Hoy es Viernes.
Mi semana laboral ha sido de tres días según el calendario, pero para mí que han sido tres semanas por lo menos. Me encontré mi bandeja llena de papeles: todo el trabajo de los días que no he estado no se hizo, sino que me estaba esperandocon los brazos abiertos. La bandeja de cosas pendientes daba miedo, así que me he pasado Miércoles y Jueves intentando poner al día todos los temas. Al final lo he conseguido, pero no sé cuántas veces habré refunfuñado por lo bajini, porque además mi compañera me miraba con cara de pena y me repetía que lo sentía mucho pero que no había tenido tiempo de hacer esas cosas (y sé que es verdad).
Total, que ayer me fui a casa cansada PERO con todo al día.
Y hoy han empezado las "reclamaciones". Que si hay que ver cuánto se ha tardado en dar respuesta. Que si este aquel tema debería haber estado resuelto antes. Que la publicación de tal cosa lleva retraso. Que si pitos. Que si flautas...
Por supuesto me apetecía contestar una bordería de las mías, de esas que visualizo mentalmente listas para ser dichas a la estupefacta cara que tengo delante en ese momento (y además varias para poder elegir). Pero no lo hice, claro. Solté alguna contestación seca -no se le pueden pedir peras al olmo-, y todas las protestas se pararon en seco, también porque no tenían sentido ninguno y se caían por su propio peso.
Otra persona habría pasado a otra cosamariposa, pero yo no. Yo me puse de mal humor, me senté en mi sitio y metí un CD de Manolo García para prepararme el concierto y desconectar un poco. Sé que si no tienen fundamento las protestas y las reclamaciones, no debería ponerme así, PERO precisamente por eso me sienta peor: si la gente pensara un poco antes de abrir la boca, todo iría mejor... Porque para no llegar a ningún sitio, mejor no empezar, ¿no?
Mi ex-jefe entró en el despacho para animarme, y sí, me arrancó media sonrisa a mi pesar, pero no fue capaz de quitarme la sensación de malestar que se me había instalado en el estómago.
Cuando yo ya me había hecho a la idea de que pasaría el resto de jornada enfurruñada, a media mañana sí llegó el bálsamo reparador de mi mal humor...
Chocolate con frutos secos.
Exquisita la magdalena casera obsequio de la señora que limpia los despachos, que tiene como bendito hobbie la repostería y a nosotros como sus encantadísimos conejillos de Indias.
Con eso sí se arregla cualquier berrinche...
Mi semana laboral ha sido de tres días según el calendario, pero para mí que han sido tres semanas por lo menos. Me encontré mi bandeja llena de papeles: todo el trabajo de los días que no he estado no se hizo, sino que me estaba esperando
Total, que ayer me fui a casa cansada PERO con todo al día.
Y hoy han empezado las "reclamaciones". Que si hay que ver cuánto se ha tardado en dar respuesta. Que si este aquel tema debería haber estado resuelto antes. Que la publicación de tal cosa lleva retraso. Que si pitos. Que si flautas...
Por supuesto me apetecía contestar una bordería de las mías, de esas que visualizo mentalmente listas para ser dichas a la estupefacta cara que tengo delante en ese momento (y además varias para poder elegir). Pero no lo hice, claro. Solté alguna contestación seca -no se le pueden pedir peras al olmo-, y todas las protestas se pararon en seco, también porque no tenían sentido ninguno y se caían por su propio peso.
Otra persona habría pasado a otra cosa
Mi ex-jefe entró en el despacho para animarme, y sí, me arrancó media sonrisa a mi pesar, pero no fue capaz de quitarme la sensación de malestar que se me había instalado en el estómago.
Cuando yo ya me había hecho a la idea de que pasaría el resto de jornada enfurruñada, a media mañana sí llegó el bálsamo reparador de mi mal humor...
Chocolate con frutos secos.
Exquisita la magdalena casera obsequio de la señora que limpia los despachos, que tiene como bendito hobbie la repostería y a nosotros como sus encantadísimos conejillos de Indias. Con eso sí se arregla cualquier berrinche...
Espero que la magdalena estuviese buena porque, buena pinta lo que se dice buena pinta, pues no tiene.
ResponderSuprimirEa, mira qué borde...
Un beso guapa!
Qué buena pinta... Me encantaría comerme una magdalena de esas ahora mismo :D
ResponderSuprimirBesos!!!
Ummmm... Hay división de opiniones. :)
ResponderSuprimirPues estaba riquísima, chicos, y encima tuvo el poder de desenfurruñarme, que es lo importante.
El chocolate es lo que tiene... que te desenfurruña rápido. ¡Por fin es viernes! Me alienta saber que no ha sido para mi la única semana eterna. Un beso
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