Todo empezó por una tontería. Mi amiga de repente se echó a llorar y entre hipidos dijo que era por su chico. Eso no lo entendí muy bien, y no sólo porque no vocalizó casi nada, sino porque justo el día anterior todo era maravilloso, él era perfecto, y la relación iba viento-en-popa-a-toda-vela.
Luego, entre lágrimas, mocos, hipidos,
Resulta que su chico había llamado a unos amigos para ver el partido de mañana (yo ni siquiera sabía que mañana había partido), y había quedado aquí para que si ella luego quería se añadiera y así se vieran -porque no viven los dos aquí, él es de otra ciudad-.
En principio yo no veía el problema, pero luego ella especificó que él había dicho algo así como "...porque hemos quedado allí y así de paso nos vemos..."
- ¡¡¡ASÍ DE PASO ME DIJO!!!
Hay que reconocer que la frase no fue la más acertada del mundo, sí. Gracias a ese pequeño matiz, ella entendió un montón de cosas negativas que la habían llevado a ese estado de llorera irrefrenable.
Partiendo de la base de que la frase en sí había sido bastante desafortunada (algo que estoy segura que sólo lo vería una mujer), le dije que no creía que quiso decir algo así... Porque mi amiga había interpretado que ella era lo último en su lista de prioridades que hasta el momento, según ella, era:
1. El fútbol.
2. Los amigos.
3. La cerveza.
4. Ella.
...y una cuarta posición en una relación MUY reciente no es nada buena.
Realmente no lo ví así, e intenté convencerla de que estaba equivocada y que había sacado una conclusión injusta de tres palabras. Empecé una línea de argumentación para ver si se daba cuenta de lo absurdo de todo el berrinche:
- ¡Es que no me ha invitado a ir a ver el fútbol!
- Ya, pero a ver: ¿tú querías ir?
- ¡Ni loca!
- Pues entonces. Seguramente él sabría que no te apetecía en absoluto y no te ha dicho nada para no ponerte en un compromiso.
- ¿Qué compromiso?
- Pues que le dijeras que no y él pensara que no te apetecía estar con él (justo lo que piensas tú pero al revés), o que le dijeras que sí y te pasaras 90 minutos viendo fútbol, controlando tus ganas de bostezar y él soliviantado pensando en que te aburres mortalmente...
- Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa...
Eso no funcionaba. Probé con los paralelismos:
- Vamos a ver, imagínate que organizamos un maratón de... Yo qué sé... ¿Sexo En Nueva York? ¿Le invitarías a que viniera?
- No.
- ¿Por qué?
- Porque para él sería un rollo.
- ¡¡¡EXACTO!!!
Por este camino iban mejor las cosas. De hecho, había encontrado un filón que exploté los siguientes 30 minutos, congratulándome al ver que el número de pañuelos que iban a su nariz habían ido disminuyendo hasta que al final ella se tranquilizó del todo.
Luego sacamos el calendario de la EuroCopa para saber qué días el país va a estar paralizado y no vamos a poder contar con nuestras parejas. Parece ser que nos queda un mes donde la crisis va a ser constante... :)

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