02 abril 2008

LA MUELA (II)

Llego al Centro Médico. Como ya es tarde (las 12:25, más o menos), apenas hay nadie. Y cuando digo apenas, digo que ni siquiera hay médicos.

Eso me confirma la mujer que hay en el mostrador de Información / Cita Previa. Que mi médico no está porque ha salido a un servicio. Entonces, con mis grandes dificultades para vocalizar, le explico que me duele una muela y que me diga qué hago. Y ella me dice que vaya a Odontología.

Y yo me voy a Odontología.

Y allí no hay nadie.

Pico en la puerta y la abro con cuidado por si me encuentro al dentista rebuscando algo en la boca de alguien. Asomo la cabecita y veo que la sala está vacía. Una administrativa que pasaba por ahí me anuncia: "¡ya no hay nadie!".

- Gale, pego entonjes, ¿jo qué gago?

- ¡Pues vuelve otro día!

- Ga, pego ej que ga guela me guele ahoga.

Vuelvo al mostrador. Se me resbalan dos lágrimas, una por el dolor que tengo y otra por la desesperación de ver que nadie está por la labor de ayudarme. Le digo a la mujer que me ha atendido antes que en Odontología no queda ni el tato pero que yo necesito un médico, sea el mío o no. Las lágrimas le han conmovido y refrescado la memoria, todo a la vez, porque dice que mi médico está en su consulta y me manda arriba.

Después de esperar un rato (en hora local debieron ser entre diez y quince minutos, a mí me parecieron entre siete y trescientos días), entré a la consulta. Mi médico estaba sentado en su mesa con cara de fastidio por tener que trabajar -imagino-.

Y yo, desde la puerta, con lágrimas en los ojos, le señalo mi mejilla hinchada y le digo, con mucha dificultad para hacerme entender, que me duele mucho.

Mi médico (parece ser que es candidato al premio Nobel de Medicina), a dos metros de mí y sólo con verme una mejilla hinchada, ya sabe lo que tengo y se pone a recetarme algo que me tengo que tomar cada ocho horas.

Alucino.

Y le digo: "¿pego no va a migagme?"

Y sí que me mira, pero con una mirada furibunda que quiso decir claramente: "¿intentas decirme cómo hacer mi trabajo?"

Pues mira, sí.

La rabia que me dio ser tratada así me dio coraje para pasar del dolor, vocalizar mejor (pero no mucho) y decirle que así no iba a saber si es que tengo una muela picada, o tengo las encías hinchadas, o me está saliendo la muela del juicio, o me he mordido la mejilla por dentro y me he envenenado. A lo mejor debería haberme preguntado si tengo algo más que decir, porque entonces le hubiera contado que también me duele al tragar y a lo mejor el diagnóstico cambia. O a lo mejor no, pero al menos yo me sentiría más tranquila, que creo que debería ser una prioridad para todos los médicos.

Además, no me explico que con el anterior paciente se tire la vida, y a mí me despache en 20 segundos. No me da la gana. Recuerdo los 300 euros que me cuesta al mes financiarme estos servicios y pienso que me merezco algo mejor.

El médico me fulmina con la mirada, se queda callado un segundo, y creo que está decidiendo si me echa de allí a patadas o no. Mientras, yo estoy decidiendo si irme o no.

- Muy bien, ven que te mire.

Me acerco y vale, me mira la boca, pero se asegura bien de que me arrepienta de habérselo sugerido, porque con el maldito palito de madera me toquetea toda mi dolorida Zona Cero y yo me aguanto las ganas de chillar y llorar para no darle el gustazo ni una patada en los huevos.

Se sienta y sigue recetando exactamente lo mismo que al principio, y yo dudo seriamente que sea porque acertó en su primer diagnóstico, sino que creo que lo hace por no bajarse del burro. Me dice que me vaya buscando un dentista privado porque la Seguridad Social no cubre lo que me pasa. Ni me molesto en preguntarle qué me pasa (porque no, no me lo ha dicho), simplemente cojo las recetas y me voy de allí.

Bajo al mostrador para pedir cita con el dentista de la Seguridad Social y una solicitud de cambio de médico. La mujer del mostrador me lo gestiona todo y me desea que me mejore. Ha sido la única persona amable que me he encontrado en el Centro Médico.

Después, en la calle, no puedo evitar llorar de rabia por cómo me ha tratado ese estúpido médico. Me apetece darme la vuelta y poner una queja, pero sólo quiero ir a por las medicinas y que se me calme el dolor. Al menos espero que haya acertado con las recetas, lo cual tampoco es muy complicado: si son pastillas para calmar el dolor, ya está.

Sinceramente, muchos profesionales de la Medicina deberían recordar por qué son médicos. ¿No es cierto que en algún momento decidieron serlo para ayudar a los demás? La mujer del mostrador me alivió más con un "que te mejores" que cualquiera que me hubiera dado cajas y cajas de analgésicos. Convendría que más de uno lo tuviera en cuenta.

6 comentarios:

  1. Ladrones. Y digo ladrones porque la sanidad NO ES PÚBLICA ni GRATIS. Son unos ladrones. Nos sacan nos sacan... pero a la hora de dar... una mierda.
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  2. Pobrecilla...y todavía se pregunta la gente por qué a nadie le gusta ir al médico. Ejem...lo quieren por escrito? Aquí lo tienen.

    Cuídate tu muela, porque si no lo haces tú, ya ves que nadie más lo hará.

    Un besito!!
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  3. Y a todo esto... ¿se ha asegurado este señor de que lo que tienes es por la muela y no tiene nada que ver el hecho de que te duela tambien al tragar?????

    Lo digo por que mi hermana empezó asi y tenia paperas... Yo que tu insistia en ir al médico y esta vez que me atendiera _de verdad_
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  4. Sí, QUERIDA, de eso se olvida la gente muy rápido, pero lo cierto es que todos los meses se paga la asistencia sanitaria, pero luego fíjate lo que pasa cuando necesitas algo. A ver si se creen que es por gusto...

    ADISE, eso hago, estoy a base de antibióticos y unas cápsulas para el dolor, que me han aliviado algo, pero aún hablo nada más que regular... :( Pero para la gente de mi alrededor parece que es muy divertido cada vez que (entre)
    abro la boquita. :)

    TOXCATL, no se aseguró de nada más aparte de que saliera lo antes posible de su consulta. Luego he ido al dentista por la Seguridad Social, ¡y qué diferencia! Ah, y ya no puedo ir a ESE médico porque me lo he cambiado, así que le den mucho por cool...

    Gracias a todos por vuestro apoyo. :)
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  5. Vaya, a mí también me duele la muela... y bastante, pero no tengo molestias al tragar. La verdad es que la Seguridad Social deja mucho que desear en demasiadas ocasiones, es muy triste que encima de que cuando vas te encuentras mal y desanimado, te atiendan de esas malas formas.
    Un besito y cúidate mucho.
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  6. PALITO, pues mi médico seguro que te habría recetado lo mismo que a mí... Yo me encuentro ya algo mejor, pero estando calladita y tomando mis medicinas religiosamente. Cuídate mucho tú también. :)
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