Últimamente estoy fatal. Triste, deprimida, descorazonada... No sé encontrar la palabra, seguramente porque todo sea un mix de sentimientos que no tiene una definición exacta.
No sé si esta tristeza que siento (voy a aceptar barco como animal acuático) viene de un único frente y yo lo distribuyo a todos los aspectos de mi vida, o es que todo a mi alrededor va mal. No creo que sea esto último, más bien supongo que hay algo que va muy mal y yo estoy arrastrándolo al resto de entornos, pero la madeja se ha liado tanto que ya no estoy muy segura de cuál es el foco de inicio. Por eso no sé muy bien dónde atacar para arreglarlo todo. Tampoco sé si seré capaz de atacar nada.
Todo me sienta mal. Como diría una amiga, estoy "recocía" y me estoy volviendo una amargada. Voy desganada a todos lados y se nota. Me siento apática y con cansancio crónico, pero no soy capaz de superarlo, porque cada día que pasa se acumula más en mí, y siendo como si no hubiera dormido en meses. No descanso, tengo sueños rarísimos y me levanto inquieta. Y así de mal voy día tras día...
En casa, con mi chico, por cualquier pequeño detalle que es normal en una convivencia estallo. Estallo con rabia, lágrimas, gritos, reproches y de todo lo que se me ocurre en ese momento. Luego me disculpo, por supuesto, por el espectáculo fuera de lugar que lamento profundamente por injusto y cruel; pero no soy capaz de controlarlo en el momento, y me siento peor todavía, claro. Encima me ahogo en mi propia casa, y no sé cómo sentirme mejor...
En el trabajo hago las cosas mecánicamente. Me exaspero con mi equipo, me parece que todo está dejado, que falta organización, que las tareas se hacen rápido para irse a tomar un café en cuanto es posible sin importar que todo esté hecho alomecawendiez y mal... Me enojan las excusas que ponen, por tontas, por repetitivas. Me irrita la impaciencia, la dejadez, la cultura de cuanto-menos-mejor. Me parecen injustas las decisiones que vienen de arriba... Por todo eso me encojo de hombros, me trago lo que me apetece decir o más bien gritar (lo que en casa no hago, qué verdad más grande la de "la confianza da asco"), y me tiro las ocho horas pertinentes rumiando en mi interior el coraje que llevo acumulado correo tras correo, visita tras visita, revisión tras revisión, orden tras orden, tarea tras tarea.
Con mis amigos estoy igual o peor. Seguramente la relación con ellos no habrá cambiado un ápice, pero a mí estos días me parece insostenible. Cada pequeña cosilla (que también es normal en una amistad, lo reconozco) me sienta fatal y me amargo más todavía de ver todo lo que sale -o más bien NO sale- de los amigos. Intento esforzarme en no proyectar todo lo que me pasa y todo lo que siento en la relación de amistad, pero luego pienso que deberían también estar para cuando yo estoy mal: o sea, AHORA, y esforzarse un poco, pero cada uno va a lo suyo y ya da igual todo. ¿Hemos llegado ya al punto de que todos somos unos egoístas? Por lo que a mí respecta, me parece que no ven más allá de sus narices y que tampoco pasa nada porque total, como somos amigos, pues todo se perdona...
Con mi familia las cosas no van tan mal, pero porque apenas les veo, ¡y menos mal! Este fin de semana pasado que hemos estado en casa de mis abuelos me ha faltado el canto de un duro para darle una contestación a mi abuelo de las de agárrate y no te menees. Me desesperan los comentarios gratuitos e hirientes que suelta porque sí, porque él "es así". Y ahora no me vale la excusa de que "es mayor", porque no, porque no es justo que ésa sea la excusa perfecta y la licencia que permita que diga barbaridades y que nadie le diga que eso no está bien. No entiendo que se digan ciertas cosas, y las escucho, y alucino, y me pone furiosa, y miro a mi alrededor y nadie contesta, nadie hace nada, y no voy a ser yo, la que viene de visita, la que diga algo para que encima la situación tolerada y medio calmada que hay ahora empeore. Así que todo se queda así y yo más triste, amargada y decepcionada que antes.
Seguramente más adelante lea esto y me arrepienta de haberlo escrito, pero es que así de mal siento que va todo. ¿Y en qué se refleja todo esto? Pues en cosas como dejadez absoluta de mi persona y las cosasque deberían ser QUE SON importantes. No estudio (y estamos en Junio, señores), no voy al gimnasio (pagado religiosamente desde hace meses y ya no sé ni dónde está), paso olímpicamente de ordenar mi casa porque llego a las tantas sin ganas de mover una cucharilla de sitio -no olvidemos que mi día se divide en: me levanto, voy al trabajo, salgo, estoy dos horas en casa, me voy a clase de conducir que son unas tres horas como mínimo, vuelvo, ceno y poco más, a la cama y vuelta a empezar-, tengo una lista de tareas pendientes kilométrica, no me arreglo para nada porque me pongo la primera ropa que mi mano encuentra cuando la meto en un caos que tengo por armario, a la hora de las clases prácticas de coche las instrucciones / consejos me entran por un oído y me salen por el otro y así me va a una semana escasa de mi examen...
...todo lo cual no contribuye en absoluto a que me sienta mejor.
De hecho, todo lo contrario.
Jo, estoy fatal. :(
No sé si esta tristeza que siento (voy a aceptar barco como animal acuático) viene de un único frente y yo lo distribuyo a todos los aspectos de mi vida, o es que todo a mi alrededor va mal. No creo que sea esto último, más bien supongo que hay algo que va muy mal y yo estoy arrastrándolo al resto de entornos, pero la madeja se ha liado tanto que ya no estoy muy segura de cuál es el foco de inicio. Por eso no sé muy bien dónde atacar para arreglarlo todo. Tampoco sé si seré capaz de atacar nada.
Todo me sienta mal. Como diría una amiga, estoy "recocía" y me estoy volviendo una amargada. Voy desganada a todos lados y se nota. Me siento apática y con cansancio crónico, pero no soy capaz de superarlo, porque cada día que pasa se acumula más en mí, y siendo como si no hubiera dormido en meses. No descanso, tengo sueños rarísimos y me levanto inquieta. Y así de mal voy día tras día...
En casa, con mi chico, por cualquier pequeño detalle que es normal en una convivencia estallo. Estallo con rabia, lágrimas, gritos, reproches y de todo lo que se me ocurre en ese momento. Luego me disculpo, por supuesto, por el espectáculo fuera de lugar que lamento profundamente por injusto y cruel; pero no soy capaz de controlarlo en el momento, y me siento peor todavía, claro. Encima me ahogo en mi propia casa, y no sé cómo sentirme mejor...
En el trabajo hago las cosas mecánicamente. Me exaspero con mi equipo, me parece que todo está dejado, que falta organización, que las tareas se hacen rápido para irse a tomar un café en cuanto es posible sin importar que todo esté hecho alomecawendiez y mal... Me enojan las excusas que ponen, por tontas, por repetitivas. Me irrita la impaciencia, la dejadez, la cultura de cuanto-menos-mejor. Me parecen injustas las decisiones que vienen de arriba... Por todo eso me encojo de hombros, me trago lo que me apetece decir o más bien gritar (lo que en casa no hago, qué verdad más grande la de "la confianza da asco"), y me tiro las ocho horas pertinentes rumiando en mi interior el coraje que llevo acumulado correo tras correo, visita tras visita, revisión tras revisión, orden tras orden, tarea tras tarea.
Con mis amigos estoy igual o peor. Seguramente la relación con ellos no habrá cambiado un ápice, pero a mí estos días me parece insostenible. Cada pequeña cosilla (que también es normal en una amistad, lo reconozco) me sienta fatal y me amargo más todavía de ver todo lo que sale -o más bien NO sale- de los amigos. Intento esforzarme en no proyectar todo lo que me pasa y todo lo que siento en la relación de amistad, pero luego pienso que deberían también estar para cuando yo estoy mal: o sea, AHORA, y esforzarse un poco, pero cada uno va a lo suyo y ya da igual todo. ¿Hemos llegado ya al punto de que todos somos unos egoístas? Por lo que a mí respecta, me parece que no ven más allá de sus narices y que tampoco pasa nada porque total, como somos amigos, pues todo se perdona...
Con mi familia las cosas no van tan mal, pero porque apenas les veo, ¡y menos mal! Este fin de semana pasado que hemos estado en casa de mis abuelos me ha faltado el canto de un duro para darle una contestación a mi abuelo de las de agárrate y no te menees. Me desesperan los comentarios gratuitos e hirientes que suelta porque sí, porque él "es así". Y ahora no me vale la excusa de que "es mayor", porque no, porque no es justo que ésa sea la excusa perfecta y la licencia que permita que diga barbaridades y que nadie le diga que eso no está bien. No entiendo que se digan ciertas cosas, y las escucho, y alucino, y me pone furiosa, y miro a mi alrededor y nadie contesta, nadie hace nada, y no voy a ser yo, la que viene de visita, la que diga algo para que encima la situación tolerada y medio calmada que hay ahora empeore. Así que todo se queda así y yo más triste, amargada y decepcionada que antes.
Seguramente más adelante lea esto y me arrepienta de haberlo escrito, pero es que así de mal siento que va todo. ¿Y en qué se refleja todo esto? Pues en cosas como dejadez absoluta de mi persona y las cosas
...todo lo cual no contribuye en absoluto a que me sienta mejor.
De hecho, todo lo contrario.
Jo, estoy fatal. :(
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