Hoy, Miércoles-Lunes, lo primero que he hecho al llegar al trabajo es sacar un vasito de plástico para disolver una pastilla que me ayude a combatir el trancazo y me permita pasar el día viva de forma aceptable.
El trancazo me lo he traído de recuerdo junto con un cómic de Nemi Montoya del fin de semana que hemos pasado con el ala Oeste de mi familia, es decir: esa parte a la que sólo veo en caso de bautizos, comuniones, bodas y eventos así. Esa parte que no usa pañuelos de papel, sino tissues. Esa parte que no come paté, sino espuma de foie. Esa parte que no pide pizza para cenar, sino que llama a un catering.
A pesar de todo, es bueno verlos y me lo pasé muy bien. Me pedí un par de días libres en el trabajo para cubrir todos los compromisos sociales, nos quedamos en un hotel muy cuco cerca de una zona de ocio, nos dio tiempo de ir al centro, de pasar por varios sitios de obligada visita, estuvimos comiendo/cenando con amigos/familiares... En realidad, nos quedó poco por hacer en el poco tiempo que estuvimos.
O sea: acabé reventada.
¿Pero el trancazo de donde viene?
De mi chulería y mis pocas dotes meteorológicas. Me compré EL vestido para la comunión, ese de color chocolate... y TIRANTES, de los que me estuve acordando todo el Domingo porque a 26 de Mayo hizo un frío que no recuerdo yo desde Enero. Demasiado tarde y demasiado lejos para poder ponerme otra cosa acorde con el entorno, aguanté como una campeona todo el día, con la sonrisa intacta y el porte impecable mientras en mi interior se fraguaba lo que voy a estar sufriendo toda esta semana: un considerable constipado.
Pero yo iba muy mona, que era lo importante.
A pesar de que ahora me pase toda la semana dependiendo de Paracetamol ypañuelos de papel tissues, han sido unos días estupendos (y encima, sin trabajar, ¿qué más quiero?).
El trancazo me lo he traído de recuerdo junto con un cómic de Nemi Montoya del fin de semana que hemos pasado con el ala Oeste de mi familia, es decir: esa parte a la que sólo veo en caso de bautizos, comuniones, bodas y eventos así. Esa parte que no usa pañuelos de papel, sino tissues. Esa parte que no come paté, sino espuma de foie. Esa parte que no pide pizza para cenar, sino que llama a un catering.
A pesar de todo, es bueno verlos y me lo pasé muy bien. Me pedí un par de días libres en el trabajo para cubrir todos los compromisos sociales, nos quedamos en un hotel muy cuco cerca de una zona de ocio, nos dio tiempo de ir al centro, de pasar por varios sitios de obligada visita, estuvimos comiendo/cenando con amigos/familiares... En realidad, nos quedó poco por hacer en el poco tiempo que estuvimos.
O sea: acabé reventada.
¿Pero el trancazo de donde viene?
De mi chulería y mis pocas dotes meteorológicas. Me compré EL vestido para la comunión, ese de color chocolate... y TIRANTES, de los que me estuve acordando todo el Domingo porque a 26 de Mayo hizo un frío que no recuerdo yo desde Enero. Demasiado tarde y demasiado lejos para poder ponerme otra cosa acorde con el entorno, aguanté como una campeona todo el día, con la sonrisa intacta y el porte impecable mientras en mi interior se fraguaba lo que voy a estar sufriendo toda esta semana: un considerable constipado.
Pero yo iba muy mona, que era lo importante.
A pesar de que ahora me pase toda la semana dependiendo de Paracetamol y
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