Después de mucho pensar, como si fuera una decisión trascendental en mi vida, decidí pedirme el día libre.
Increíble.
Primero por mi política personal de NO pedirme los Viernes. ¿Por qué? Muy sencillo. Primero, porque los Viernes en el trabajome rasco la castaña a dos manos no tengo mucho que hacer, y segundo, sabe mucho mejor no madrugar un Lunes que un Viernes. Un Viernes es como un Sábado un poco descafeinado, así que no luce tanto un día libre en Viernes como en Lunes.
También me sorprendí a mí misma cuando le dije a S.J. que me tomaba el día, porque le tengo un poco de fobia a eso de quedarme sin días sueltos libres pendientes. Siempre puede sugir algo especial que te haga tener que usarlo, y tomármelo porque sí no es mi estilo. Pero ya daba igual, al fin y al cabo el Jueves siguiente generaré otro día y puede que a mediados de Mayo también, así que mi estado de angustia mental de oh-my-god-no-me-quedan-días acabará pronto, aunque aún tengo algo de intranquilidad...
Pero después de la semana que he llevado, pensé que me merecía una mañana en la que pudiera dormir de un tirón tanto como quisiera (sólo espero que mi cuerpo me deje dormir y no se despierte como suele hacer los fines de semana, me da mucha rabia), un desayuno tranquilo en el sofá (y no de pie en la cocina mientras preparo los tupper de comida para llevarme), una ducha sin prisas (y no con la angustia de que si disfruto un minuto más el agua caliente llegaré muy tarde), y una comida recién hecha entre semana en casa, en un plato de verdad, ¡y con vasos!
Me lo he ganado.
Increíble.
Primero por mi política personal de NO pedirme los Viernes. ¿Por qué? Muy sencillo. Primero, porque los Viernes en el trabajo
También me sorprendí a mí misma cuando le dije a S.J. que me tomaba el día, porque le tengo un poco de fobia a eso de quedarme sin días sueltos libres pendientes. Siempre puede sugir algo especial que te haga tener que usarlo, y tomármelo porque sí no es mi estilo. Pero ya daba igual, al fin y al cabo el Jueves siguiente generaré otro día y puede que a mediados de Mayo también, así que mi estado de angustia mental de oh-my-god-no-me-quedan-días acabará pronto, aunque aún tengo algo de intranquilidad...
Pero después de la semana que he llevado, pensé que me merecía una mañana en la que pudiera dormir de un tirón tanto como quisiera (sólo espero que mi cuerpo me deje dormir y no se despierte como suele hacer los fines de semana, me da mucha rabia), un desayuno tranquilo en el sofá (y no de pie en la cocina mientras preparo los tupper de comida para llevarme), una ducha sin prisas (y no con la angustia de que si disfruto un minuto más el agua caliente llegaré muy tarde), y una comida recién hecha entre semana en casa, en un plato de verdad, ¡y con vasos!
Me lo he ganado.
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