la que me estuvo poniendo de los nervios durante más de dos semanas, ESA... había renunciado a su puesto.
Me quedé clavada en medio de un paso a peatones.
¿Qué?
Pues eso. Que la chica, el mismísimo Martes (es decir: su segundo día en su puesto sin tenerme a mí al lado), había dicho que estaba harta, que no podía más con la presión, que todo el trabajo la superaba, que estaba tomando pastillas para dormir, y que había decidido que lo primero era su salud y que renunciaba al puesto. Toma ya.
A cuadros escoceses me dejó la noticia.
S.J. seguía parloteando, diciendo que le había sorprendido mucho la noticia (ya, sí, bueno, habría que ver los correítos que le mandaría a la pobre muchacha), pero que en realidad le hacía un favor porque le ahorraba el trabajo de destituirla ella (eso, sí, que se note la confianza que tenía en ella), y que me llamaba para preguntarme que qué me parecería volver a ese puesto ahora que se quedaba libre.
Ese último punto es altamente inusual en la empresa en la que trabajo, puesto que si S.J. dice: "te quedas allí", pues yo me quedo y me tengo que fastidiar porque lo pone en mi contrato. Así que la llamada de teléfono y la opción de escoger fue una deferencia hacia mí, al menos yo lo veo así. Por mi parte, le dije que efectivamente prefería quedarme en el puesto vacante si me respetaba el turno, y me confirmó que sí. Luego pensé que no hubiera estado demasiado bien que declinara la oferta (sí, en esta empresa son así de raros), por lo que finalmente tengo lo que quiero y todos hemos quedado bien con todos.
¿Y qué va a pasar con la chica? Pues vuelve a su antiguo puesto, jerárquicamente por debajo de mí. Ella dice que está muy contenta, que ha sido una liberación... y que lo llevaba pensando desde antes de su baja médica. ¿O sea, lo sabía desde hace ocho meses? ¿Y por qué lo dice ahora? No lo entiendo. Supongo que se habrá querido dar una oportunidad pero finalmente ha visto que no es capaz de hacerlo. Sólo me imagino qué hubiera sido de ella si estuviera en mi antiguo proyecto... Se daba de baja indefinidamente, seguro.
Así que ayer fue mi primer día otra vez, pero fue algo diferente puesto que ahora soy "dueña" de ese puesto. Antes me sentía un poco como "la invitada", y lo cierto es que aunque no me corté en decir lo que pienso en ningún momento, sí que me sentía algo desubicada y por eso no innové o puse en marcha ciertos protocolos en este servicio. Ahora, tras la comunicación oficial, quizá sí que enfoque mi trabajo desde otra perspectiva. De momento, mi primer día fue como otro cualquiera: me dediqué la mayor parte del tiempo en ponerme al día de lo que había pasado esta semana en el servicio del que me desconecté totalmente incluso haciendo limpieza de correos.
Sinceramente, encuentro muy positivo este paso, que en la práctica consiste en que todo queda igual que los últimos meses, pero hay una diferencia, que es la estabilidad. Ya sé cuál es mi sitio definitivo y eso hace que me sienta mejor...
El Miércoles pasado, en mis vacaciones, mientras iba por la Gran Vía camino de la FNAC, el móvil me empezó a vibrar en los bolsillos. Llamada entrante de... ¡S.J.! Me empezó a temblar la mano: automáticamente pensé que había pasado alguna catástrofe y que lo que me iba a encontrar nada más responder la llamada eran gritos o un tono frío y cortante o algo semejante...
Pero no. Quizá si el tono de S.J. era elevado era para que la oyera mejor, porque yo tenía bastante ruido de fondo, y que entendiera bien lo que me iba a decir: la chica a la que estaba sustituyendo, la de la baja médica prolongada, la que me estuvo poniendo de los nervios durante más de dos semanas, ESA... había renunciado a su puesto.
Me quedé clavada en medio de un paso a peatones.
¿Qué?
