Ayer, era una tarde de pijama y calcetines de felpa. Estaba tirada en el sofá. Los apuntes me tenían rodeada y me encontraba indefensa; pero estaba dispuesta a estudiar, pasase lo que pasase y a pesar de que:
a) Hacía una tarde estupenda, con un sol insultante que entraba por el balcón.
b) Se oían risas de niños que jugaban en la calle.
c) No tenía ganas de ponerme a ver correlaciones y covarianzas.
d) Me dolían MUCHO los ovarios (sí, encima con la regla).
Un panorama sólo calificable de desolador.
Lo único que me consolaba era un bote de Nutella a la mitad que había cerca de mí. De vez en cuando lo abría y lo olía, dejando que el aroma a chocolate y avellanas me pusiera de buen humor. Después lo cerraba otra vez, pensando que estoy un poco loca. Es la única explicación a mi comportamiento: esnifar Nutella de forma regular durante casi toda la tarde.
Pero eso no me alivió el dolor de ovarios.
Para nada.
De hecho, llegó un momento en el que estaba desesperada: intentando estudiar sintiendo a la vez como una mano invisible me estrujaba sin piedad los ovarios.
Había que solucionarlo.
Saqué mi caja de las medicinas buscando las pastillas. No había. Ohhhhhhhh... No podía ser. ¡¡¡NO ME QUEDABAN PASTIS!!! Rebusqué en la caja, luego en el bolso, luego en la mesita de noche, y luego en mi cajita de emergencia que estaba vacía. Volví a buscar de nuevo en todos los sitios posibles, añadiendo el estante del baño y los cajones de la cocina. Ansiaba ver la cajita blanca y verde que me quitara el dolor de ovarios (bueno, obviamente la caja sola NO me alivia, sino las pastillas que contiene, claro). Pero ni rastro.
Era una emergencia.
Así que a las seis y media de la tarde, a plena luz del día, bajé a la calle, osada de mí, en pijama, cubierta con mi abrigo para pasar medianamente desapercibida. No me imaginaba capaz de ponerme unos vaqueros helados que encima me apretaran el abdomen, así que ni lo intenté. Fui a la farmacia (que está cerca, gracias a Dior) a por cantidades industriales de (no pronunciar con la boca llena de polvorones) dexketoprofeno trometamol (Enantyum para los amigos). El único medicamento que me alivia el dolor de regla.
A las 18:34 estaba ingiriendo mis 25 miligramos de milagro, aunque lo que me apetecía era machacar la pastillita blanca hasta reducirla a polvo y metérmela cuanto antes. Pero no importa: el alivio fue casi inmediato. Veinte minutos después volví a ser una persona normal...
...hasta que mientras esnifaba otra vez un poco de Nutella, me acordé que había salido a la calle en pijama. Glups.
a) Hacía una tarde estupenda, con un sol insultante que entraba por el balcón.
b) Se oían risas de niños que jugaban en la calle.
c) No tenía ganas de ponerme a ver correlaciones y covarianzas.
d) Me dolían MUCHO los ovarios (sí, encima con la regla).
Un panorama sólo calificable de desolador.
Lo único que me consolaba era un bote de Nutella a la mitad que había cerca de mí. De vez en cuando lo abría y lo olía, dejando que el aroma a chocolate y avellanas me pusiera de buen humor. Después lo cerraba otra vez, pensando que estoy un poco loca. Es la única explicación a mi comportamiento: esnifar Nutella de forma regular durante casi toda la tarde.
Pero eso no me alivió el dolor de ovarios.
Para nada.
De hecho, llegó un momento en el que estaba desesperada: intentando estudiar sintiendo a la vez como una mano invisible me estrujaba sin piedad los ovarios.
Había que solucionarlo.
Saqué mi caja de las medicinas buscando las pastillas. No había. Ohhhhhhhh... No podía ser. ¡¡¡NO ME QUEDABAN PASTIS!!! Rebusqué en la caja, luego en el bolso, luego en la mesita de noche, y luego en mi cajita de emergencia que estaba vacía. Volví a buscar de nuevo en todos los sitios posibles, añadiendo el estante del baño y los cajones de la cocina. Ansiaba ver la cajita blanca y verde que me quitara el dolor de ovarios (bueno, obviamente la caja sola NO me alivia, sino las pastillas que contiene, claro). Pero ni rastro.
