25 abril 2008

La Debacle 1/2

Tras la Debacle del Vestido (o sea: comprarte un vestido que realmente NO necesitas, pero que por otra parte tiene múltiples ventajas como que está genial de precio, que te sienta como un guante, que es muy ponible y que encima te hace sentir sexy, ¿qué más se puede pedir?), fuimos a La Gran City para buscar en una agencia de viajes un hotel para un compromiso que tenemos en Mayo.

Lo malo es que la agencia estaba al lado de una zapatería que me gusta mucho, de hecho me quedo parada siempre que paso -afortunadamente no muy a menudo- porque es una alegría el escaparate que tienen (y una tristeza los precios).

Como tenía tiempo, pensé que no pasaba nada si antes de meterme en faena miraba algún zapato adecuado a mi nuevo vestido.

Entonces los ví.

Ví unos zapatos preciosos, que en seguida pensé que me vendrían genial, ya que era mi idea materializada en piel cosida a mano. No puede evitar probármelos, y me estaban estupendos (siempre te sientan bien las cosas que no tienes pensado comprarte, pero como expresamente hayas ido a buscar lo que sea, sabes de antemano que no encontrarás nada decente). No quería una Debacle II, así que me fui a la agencia de viajes a gestionar el tema por el que me había dejado caer por La Gran City, intentando olvidar el par de zapatos.

Cuando salí de la agencia (sin nada de lo que originariamente había ido a buscar), me reuní con mi chico (as known as La Voz de Mi Conciencia Económica) y nos metimos otra vez en la zapatería. El cántaro (yo) volvía a la fuente (la zapatería).

Le señalé los zapatos de marras. Él los miró, les parecieron bonitos y caros. Lo dijo con la tranquilidad que sólo un hombre heterosexual puede tener, y mi entusiasmo de desinfló un poco. Realmente lo que yo quería era que me dijera: "sí, son bonitos y caros, PERO NO IMPORTA, son ideales: ¡adelante, cómpratelos!"

Lo cual no pasó, claro.

Pero sí señaló otros: "¿qué tal esos?"

Eran primos hermanos de los anteriores, y sólo habíamos mejorado en 6 euros, supongo que porque tenían menos material (estos tenían la puntera abierta). Pero eran primos hermanos, insisto, NO ERAN gemelos clónicos, la única familia que en mi fijación podría admitir. También me los probé, pero no me convencieron mucho, quizá porque ya estaba imaginándome con los otros puestos.

Como último recurso, opté por fotografiar con el móvil los dos pares de zapatos para enseñárselos a mis amigas, en busca de una frase alentadora que dijera algo así como: "¡los primeros son más bonitos para tu vestido!".

Tampoco ha pasado (nadie comparte mi opinión).

Así que ahora soy un mar de dudas.

Tengo miedo de volver a la fuente, porque me voy a romper (o sea: voy a caer en la tentación de comprarme los zapatos que me gustan y acto seguido, cuando sea demasiado tarde, me voy a arrepentir porque voy a pensar que el resto del mundo tenía razón y los otros zapatos eran más adecuados al vestido o peor aún: en una zapatería cercana veré otros que me gustarán más y la mitad de caros y ya no podré dar marcha atrás, por lo que iré incómoda por un lado y enfadada por otro porque encima me habré gastado una pasta en unos zapatos que no me llenan y eso es del lo peor que me puede pasar dado mi carácter un pelín obsesivo con este tema).

En resumen: sigo sin zapatos...

4 comentarios:

  1. Permíteme hacer el papel de Diablo vestido de metrosexual.

    Haber dejado pasar esos... maravillosos zapatos, de... fina piel cosida a mano, que... no te hacían daño alguno, y hubieran... quedado estupendos combinados con ese vestido...

    ¡¡¡HA SIDO UNA GRAN CAGADA!!!

    Sinceramente, ahora, la primera "guarra" a la que se le ocurra entrar por la puerta y probárselos, se los puede llevar. Y lo que es peor, que puedes empezar a dar vueltas y terminar no encontrando ninguno que te quede tan bien, o bien, llegar el día D y parecer "La Cerillerita" sin zapatos del cuento de Andersen.

    En fin, que digo que la vida es suficientemente jodida de por sí, como para no satisfacer nuestras pequeñas ilusiones SIEMPRE Y CUANDO NOS LAS PODAMOS PERMITIR.

    Por cierto, no recuerdo dónde encontré el enlace a tu blog. Simplemente me lo apunté y bueno, te he visitado hoy.

    Discúlpame por haber sido tan malo ;)

    Un besote y felicidades por el blog.
    ResponderSuprimir
  2. Jajajajaja... Eso mismo llevo pensando yo, jajajajajajaja... Y en las posibilidades de que la "guarra" esté en el mismo evento que yo con ellos... ¡Sería muy fuerte!

    Gracias por haberte pasado (también por haber sido malo). ¡Un besote!
    ResponderSuprimir
  3. Cómprate los caros. Es amor a primera vista.
    ResponderSuprimir
  4. Las oportunidades solo pasan una vez en la vida... con eso quiero decir que:

    - SI, es posible que encuentres otros zapatos bonitos y a mitad de precio
    - SI, posiblemente los zapatos con la punta abierta le gusten más a la gente (aunque solo te ahorras 6 euros, y ¿qué son 6 euros?)
    - SI, si sigues dudando cuando vayas a la tienda alguien se habrá llevado el último par de tu talla y no habrá más en fábrica ni en cualquier otra zapatería en un radio de 100 km

    Pero vamos a ver. Somos mujeres. Sabemos que los zapatos no son baratos pero también es verdad que si nos gustan los llevamos aunque nos causen ampollas en los pies. Si encima combinan con el maravilloso vestido que te compraste, ya tienes un modelito perfectamente montado (al que solo le falta un bolso a juego para ser perfecto). Y si ves algun otro par que te gusta, pues no sé, te lo compras también que el verano es muy largo y los zapatos se gastan. Los Debacles no son tan malos y piensa que los novios siempre ponen el mismo énfasis en cuanto a ropa, zapatos y bolsos porque están celosos de que las chicas tengamos tanto donde escoger y ellos no. CÓMPRATELOS O TE ARREPENTIRAS

    Un beso
    ResponderSuprimir