16 mayo 2008

Festivo Local

Festivo local. Como el resto de la Humanidad sí que trabaja, y nosotros damos soporte a la Humanidad, aquí nadie se ha tomado fiesta.

Bueno, casi nadie. Unos pocos suertudos han dormido a pierna suelta en su casa y se han olvidado por un día de madrugar. Por ejemplo: la recepcionista.

Y como la recepcionista no ha venido a trabajar, los demás (pero aquí hablo por mí) hemos sufrido varias consecuencias, como por ejemplo:

  • Mi despacho no estaba aclimatado con amor como todas las mañanas. Es decir, al abrir la puerta me recibió un bofetón de frío bastante desagradable.
  • Las llamadas se han desviado directamente a los despachos, así que me he visto contestando el teléfono cada dos por tres y transfiriendo a tutiplén porque ninguna llamada era para mí.
  • Nos hemos tenido que autoproporcionar el material de oficina que normalmente nos trae ella adelantándose a nuestras necesidades.

  • Pero eso no ha sido nada comparado con LA TORTURA...

    ...que ha consistido en que la persona que la ha sustituído (y que también viene los fines de semana más que nada para controlar un poco el acceso y pare usted de contar), un señor ya mayor, se ha traído entre otras cosas un transistor.

    Yo creía que eso ya no existía. Pero sí: ha venido con su transistor, lo ha plantado encima de la mesa y ha buscado la emisora que le ha acompañado toda la mañana...

    ...que no ha sido otra que una emisora sin identificar que sólo emitía copla y pasodobles.

    POR EL AMOR DE DIOR.

    Mi jefe y yo nos hemos mirado incrédulos cuando hemos identificado ese sonido que no sabíamos de dónde salía. Hemos asomado la naricilla a la entrada y allí estaba él, feliz y extasiado, escuchando su radio a un volumen ligeramente molesto para los demás puesto que atravesaba tres paredes y llegaba a nuestros tímpanos. Oíamos un sonido sordo que se volvía más nítido cuando alguien abría la puerta (una media de dos veces por minuto), y nos ha entrado la paranoia constante de que sonaba un móvil en la distancia...

    A media mañana ya nos hemos resignado, y cada vez que alguien abría la puerta (y se escuchaba la canción de turno con más intensidad) he maldecido mi fantástica idea de trabajar en festivo para ganarme un día extra para cuando yo quiera.

    Hay precios que no merece la pena pagar...

    6 comentarios:

    1. Algo bueno sacaréis: querer y valorar mucho más a vuestra recepcionista. ¿Nooo?
      ResponderSuprimir
    2. Ya la queríamos, pero ahora la adoramos, claro.

      Tenías que ver qué despliegue de medios monta este señor cuando viene a trabajar, ¡no le falta detalle!
      ResponderSuprimir
    3. Bueno, en mi trabajo pasa igual... se trabaja todos los dias... Que asco de ser una compañia a nivel nacional!!!

      Pero bueno... por lo menos, la que controla la musica soy yo!! Jajajaj!!!

      Un besitooo

      PD: Espero que no te haya molestado mi post... No lo escribi con intencion de molestar a nadie, de corazon.
      ResponderSuprimir
    4. Jajajajaja... Hasta ayer no me di cuenta de lo importante que es controlar la música. :)

      No me molestó para nada, siento que te diera esa impresión... :)
      ResponderSuprimir
    5. De vicio os quejáis, que yo he llegado a trabajar hasta 31 horas seguidas ininterrumpidas y en fines de semana, festivos, etc.

      Consejo: Usar un sistema de mensajería interno tipo messenger para ahorrarse abrir la puerta de los despachos. :P

      Un besote.
      ResponderSuprimir
    6. Yo no me quejo por trabajar un festivo, de hecho lo pedí yo para que luego me lo compensaran. Además, trabajar un Viernes es poca cosa, apenas hay nada que hacer...

      No nos dejan utilizar el Messenger, ¡qué más quisiéramos! Nos comunicamos con un cutre-chat a través del correo interno...

      No, la puerta que se abría es la del acceso a la planta, y entonces llegaba mejor el sonido... desafortunadamente. :)
      ResponderSuprimir