Era una emergencia.
Así que a las seis y media de la tarde, a plena luz del día, bajé a la calle, osada de mí, en pijama, cubierta con mi abrigo para pasar medianamente desapercibida. No me imaginaba capaz de ponerme unos vaqueros helados que encima me apretaran el abdomen, así que ni lo intenté. Fui a la farmacia (que está cerca, gracias a Dior) a por cantidades industriales de (no pronunciar con la boca llena de polvorones) dexketoprofeno trometamol (Enantyum para los amigos). El único medicamento que me alivia el dolor de regla.
A las 18:34 estaba ingiriendo mis 25 miligramos de milagro, aunque lo que me apetecía era machacar la pastillita blanca hasta reducirla a polvo y metérmela cuanto antes. Pero no importa: el alivio fue casi inmediato. Veinte minutos después volví a ser una persona normal......hasta que mientras esnifaba otra vez un poco de Nutella, me acordé que había salido a la calle en pijama. Glups.
¡No sabes lo que has hecho!
ResponderSuprimirCuando convirtieron el Droal en únicamente hospitalario, tuve que buscarme la vida para que me lo sacaran de estrangis. Ahora veo que el Enantyum es similar. Y lo acogeré con los brazos abiertos. Gracias, gracias, gracias.
Tranquila por lo del pijama, yo me fui una vez al colegio en pantuflas. Y una amiga mia, con vestido y sin bragas (cuando era niña).
Estas cosas pasan.
El Enantyum es el medicamento más eficaz que conozco. Empiezo a sospechar que también tiene mucho que ver la fe que le tengo, pero sea lo que sea, da igual. Funciona y eso es lo importante.
ResponderSuprimirAhora me da vergüenza autorecordarme en pijama por las calles, jajajaja...
En invierno puedes salir a la calle en pijama si tu abrigo es suficientemente largo.
ResponderSuprimirA mí me alivia el Antalgín. Ese medicamento que comentas no lo conocía.
Y si hubieses cogido una rebanada de pan bimbo y te hubieses puesto un poco de Nutella (sacrílega: NOCILLA!!!) y te la hubieses comido, no se hubiese caído el mundo. Que estabas con la regla, mujer.
Pues es el único que me alivia el dolor de regla, y créeme, he probado unos cuantos.
ResponderSuprimirEl problema es que me conozco y no hubiera sido "una" rebanada de pan Bimbo... :) Ah, y lamento discrepar, pero me gusta muuuuuucho más la Nutella porque sabe más a avellanitas. :)
Dejese usted de nutellas, estudios, salir a la calle en pijama (jijiji) y póngase como dios manda con el carnete de conducir, que el dia del final de su proyecto beta no sabe de nutellas o pijamas¡¡¡
ResponderSuprimirNo se por que me da que le pasa como a mi, señorita inner... que empiezo con una rebanadita y al momento siguiente estoy rebañando, dedo en ristre el bote finiquitado de nocilla (aqui ha sido siempre nocilla, sorry :D )
[MODE caracompunjida ON]
ResponderSuprimirSnif... Lo sientooooooooooooooooo... En breves haré un informe/resumen de mis progresos.
[MODE caracompunjida OFF]
Oh, me siento comprendida. Por eso no es mejor empezar, porque sabemos cómo acaba (y que SE ACABA): chuperrepeteando el dedo hasta degustar los últimos átomos de esa crema exquisita y perniciosa...
jo,no sabes como te entiendo..yo tambien he bajado en pijama a la calle solo por la desesperacion de tener que comer un helado a la 1 de la mañana(la epoca de examenes deja fatal las cabezas..)..si, es bastante más penoso porque lo tuyo era dolor(lo mio era bobada)..
ResponderSuprimirpor cierto, siento no haberte escrito antes en el blog(soy un desastre..me pasaré más a menudo, prometido!!un besazo
De nocilla nada. Nutella. NU-TEL-LA.
ResponderSuprimirTú sí que sabes, Inner. ;)
C. ¡Bienvenida! Pásate cuando quieras (incluso a la una de la mañana, tengo helado). :)
ResponderSuprimirTHE SEEKER, tú y yo sabemos lo que realmente es bueno. Mmmmmmmm...