Pues eso. Que la chica, el mismísimo Martes (es decir: su segundo día en su puesto sin tenerme a mí al lado), había dicho que estaba harta, que no podía más con la presión, que todo el trabajo la superaba, que estaba tomando pastillas para dormir, y que había decidido que lo primero era su salud y que renunciaba al puesto. Toma ya.
A cuadros escoceses me dejó la noticia.
S.J. seguía parloteando, diciendo que le había sorprendido mucho la noticia (ya, sí, bueno, habría que ver los correítos que le mandaría a la pobre muchacha), pero que en realidad le hacía un favor porque le ahorraba el trabajo de destituirla ella (eso, sí, que se note la confianza que tenía en ella), y que me llamaba para preguntarme que qué me parecería volver a ese puesto ahora que se quedaba libre.
Ese último punto es altamente inusual en la empresa en la que trabajo, puesto que si S.J. dice: "te quedas allí", pues yo me quedo y me tengo que fastidiar porque lo pone en mi contrato. Así que la llamada de teléfono y la opción de escoger fue una deferencia hacia mí, al menos yo lo veo así. Por mi parte, le dije que efectivamente prefería quedarme en el puesto vacante si me respetaba el turno, y me confirmó que sí. Luego pensé que no hubiera estado demasiado bien que declinara la oferta (sí, en esta empresa son así de raros), por lo que finalmente tengo lo que quiero y todos hemos quedado bien con todos.
¿Y qué va a pasar con la chica? Pues vuelve a su antiguo puesto, jerárquicamente por debajo de mí. Ella dice que está muy contenta, que ha sido una liberación... y que lo llevaba pensando desde antes de su baja médica. ¿O sea, lo sabía desde hace ocho meses? ¿Y por qué lo dice ahora? No lo entiendo. Supongo que se habrá querido dar una oportunidad pero finalmente ha visto que no es capaz de hacerlo. Sólo me imagino qué hubiera sido de ella si estuviera en mi antiguo proyecto... Se daba de baja indefinidamente, seguro.
Así que ayer fue mi primer día otra vez, pero fue algo diferente puesto que ahora soy "dueña" de ese puesto. Antes me sentía un poco como "la invitada", y lo cierto es que aunque no me corté en decir lo que pienso en ningún momento, sí que me sentía algo desubicada y por eso no innové o puse en marcha ciertos protocolos en este servicio. Ahora, tras la comunicación oficial, quizá sí que enfoque mi trabajo desde otra perspectiva. De momento, mi primer día fue como otro cualquiera: me dediqué la mayor parte del tiempo en ponerme al día de lo que había pasado esta semana en el servicio del que me desconecté totalmente incluso haciendo limpieza de correos.
Sinceramente, encuentro muy positivo este paso, que en la práctica consiste en que todo queda igual que los últimos meses, pero hay una diferencia, que es la estabilidad. Ya sé cuál es mi sitio definitivo y eso hace que me sienta mejor...
Bueno, pues te felicito por esta nueva oportunidad, por esta estabilidad y por tu 'espero' mejor relación con SJ.
ResponderSuprimirBien por ti! Y no digo más por que no sé de qué repanochas va tu curro. Pero todo lo que sea bueno para ti, es bueno para nosotros, ahí queda eso.
ResponderSuprimirQUERIDA, la relación con S.J. va a ser la misma esté donde esté... Por eso no cambio, pero al menos no tendré un baile de horarios y podré organizarme mejor... :)
ResponderSuprimirJUANAN!!, ¡qué bonito te ha quedado eso! ¡Gracias! :)
Mira, ahora estas en el puesto que quieres y en el horario que quieres, no? :)
ResponderSuprimirY me huele a que esa hizo la baja médica a ver si te quedabas tú en su puesto, fijo :D
SEÑOR OSCURO, el puesto que quiero más bien sería el de presidenta, pero bueno, vamos a conformarnos. :D
ResponderSuprimirLo de la baja médica no lo sé, pero apuesto una oreja a que le echó muuuuuuucho morro al asunto.