11 junio 2008

La Boda

Este Sábado tengo una boda a la que no tengo ni putas ganas de ir.

(Qué malhablada/malescrita me estoy volviendo, jo.)

¿Que por qué no tengo ganas de ir? Pues no sé... Primero porque últimamente estoy desganada con todo. Segundo, porque estoy inmersa en una crisis económica de dimensiones considerables. Tercero, porque no voy a conocer a casi nadie en esa boda. Cuarto, porque tampoco es TAN amiga mía...

Si las circunstancias hubieran sido otras, hubiera ido a la boda de cabeza, sin pararme a analizar nada. Pero el momento es ahora y las circunstancias son las que son, así que por eso me estoy replanteando todo, sobre todo el último punto: el tema de ¿cómo de amigas somos? Más que nada para tranquilizar mi conciencia que anda algo maltrecha...

En esta cuestión no hay mucha reciprocidad, porque hasta donde yo sé, aunque no sea muy amiga mía, para ella yo sí que lo soy (me baso en la información de mis fuentes, quienes afirman que no tiene muchas amigas). Nos conocimos en la Universidad, y ella se apoyaba bastante en mí, aunque yo en ella no demasiado porque yo tenía mis amigas / compañeras de piso / sufridoras de clase, con las que tenía más roce y por tanto más amistad.

En esto último se agarraba mi conciencia para decidir que finalmente no iríamos a la boda.

Así que me dispuse a ir preparando el terreno para decírselo. Le mandé un mensaje ligero en plan ¿cómo estás?, y ella me contestó que estaba muy nerviosa y bastante angustiada. Intenté tranquilizarla con algún toque de humor, y entonces fue cuando me mandó EL MENSAJE.

EL MENSAJE venía a decir algo así como: menos mal que venís vosotros (mi chico y yo, se entiende) porque se ha rajado mucha gente, pero al menos sé que estaréis conmigo y eso me tranquiliza porque es muy importante para mí...

Lo que me faltaba.

No me atreví a decirle que no íbamos, claro.

Desde entonces estoy rumiando mi mal humor porque lo enumerado en el primer párrafo no ha cambiado ni un ápice, y encima tengo la presión de no fallarle.

No he podido evitar ponerme en su lugar: ¿cómo me sentiría yo si a mi boda apenas vinieran amigos míos? Pues fatal, imagino. Luego me vuelvo a poner en el mío y pienso: pero ni si sabrá que hemos ido, si acaso luego por las fotos. Paso al otro bando: si fuera mi boda, querría estar rodeada de mis amigas y hacerme fotos con ellas y compartir ese momento. A continuación vuelvo a mí misma (el Lado Oscuro, podría llamarse): tampoco sería para tanto, ¿no?

Como me estoy pelendo yo conmigo misma, todo acaba en empate, por supuesto.

Para desempatar han tenido que intervenir sin invitación las Fuerzas Externas (mi chico), con un sensatísimo -y por tanto horrible- argumento, que más o menos viene a ser: es tu amiga, pensó en ti para que estuvieras con ella y por eso te ha invitado, por tanto tienes que ir. Las circunstancias no son las mejores, pero no importa. ¡Es su día y es importante!

K.O. técnico, no cabe duda.

Iremos a la boda...

5 comentarios:

  1. Y añado, por experiencia propia, que con todo lo que comporta la organización y la ilusión que le pones, es triste que la gente se te raje porque contabas con ellos y los invitas porque te hace ilusión (salvo que sea un bodorrio de más de 200 personas donde no conoces a la mitad de los invitados, o no tienes demasiado trato). Pero si la boda es un sábado, que te digan un jueves que no vienen, es una guarrada como la copa de un pino. Lo siento, pero es así como lo veo.
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  2. PIMKIE, eso de que te invitan a una boda porque les haga ilusión que vayas no lo tengo yo muy claro, sinceramente. No sé en este caso concreto, pero de forma general pienso que en una lista de invitados a bodas, la ilusión no juega un papel de los más importantes. Está, no hay duda, pero no es el motivo principal, y esa conclusión la saco de la experiencia de mis amigas (porque además he sufrido la elaboración de la lista de varias de ellas). ¿O realmente te hace ilusión invitar a un primo segundo al que no ves desde que eras pequeña? ¿O al compañero de trabajo con el que no te relacionas salvo cuando vas a hacer fotocopias pero que lo añades porque media oficina va? ¿O a la amiga de la Universidad que ves una media de dos veces al año? Me cuesta MUCHO creerlo.

