El ansiado y esperado 11 de Julio ha llegado, ¡quién lo diría! ¡Qué ganas de que llegara! No porque es Viernes y tenemos un fin de semana libre para disfrutar, no... Sino porque ha salido a la venta el muy esperado iPhone. No digo que haya llegado a España porque por muy buena que sea la logística, miles de iPhones ya estarían aquí (me imagino y babeo pensando en una enorme nave alta como un edificio donde se apilan hasta el infinito cajas y cajas que contienen el preciado chisme) esperando el pistoletazo de salida que ha sido hoy a las diez de la mañana.

El impacto ha sido tal, que me siento rara si no lo comento...
Según leo por páginas de Internet -especializadas en gadget o no, la cobertura mediática es amplia y parece que no hay otra cosa de la que hablar-, la espectación a nivel nacional es MÁXIMA. Ha habido colas de gente esperando a que abrieran las tiendas (distribuidores de MoviStar) para poder hacerse con uno... Como en las rebajas. O como en un concierto de Bruce Springsteen. Pero en definitiva: gente ansiosa de comprar un terminal exclusivo a precio de oro.
¿A precio de oro? Sí. Porque aunque ahora se consiguiera gratis -imagino que por el Programa de Puntos que tiene MoviStar-, hay que contar con el compromiso de permanencia de 24 meses (nada más y nada menos que DOS AÑOS) y la tarifa escogida (de un consumo mínimo muy elevado y obligatoriamente con un módulo de datos). Al final de todo, el adorado iPhone sale por un ojo de la cara. Y si pagas algo al principio también (no olvidemos que, como mínimo, son 200 euros), aunque si echas cuentas, seguramente te sale más barato así que gratis por puntos... Esto ya lo han analizado por mí, y en definitiva, el capricho sale caro.
Quizá demasiado caro para un teléfono que no tiene videollamada, que no soporta los mensajes multimedia, que no graba vídeos, que tiene una cámara de poca resolución para lo avanzado que se supone que es, cuyo Bluetooth no sirve, que se maneja con un teclado poco habitual e incómodo, que sólo tiene memoria interna, que tiene una batería bastante limitada si se le da según qué usos, que impide ver un alto porcentaje de vídeos en las webs (todos los flash)...
Pero es taaaaaaaaaaaaaaaaaan bonito...
Lo cierto es que estéticamente me gusta mucho. Soy una pija de los chismes electrónicos, qué le vamos a hacer. Soy dueña de un iPod nano y me encanta. Me gusta su tacto, su diseño, su simplicidad, su calidad de sonido... y por extensión, su "hermano mayor" iPhone, también es un objeto de deseo. Sí, supongo que quiero tenerlo.
Pero no puedo olvidar que para mí su precio es prohibitivo, no me merece la pena atarme a una compañía cuyas tarifas son elevadas durante dos años, y tiene demasiadas limitaciones... Además, no hay que olvidar que estamos hablando de UN TELÉFONO MÓVIL y no una PDA aunque da la sensación de que poco le falta, lo cual parece haberse diluido un poco entre tanta vorágine mediática y debates tecnológicos; y yo nunca he pagado por un teléfono móvil. No, supongo que no quiero tenerlo.
Pero es precioso.
¿iPhone o no iPhone? Ésa es la cuestión...

El impacto ha sido tal, que me siento rara si no lo comento...
Según leo por páginas de Internet -especializadas en gadget o no, la cobertura mediática es amplia y parece que no hay otra cosa de la que hablar-, la espectación a nivel nacional es MÁXIMA. Ha habido colas de gente esperando a que abrieran las tiendas (distribuidores de MoviStar) para poder hacerse con uno... Como en las rebajas. O como en un concierto de Bruce Springsteen. Pero en definitiva: gente ansiosa de comprar un terminal exclusivo a precio de oro.
¿A precio de oro? Sí. Porque aunque ahora se consiguiera gratis -imagino que por el Programa de Puntos que tiene MoviStar-, hay que contar con el compromiso de permanencia de 24 meses (nada más y nada menos que DOS AÑOS) y la tarifa escogida (de un consumo mínimo muy elevado y obligatoriamente con un módulo de datos). Al final de todo, el adorado iPhone sale por un ojo de la cara. Y si pagas algo al principio también (no olvidemos que, como mínimo, son 200 euros), aunque si echas cuentas, seguramente te sale más barato así que gratis por puntos... Esto ya lo han analizado por mí, y en definitiva, el capricho sale caro.
Quizá demasiado caro para un teléfono que no tiene videollamada, que no soporta los mensajes multimedia, que no graba vídeos, que tiene una cámara de poca resolución para lo avanzado que se supone que es, cuyo Bluetooth no sirve, que se maneja con un teclado poco habitual e incómodo, que sólo tiene memoria interna, que tiene una batería bastante limitada si se le da según qué usos, que impide ver un alto porcentaje de vídeos en las webs (todos los flash)...
Pero es taaaaaaaaaaaaaaaaaan bonito...
Lo cierto es que estéticamente me gusta mucho. Soy una pija de los chismes electrónicos, qué le vamos a hacer. Soy dueña de un iPod nano y me encanta. Me gusta su tacto, su diseño, su simplicidad, su calidad de sonido... y por extensión, su "hermano mayor" iPhone, también es un objeto de deseo. Sí, supongo que quiero tenerlo.
Pero no puedo olvidar que para mí su precio es prohibitivo, no me merece la pena atarme a una compañía cuyas tarifas son elevadas durante dos años, y tiene demasiadas limitaciones... Además, no hay que olvidar que estamos hablando de UN TELÉFONO MÓVIL y no una PDA aunque da la sensación de que poco le falta, lo cual parece haberse diluido un poco entre tanta vorágine mediática y debates tecnológicos; y yo nunca he pagado por un teléfono móvil. No, supongo que no quiero tenerlo.
Pero es precioso.
¿iPhone o no iPhone? Ésa es la cuestión...
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