Dicen que los elefantes traen buena suerte si tienen la trompa hacia arriba.
Lo dice hasta la Wikipedia y todo.
En eso se puede creer o no creer. A mí me regalaron un elefantito de plata que colgué primero junto a la tarjeta de acceso de mi trabajo a hacerle compañía a otros abalorios. Unas semanas después me ascendieron. No un ascenso grande, pero para mi fue bastante importante porque hacía cuatro meses que había entrado en la empresa.
Luego, cuando estuve a punto de perder la tarjeta por enésima vez -y por ende todo lo que iba colgueteado junto a ella-, ubiqué mi elefantito de plata en el llavero (en el que llevo colgadas también diversas chominás, como cuentas, un USB en miniatura, un cascabel para que si se me caen las llaves me entere y cosas así). Unos meses después fue cuando me compré mi piso después de pasarlo bastante mal: vivía de alquiler con otras chicas, la dueña me dijo que me tenía que ir en dos semanas, empezamos a buscar piso, no encontrábamos nada, se echaba el tiempo encima... y más cosas. Al final, no sé cómo, estaba en una notaría firmando las escrituras de mi piso, encantada. Sólo después volví a pensar en el elefantito de plata que ahora estaba con las nuevas llaves de lo que ya era MI casadel banco. ¿Tendría algo que ver? Puede que no. Pero el caso es que la duda cabe...
Hace unas tres semanas, cuando mi chico volvió de estar unos días con sus padres, me trajo un elefantito de peluche de parte de su madre. Es un peluchín precioso. El elefantito me pareció tan tierno... con su trompa hacia arriba (como tiene que ser) y una de sus orejitas gachas. A mis 29 años me encantan estas cosas.
Me lo llevé al trabajo para personalizar mi ordenador y que no se me hiciera tan difícil pasar allí las horas. El elefantito de peluche me acompañó encima de la torre del ordenador, delante de la pantalla, con la trompa hacia mí (y el culo hacia la puerta, dicen que así tiene que ser) y su tierna orejita gacha. Es una tontería, pero me gusta mirarlo, sonrío y me ayuda a que pase el tiempo en el trabajo, donde como ya he dicho, últimamente me costaba tanto estar...
Y el pasado Viernes, me comunicaron diversos cambios en la empresa, que se pueden resumir así:
En broma dije que se me había acabado la vida tal y como la conozco. Últimamente me había acomodado un poco y dar lo justito para que todo fuera bien pero sin pasarme, pero ahora eso no va a ser suficiente. Me hace ilusión el nuevo puesto, aunque eso signifique cambiar otra vez de proyecto y volver a mis orígenes (pero con todo cambiado), pasar unos días de formación y aclimatamiento.
No sé si lo haré bien o no. De momento, le tengo un poco de respeto a lo que se me viene encima, pero en el fondo estoy contenta. Otro horario, otras funciones, más responsabilidades... y más dinero, menos mal. Me consuela que al menos si veo que no puedo tirar hacia adelante, pues vuelvo atrás y no pasa nada. Pero voy a luchar por seguir adelante.
Además, tengo la ayuda de JdP, y eso es un mundo.
Esta semana veremos cómo vamos cambiando todo hasta adaptar nuestra rutina laboral a la nueva organización. Me espera MUCHO trabajo, eso ya lo sé, pero... Creo que podré con todo. Espero responder bien. Quienes me han puesto ahí dicen no tener ninguna duda, y yo no estoy tan segura (me conozco mejor que ellos, claro). Ya se irá viendo.
Deseadme suerte. ;)
Lo dice hasta la Wikipedia y todo.
En eso se puede creer o no creer. A mí me regalaron un elefantito de plata que colgué primero junto a la tarjeta de acceso de mi trabajo a hacerle compañía a otros abalorios. Unas semanas después me ascendieron. No un ascenso grande, pero para mi fue bastante importante porque hacía cuatro meses que había entrado en la empresa.
Luego, cuando estuve a punto de perder la tarjeta por enésima vez -y por ende todo lo que iba colgueteado junto a ella-, ubiqué mi elefantito de plata en el llavero (en el que llevo colgadas también diversas chominás, como cuentas, un USB en miniatura, un cascabel para que si se me caen las llaves me entere y cosas así). Unos meses después fue cuando me compré mi piso después de pasarlo bastante mal: vivía de alquiler con otras chicas, la dueña me dijo que me tenía que ir en dos semanas, empezamos a buscar piso, no encontrábamos nada, se echaba el tiempo encima... y más cosas. Al final, no sé cómo, estaba en una notaría firmando las escrituras de mi piso, encantada. Sólo después volví a pensar en el elefantito de plata que ahora estaba con las nuevas llaves de lo que ya era MI casa
Hace unas tres semanas, cuando mi chico volvió de estar unos días con sus padres, me trajo un elefantito de peluche de parte de su madre. Es un peluchín precioso. El elefantito me pareció tan tierno... con su trompa hacia arriba (como tiene que ser) y una de sus orejitas gachas. A mis 29 años me encantan estas cosas.Me lo llevé al trabajo para personalizar mi ordenador y que no se me hiciera tan difícil pasar allí las horas. El elefantito de peluche me acompañó encima de la torre del ordenador, delante de la pantalla, con la trompa hacia mí (y el culo hacia la puerta, dicen que así tiene que ser) y su tierna orejita gacha. Es una tontería, pero me gusta mirarlo, sonrío y me ayuda a que pase el tiempo en el trabajo, donde como ya he dicho, últimamente me costaba tanto estar...
