Sigo con el cuerno retorcido. Desde luego llevo una semana...
Estoy de mal humor con el tema de la boda. Aún no me hace gracia ir, y creo que de aquí al Sábado no cambiaré de opinión... Encima, el otro día busqué la invitación (en la que no me había fijado mucho porque total, era como si no fuera conmigo) para ver la hora de la boda. No sé por qué estaba convencidísima (yo y mis convicciones) de que sería de tarde como en el 99% de las bodas a las que he ido, pero esta no. Esta es por la mañana. A las 12:00. Así que adiós peluquería, bienvenido madrugón o en su defecto, viaje de noche. Estupendo.
Al menos tengo el vestido preparado, aunque puede ser que ahora haya engordado algo y no me quepa, cosa que no descarto dado mi cenizo últimamente...
No he sido capaz de encontrar hora en la esteticista y eso que, previsora de mí, pedí cita la semana pasada. El único hueco ha sido el Viernes a las 20:00, peor imposible. Está todo hasta arriba porque todas las mujeres de la provincia han decidido depilarse para este fin de semana y que me deje medio sueldo todo los meses en el mismo centro de estética no ayuda a la hora de buscar una hora razonable.
Apenas tengo tiempo entre semana de hacer nada, porque salgo del trabajo un poco tarde, tengo dos horas sueltas para arreglar el piso según mi fantástico plan de ser una chica de provecho y mantener mi casa en un estado de agradable habitabilidad. No puedo ir a comprar nada ya que las tiendas deciden que hasta las 18:00 no merece la pena abrir, así que estoy sin huevos desde la semana pasada (sin necesidad de una huelga de transportistas). Luego toca dar clases de conducir, lo que me consume un mínimo de tres horas, y llego a casa a las 21:30 como muy pronto (ya está todo cerrado) con las energías mínimas para cenar y meterme en la cama porque a la mañana siguiente suena el despertador bien temprano y vuelta a empezar.
No puedo permitirme el lujo de decirle al de la autoescuela que no voy en un par de días (que es lo que me apetece por lo menos para tener tiempo de hacer algo), porque corro el riesgo de que no me guarden mi hora, metan a algún otro y yo me fastidie, así que como mucho le diré que el Viernes no voy y andando.
Así que menuda semana llevo...
Estoy de mal humor con el tema de la boda. Aún no me hace gracia ir, y creo que de aquí al Sábado no cambiaré de opinión... Encima, el otro día busqué la invitación (en la que no me había fijado mucho porque total, era como si no fuera conmigo) para ver la hora de la boda. No sé por qué estaba convencidísima (yo y mis convicciones) de que sería de tarde como en el 99% de las bodas a las que he ido, pero esta no. Esta es por la mañana. A las 12:00. Así que adiós peluquería, bienvenido madrugón o en su defecto, viaje de noche. Estupendo.
Al menos tengo el vestido preparado, aunque puede ser que ahora haya engordado algo y no me quepa, cosa que no descarto dado mi cenizo últimamente...
No he sido capaz de encontrar hora en la esteticista y eso que, previsora de mí, pedí cita la semana pasada. El único hueco ha sido el Viernes a las 20:00, peor imposible. Está todo hasta arriba porque todas las mujeres de la provincia han decidido depilarse para este fin de semana y que me deje medio sueldo todo los meses en el mismo centro de estética no ayuda a la hora de buscar una hora razonable.
Apenas tengo tiempo entre semana de hacer nada, porque salgo del trabajo un poco tarde, tengo dos horas sueltas para arreglar el piso según mi fantástico plan de ser una chica de provecho y mantener mi casa en un estado de agradable habitabilidad. No puedo ir a comprar nada ya que las tiendas deciden que hasta las 18:00 no merece la pena abrir, así que estoy sin huevos desde la semana pasada (sin necesidad de una huelga de transportistas). Luego toca dar clases de conducir, lo que me consume un mínimo de tres horas, y llego a casa a las 21:30 como muy pronto (ya está todo cerrado) con las energías mínimas para cenar y meterme en la cama porque a la mañana siguiente suena el despertador bien temprano y vuelta a empezar.
No puedo permitirme el lujo de decirle al de la autoescuela que no voy en un par de días (que es lo que me apetece por lo menos para tener tiempo de hacer algo), porque corro el riesgo de que no me guarden mi hora, metan a algún otro y yo me fastidie, así que como mucho le diré que el Viernes no voy y andando.
Así que menuda semana llevo...
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