Necesito un móvil nuevo.
Bueno, quizá lo más adecuado sería decir que quiero un móvil nuevo.
Este ataque tecnológico es cíclico y me sobreviene aproximadamente cada doce meses. Tras un año con el mismo móvil que manejo con los ojos cerrados... de repente, de la noche a la mañana, resulta que me he cansado de él y que quiero otro nuevo. La "apetencia" se convierte en necesidad, que palío planeando cómo conseguirlo sin que me cueste un céntimo.
En ello estoy.
Asociado a ese caprichín, tengo otro latente: el de una cámara digital compacta y ROSA. Jajajaja... Este último adjetivo no le gusta nada a mi chico que al menos lucha por cambiar la S por una J para que la cosa sea pasable. Estuvimos viendo alguna bastante cuca (en rosa), y pensaba dejar que Hacienda nos la regalara. Pero no pudo ser porque reinvertí el dinero en pagar impuestos (lo que fue mucho más sensato pero un rollo, yo no valgo para estas adulteces).
Así que este año, con la crisis, tengo CERO caprichos concedidos.
Jo.
Tengo que reconocer que sí, que un pelín caprichosilla soy (porque tengo móvil y tengo cámara, así que en realidad no necesito nada de esas dos cosas), pero, ¿y qué? No le hago daño a nadie con eso. El móvil espero poder agenciármelo sin coste como he hecho siempre (nunca he pagado nada por un teléfono, claro que en verdad lo pago todos los meses factura a factura). Lo de la cámara va a estar más difícil, pero también es cuestión de sopesar opciones.
Espero que se quede así mi ataque de la patata, porque me puede también dar con la ropa -no tengo NADA que ponerme- y estamos en vísperas de rebajas...
Bueno, quizá lo más adecuado sería decir que quiero un móvil nuevo.
Este ataque tecnológico es cíclico y me sobreviene aproximadamente cada doce meses. Tras un año con el mismo móvil que manejo con los ojos cerrados... de repente, de la noche a la mañana, resulta que me he cansado de él y que quiero otro nuevo. La "apetencia" se convierte en necesidad, que palío planeando cómo conseguirlo sin que me cueste un céntimo.
En ello estoy.
Asociado a ese caprichín, tengo otro latente: el de una cámara digital compacta y ROSA. Jajajaja... Este último adjetivo no le gusta nada a mi chico que al menos lucha por cambiar la S por una J para que la cosa sea pasable. Estuvimos viendo alguna bastante cuca (en rosa), y pensaba dejar que Hacienda nos la regalara. Pero no pudo ser porque reinvertí el dinero en pagar impuestos (lo que fue mucho más sensato pero un rollo, yo no valgo para estas adulteces).
Así que este año, con la crisis, tengo CERO caprichos concedidos.
Jo.
Tengo que reconocer que sí, que un pelín caprichosilla soy (porque tengo móvil y tengo cámara, así que en realidad no necesito nada de esas dos cosas), pero, ¿y qué? No le hago daño a nadie con eso. El móvil espero poder agenciármelo sin coste como he hecho siempre (nunca he pagado nada por un teléfono, claro que en verdad lo pago todos los meses factura a factura). Lo de la cámara va a estar más difícil, pero también es cuestión de sopesar opciones.
Espero que se quede así mi ataque de la patata, porque me puede también dar con la ropa -no tengo NADA que ponerme- y estamos en vísperas de rebajas...
8 comentarios: