24 marzo 2008

SEGUIMOS IGUAL

La vuelta al trabajo ha sido un mazazo después de cuatro días sin asomar la naricilla por aquí.

No sólo no he asomado la naricilla, sino que además no me he conectado y apenas he pensado en esta jungla laboral (lo hice sólamente cuando le conté a mi chico cómo andaban las cosas últimamente). Después de este paréntesis, pensaba que iba a afrontar este Lunes con más energías o más ganas, pero la realidad es que no ha sido así. Cuando ha sonado el despertador, he empezado a sospechar que no había energías ni ganas.

En cuanto he llegado, la sospecha se ha convertido en certeza. Descargar los 100 correos que me esperaban, a cual más insulso, me ha instalado de nuevo el aburrimiento que vengo luciendo desde hace semanas. Para cuando a las nueve ha llegado la mayoría del personal y he tenido que atender las mismas quejas que se repiten mes tras mes, ya tenía encima el hastío de días atrás. No me apetecía repetir los mismos argumentos de siempre, no tenía ganas de volver a explicar cómo funcionan las cosas. Nunca llueve a gusto de todos, y mes tras mes cambia la gente que protesta, pero no los motivos. Son las mismas palabras con distintas voces, y ya estoy harta.

Después, escucho...

- Oye, con esto vamos muy atrasadas. No nos va a dar tiempo.

...lo cual ya sabía yo desde hace diez días. Por eso he estado insistiendo una y otra vez para que se hiciera la tarea que para esta semana debería estar lista sin excusas (sobre todo porque YO no podía encargarme de ella). Pero no se ha hecho, por un motivo u otro, y yo era la pesada que todos los días recordaba que o se empezaba ya o no daba tiempo, y más teniendo en cuenta que había que contar con dos días menos la semana pasada. Y ahora, de repente, las prisas. Sentí el impulso típico de estas situaciones: "te lo dije", pero ni siquiera tuve ganas de pronunciar la frasecilla. Sólo me encogí de hombros, porque me da igual todo.

Tengo claro que todo el mundo pasa por este "estado de apatía" en el trabajo, pero no esperaba que fuera tan fuerte. Estaba casi segura de que las minivacaciones me harían cambiar la perspectiva tal y como ha pasado otras veces, pero no ha sido así. En parte, sencillamente ha cambiado la tristeza por la desgana (lo consideraré un avance). Pero el tema es que este estado de ánimo no es bueno.

He pensado en que debería cambiar de trabajo, y simplemente imaginar que ya no vuelvo aquí me reconforta. Tengo que madurar la idea, pero a día de hoy creo que es la mejor solución, porque no veo la necesidad de estar a disgusto en un puesto de trabajo que me come la tercera parte del día. De momento, mi plan de acción será cortar radicalmente en cuanto salga por la puerta y pensar en ello sólo cuando entre al día siguiente, y dedicar el resto de mi tiempo a otras cosas más agradables y más productivas. Así creo que combatiré mejor la situación, al menos de momento...

P.D.: Además, como esto lo escribo EN el trabajo, no incumplo el último punto, claro.

5 comentarios:

  1. [modo fiebre on]

    "...y dedicar el resto de mi tiempo a otras cosas más agradables y más productivas." [...] "Además, ocmo esto lo escribo EN el trabajo, no incumplo el último punto, claro."

    ¿Significa eso que sólo vas a bloguear DESDE el trabajo? Snif. Al menos es algo, que se te echaba de menos.

    En cuanto a lo de dejar el trabajo... no te diré que no; de hecho, a mí me pasa algo muy parecido: cuando no me motiva, puerta.

    Una vez me crucé con mi tío por la calle y yo tenía un mal día. Me preguntó que qué tal me iba. Le dije que puteado en el trabajo. Y me contestó con un lacónico "bienvenido al mundo real".

    Si el estar a disgusto es todo lo que se puede esperar de la vida... ¿para qué vivir una vida real?

    Yo al menos tengo las drogas. Y parece que necesito otra dosis. Ya que no tengo tráquea nueva, al menos curar esta. ;)

    [modo fiebre off]
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  2. No, me refiero a que las veces que escriba SOBRE el trabajo lo haré DESDE el trabajo, como mínimo. :)

    Tengo que meditarlo en profundidad, pero es que ha llegado un punto en que estoy asqueada de ir a trabajar y eso no puede ser. No digo que me muera de ganas de ir, no es el trabajo de mi vida, pero qué menos que un poco de alegría ante la perspectiva de pasar ocho horas diarias allí, ¿no?

    Espero que te mejores pronto. :) BESOS.
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  3. La gente tiende siempre a pensar "bah hay tiempo de sobra, ya se harán las cosas" y luego pasa lo que pasa...

    Los trabajos monótonos es lo que tiene, que no te afrontas a cosas nuevas y te entra ese estado de apatía. Cambiar de aires quizas te ayude, en eso estoy de acuerdo.

    Un beso ;)
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  4. Sí, eso he pensado yo también. La verdad es que no me puedo quejar, en esta empresa soy de las que más se han movido (casi la que más), pero ahora estoy... No sé. Un poco harta de todo. Veremos por dónde sale todo esto. :) ¡Gracias!
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  5. Tú lo has dicho, esa idea la tienes que madurar. No te precipites, piensa en todas las consecuencias y en si realmente ese trabajo no te llena, sea cual sea tu decisión: ánimo :)

    Un besito!

    P.D.: La astenia primaveral unida a la vuelta de vacaciones es MORTAL, eso también sería bueno que lo tuvieras en cuenta ;P
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