Y el pasado Viernes, me comunicaron diversos cambios en la empresa, que se pueden resumir así:
- S.J. desaparece de nuestros proyectos. Increíble pero cierto. Casi tres años después, S.J. deja de ser nuestra Súper Jefa, y pasa a ser la Súper Jefa de otro proyecto. Los pobres no saben lo que les viene encima, porque además, por lo visto pasa allí para "mejorar resultados", que quiere decir dar caña de la buena, y ella en eso es una experta. Nunca pensé que diría esto, pero me da pena. Al final conseguimos ella y yo tener una buena relación y todo, y ni me acuerdo de la última vez que me pegó una charla. Ella no estaba contenta con el cambio, o al menos eso me pareció cuando hablamos, pero como siempre ha predicado aquello de que hay que ser positivo ante los cambios, ahora no le quedaba más remedio que ser un ejemplo viviente.
- El puesto que deja libre, el de JdP, lo ocupará mi ex-jefe. Un tierno niño de 27 años que es un cacho de pan andante y que ha trabajado muchísimo y que se lo merece más que nadie en este mundo. La verdad es que es completamente distinto a su predecesora, pero también sabe ser duro cuando es necesario. Mi relación con él ha sido siempre estupenda, aunque me pone de los nervios muchas veces con su tranquilidad. Él dice siempre que hacemos buen tándem por aquello de que somos la cara y la cruz. Pero en fin, que ahora pasa a ser el jefe de todo el cotarro, pero sin estar a 300 kilómetros, sino en el despacho de al lado (lo que siempre hemos pensado que era lo lógico). Todo más humano. Todo mejor.
- Entonces, su antiguo puesto, el de JdS, me lo han ofrecido a mí. Después de todo. Después de todos los berrinches que he pasado, los cambios de un sitio y de otro, las veces que he pensado en tirar la toalla, después de sentirme explotada y poco valorada... Resulta que mi nombre salío simultáneamente de tres gargantas (las de mis tres jefes) y ahora el puesto más alto de nuestra delegación me lo han ofrecido a mí (es el más alto sin contar con JdP que siempre ha estado en la central pero que desde ya se queda aquí).
En broma dije que se me había acabado la vida tal y como la conozco. Últimamente me había acomodado un poco y dar lo justito para que todo fuera bien pero sin pasarme, pero ahora eso no va a ser suficiente. Me hace ilusión el nuevo puesto, aunque eso signifique cambiar otra vez de proyecto y volver a mis orígenes (pero con todo cambiado), pasar unos días de formación y aclimatamiento.
No sé si lo haré bien o no. De momento, le tengo un poco de respeto a lo que se me viene encima, pero en el fondo estoy contenta. Otro horario, otras funciones, más responsabilidades... y más dinero, menos mal. Me consuela que al menos si veo que no puedo tirar hacia adelante, pues vuelvo atrás y no pasa nada. Pero voy a luchar por seguir adelante.
Además, tengo la ayuda de JdP, y eso es un mundo.
Esta semana veremos cómo vamos cambiando todo hasta adaptar nuestra rutina laboral a la nueva organización. Me espera MUCHO trabajo, eso ya lo sé, pero... Creo que podré con todo. Espero responder bien. Quienes me han puesto ahí dicen no tener ninguna duda, y yo no estoy tan segura (me conozco mejor que ellos, claro). Ya se irá viendo.
Deseadme suerte. ;)
Te espera mucho trabajo, pero sé que lo vas a hacer estupendamente. Siempre he pensado que es un puesto propio para ti.
ResponderSuprimir;)
Gracias. :) Tú, que me ves con buenos ojos...
ResponderSuprimirEn primer lugar enhorabuena por el nombramiento. Seguro que lo harás estupendamente pese a tus dudas al respecto.
ResponderSuprimirBuena suerte.
Un besote.
¡¡GRACIAS!! Besotes. :D
ResponderSuprimirMuchisimas gracias guapisima!!!
ResponderSuprimirYa veras como lo haces genial, si han confiado en ti es porque lo vales... y vaya si lo vales, estoy segurisima!!!
Ya nos contaras que tal todo y, a ver si me pasas uno de esos elefantitos... ;)
Un besoteee
Uffff... Ahora tengo el canguelo en el cuerpo, después de tirarme todo el Lunes viendo una pequeña parte de lo que se me viene encima...
ResponderSuprimirClaro, ya iré contando. ¡Cómo me voy a desahogar si no!
Muchas gracias... Besitos. :)
Muchísimas felicidades! Quién vale, vale... eso está claro. Cualquier cambio infunda respeto pero seguro que tu puedes con eso y con mucho más! Un beso guapa... y suerte!
ResponderSuprimirMuchas gracias, CRIS, eres un solete... :)
ResponderSuprimirMás que respeto, infunde miedo, pero en fin... Siempre está bien desarrollarse más y mejor en el ambiente laboral, creo yo.
Besos.
Eso se debe al miedo que le tenemos a los cambios, máxime cuando la responsabilidad es más alta. Al principio estarás nerviosa y un poco insegura, pero ya verás que, cuanod estés haciendo tus tareas en tu nuevo cargo, te parecerá que has estado en ese cargo siempre ;)
ResponderSuprimirMucha suerte!!!
A ver si fuera verdad... ;)
ResponderSuprimir¡¡GRACIAS!! Y besos...