    Por otro lado aclaro que no iba a decírselo ayer siendo la boda este Sábado: de esto hace ya unas tres semanas si no recuerdo mal, pero he compartido ahora esta paranoia porque es lo que me preocupa hoy y lo que me va a quitar el sueño esta noche. No soy tan mala. Lo que ocurre es que voy (vamos) a hacer un esfuerzo bastante importante que no llega en buen momento, y eso es lo que me inquieta porque es inminente y encima la circunstancias han empeorado de hace tres semanas ahora. Porque aunque he enumerado varios motivos, el económico es el que tiene un 80% del peso.

    De todas formas, siendo MUY extremistas: sí, lo siento. Si ir a una boda de una amiga que para mí no lo es tanto me supone que no pueda pagar la hipoteca del mes o cubrir algún otro gasto importante e inaplazable (porque actualmente acudir a una boda supone un desembolso considerable y más si encima tienes que desplazarte y cosas así como por ejemplo es el caso), como si es el día anterior le digo que no voy. Con todo el dolor de mi corazón, y seguramente con un nudo en el estómago durante un tiempo (porque reconozco, como dices, que es una guarrada), pero a veces sencillamente no puedes hacer lo que quieres o debes.
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  3. Yo por eso, cuando tengo que rechazar una cita, quedada o invitación, se lo digo todo en un mismo mensaje. Es lo mejor porque si le mandas un primer mensaje sin mas, sin decirle que no vas, después el chasco hacia la otra persona sería mayor. Yo al menos pienso así.

    Espero que te sea leve :D

    Besos!!!
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  4. Bueno, supongo que cada una se la organizará a su aire. A mi boda, de mi parte vienen menos de 30 personas, incluyendo 7 amigos, y del trabajo viene una sola persona porque es amiga mía desde hace años. Y nada de primos segundos. Estará quien a mí me hace ilusión que venga, no he tolerado que me impongan invitados, y en algún momento he pasado un mal rato por tener que buscar una excusa para decirles a un par de personas que se habían auto-invitado, que lo siento porque no contaba con ellos porque hace siglos que no los veo. Para que te hagas una idea, invité a mi amiga y a su novio, pero NADA de invitar a sus padres, que hace trillones que no nos vemos, y no me apetece tener invitados de compromiso. Es decir, que a mi boda viene la familia y los amigos más íntimos, nada de bodorrio con chorrocientas personas y decenas de primos segundos a quienes ni conozco.

    Por eso te lo decía. Me han dicho dos parejas que no podrán venir, y una tercera que vendrá a la iglesia pero no se pueden quedar al banquete. Son tres amigos, y sus respectivas parejas, me lo dijeron hace meses, y aún así me duele que no puedan estar ese día conmigo, porque me hacía muchísima ilusión, y sé que a ellos también y que si no vienen es por causas de fuerza mayor... Pero aún así me entristece que no vengan.

    Y sobre el tema pasta, no te negaré que hay bodas que son un auténtico compromiso. A la mía les he dicho a mis amigos que no se gasten pasta en ponerse de punta en blanco y que si quieren venir en tejanos no van a desentonar lo más mínimo, que estamos todos hasta las cejas con la hipoteca. Hay dos personas que vienen de fuera, y les pagamos nosotros el hotel, aunque el traslado sí lo pagan ellos y reconozco que debe ser un desembolso importante. Y en cuanto a regalos y así, no espero nada y así de claro se lo he dicho a todos: quiero que estén el día de mi boda porque me hace ilusión compartir ese día con ellos, no por el regalo que me puedan hacer, así que ni se les pase por la cabeza.

    Por todo eso te decía lo que te decía en el comentario anterior, quizá teniendo en mente mi propia boda y que todo lo que explicabas en el post no me acababa de cuadrar, pero claro, cada pareja se la monta a su aire, y no todas serán igual. ¿Por qué no hablas con tu amiga y le expones el problema abiertamente? Igual te puede echar un cable como que hayan reservado hotel por ejemplo, o te da alguna pista en cuanto a ropa, peinado, etc... no sé, es lo que se me ocurre. Quizá hacemos un mundo de cositas que hablándolas podrían solucionarse.
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  5. SEÑOR OSCURO, sí, de esta es aprendido y seguramente la próxima vez dispare a bocajarro... O no... No sé. :)

    PIMKIE, soy consciente de todo eso que has dicho, he tenido muuuuuuuuucho tiempo para darle vueltas al tema, ponerme en su lugar, después en el mío... En fin, después de todo vamos a ir, y nos lo pasaremos estupendo, y lo del vestido menos mal que está solucionado (reciclaré EL VESTIDO porque total, no me lo ha visto ninguna amiga). Así que al final será como si no pasara nada, aunque la procesión vaya por dentro... :) Y sí, tiendo a hacer universos de la nada, pero es que yo soy asín. ¡Besos!
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