04 junio 2008

Mala Baba en el Trabajo (Parte Uno)

BERRINCHE n+1 del pasado Viernes:
(Donde n es el número indeterminado de berrinches que llevo hasta el momento por el mismo motivo.)

Todos los días por la mañana, cosa así de las diez de la mañana, me conecto a una base de datos y extraigo un reporte (un listado de nombres) que comparo con el extraído el día anterior para ver las modificaciones realizadas. Se supone que la inclusión o exclusión de personas de ese reporte tiene que ser notificado por correo por parte de un Departamento (dos chicas) con el que tenemos alguna que otra tensión...

Pues cuando me puse a comparar el reporte de ese día con el anterior, ví que me faltaba una persona. Como no tenía ningún correo de ellas sobre inclusiones o exclusiones y el nombre había desaparecido, les mandé un correo al Departamento (en tono bastante cordial), diciendo que me faltaba una persona en la lista y que no tenía correo que explicara por qué no estaba, así que pregunté qué había pasado.

Dos horas después recibo un correo que sólo decía: "esa persona sí está en la lista".

Traducción: que yo estaba ciega o gilipollas o ambas cosas a la vez.

Claro, me metí otra vez en la base de datos y efectivamente, el nombre ya estaba incluído en la lista, por supuesto. Como si nada hubiera pasado. Yo estoy un poco loca, pero soy capaz de ver si un nombre está o no está. Por eso, me fui por otra ruta y ví la fecha de inclusión del nombre en la lista: ese mismo día.

O sea, que según los reportes, hacía dos días que se había incluído el nombre, esa mañana cuando lo consulté no estaba y por arte de magia dos horas después de mi correo el nombre aparece PERO la fecha de inclusión está modificada. Ahí había dos que me tomaban por tonta, y de ahí mi berrinche. Pero como las cosas estaban tensas y en realidad todo era una tontería, me mordí la lengua, se me puso azul del veneno y todo, lo dejé estar y no dije nada en contra de mi religión y de mis impulsos.

Pero M.J. (Mi Jefecilla) decidió que no podíamos dejar que el Departamento aquel se pensara que somos idiotas y que nos la habían metido doblada, que había que dejar claro que nos habíamos dado cuenta de su Jugada de la Cabra, etcétera, etcétera...

Todo eso lo sabía yo más que de sobra, y me estaba hirviendo dentro, pero yo le dije que no iba a contestarles porque me saldría algún exabrupto de la indignación que tenía, y para mandar algo cortés y falso no escribía nada.

Así que lo mandó ella, con su nombre en el encabezado: un correo que venía a decir educadamente que no pasaba nada pero que en primer lugar esa mañana el nombre no aparecía y que en segundo lugar habíamos visto la fecha de inclusión.

Luego, como contestación, nos dijeron que sí, que la habían quitado y luego puesto para que cuadrara no sé qué historia... Un cuento chino para explicar todo lo que había pasado.

Pero la pregunta es: ¿y no podían haberlo dicho desde el principio y no dejarme por retrasada mental?

5 comentarios:

  1. No sé porqué extraña razón pero esa historia me suena de algo... todas las empresas debemos trabajar igual. Un beso

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  2. ¡Gentuza!

    Oye maja, que te quiero meter en el Google Reader y no me deja. ¿Sabes algo?

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  3. CRIS, yo llevo fatal que me hagan pasar por tonta, lo siento mucho. Sé que en todos sitios cuecen habas, pero estas son grandes y gordotas.

    QUERIDA, ¡eso! ¿En Google Reader? Ni idea. Yo lo tengo en la página principal, en iGoogle, pero creo que no es lo mismo. :( Sorry!

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  4. Ufff... pero es que la gente es asi, siempre echa la culpa al otro... en mi trabajo es lo mismo, eh??? Y da igual en el lado que estes, en cuanto hay un problema... la culpa es del otro!!!

    Vaya listillas esas, no??? Que les den niñaaa!!!

    Un besoteee

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  5. A COOL GIRL, muy listas, sí. Es más fácil dejar a alguien por tonto/a que dar explicaciones: si cuela, mejor. Y si no cuela (como es el caso), pues ya se molestan en inventarse un cuento chino para explicar los fenómenos paranormales que pasan. Cualquier cosa antes de dar una respuesta válida o reconocer un error. Y encima, de morros, claro. Así van las cosas.

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