He abierto los ojos a las 07:14. Mi cuerpo, una vez más, me ha recordado que tenía que ir al trabajo, y mira, me avisa hasta con tiempo de ducharme y todo. A veces pienso que mi subsconsciente mira más por la empresa que por mí. Debería saber que hoy es Sábado y que hace casi dos años que no hago fines de semana... Pero él me despierta por si acaso se ha confundido de día, lo cual es algo que con el ritmo que últimamente llevo no sería muy extraño. Así que me doy la vuelta y sigo durmiendo. La semana de locos ya se ha acabado y me merezco descansar un poco...
Abro los ojos unas dos horas después. Me ha despertado el horrible dolor de ovarios al que esperaba desde ayer. Al amparo de un poco de luz que entra por la persiana me levanto y voy al baño, con cuidado de no tropezar con nada ni hacer mucho ruido. No quiero ver en el espejo qué aspecto tengo, pero no puedo evitar mirarlo con el rabillo del ojo. Cabello revuelto, ojos hinchados y mueca de dolor.
Vuelvo a la cama y busco el calor que hace unos minutos dejé ahí y que se ha ido disipando. Tanteo buscando una pastilla y se me escapan unos gemidos de dolor cuando doblo el cuerpo en busca de la botella de agua. Cuando vuelvo a tumbarme en la cama, me espera un abrazo y una mano cálida sobre mi vientre. Noto alivio inmediato. Cierro los ojos húmedos antes de que se me escape una lágrima e intento dormirme otra vez. Sólo necesito descansar...
Descansar y olvidarme de esta semana, cinco días laborables que se me han hecho eternos. No quiero pensar en todo el trabajo acumulado, ni en el que se me avecina, para que no se contaminen mis sueños. Me gustaría imaginar una escapada, aunque sé que de momento no voy a poder hacerla. En realidad, creo que sólo necesito un poco de tiempo. Un día sin obligaciones. Un día tranquilo, en el que pueda dejar puesto el piloto automático, funcionar con el mínimo de energías...
Abro los ojos unas dos horas después. Me ha despertado el horrible dolor de ovarios al que esperaba desde ayer. Al amparo de un poco de luz que entra por la persiana me levanto y voy al baño, con cuidado de no tropezar con nada ni hacer mucho ruido. No quiero ver en el espejo qué aspecto tengo, pero no puedo evitar mirarlo con el rabillo del ojo. Cabello revuelto, ojos hinchados y mueca de dolor.
Vuelvo a la cama y busco el calor que hace unos minutos dejé ahí y que se ha ido disipando. Tanteo buscando una pastilla y se me escapan unos gemidos de dolor cuando doblo el cuerpo en busca de la botella de agua. Cuando vuelvo a tumbarme en la cama, me espera un abrazo y una mano cálida sobre mi vientre. Noto alivio inmediato. Cierro los ojos húmedos antes de que se me escape una lágrima e intento dormirme otra vez. Sólo necesito descansar...
Descansar y olvidarme de esta semana, cinco días laborables que se me han hecho eternos. No quiero pensar en todo el trabajo acumulado, ni en el que se me avecina, para que no se contaminen mis sueños. Me gustaría imaginar una escapada, aunque sé que de momento no voy a poder hacerla. En realidad, creo que sólo necesito un poco de tiempo. Un día sin obligaciones. Un día tranquilo, en el que pueda dejar puesto el piloto automático, funcionar con el mínimo de energías...
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