26 julio 2008

Hay una TERCERA debacle...

Dando un paseo por el centro de la city, de repente entré accidentalmente en una zapatería.

No es que necesite zapatos (aunque nunca se tienen suficientes), simplemente me gusta ver los enormes escaparates profusamente iluminados y atestados de sandalias y bailarinas y calzado precioso en general. Y rebajado, que eso es lo mejor... Tampoco mucho, en verdad, pero algo es algo.

Así que estaba yo inspeccionando el mismo escaparate de hace un mes, pero unos precios algo más ajustados, cuando me sentí observada.

Muy observada.

Y entonces los ví.

MIS ZAPATOS.

Esos zapatos que no sólo me encontraron una vez, sino que me persiguieron otra y esta ya era la tercera vez que se cruzaban en mi camino. Estaban ahí, brillando con luz propia (todavía), me estaban mirando, con su puntera desafiante apuntando hacia mí.

Tan preciosos como antes.

Rebajados en un 40%.

Oooohhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh...

Me quedé pegada en el cristal, hipnotizada por el cartel de su nuevo precio. Siguen siendo caros, claro, porque antes eran indecentemente caros. Ahora sólo caros. Pero rebajados.

Pero caros.

Sí, pero están rebajados.

Para contrarrestar el impluso que me empujaba al interior de la zapatería me repetía a mí misma cuál había sido el motivo de querer esos zapatos: la famosa boda a la que ya he ido, así que NO necesito los zapatos. Sí, ya, pero el vestido lo sigo teniendo, los zapatos siguen siendo ideales y compromisos siempre surgen, y entonces sería estupendo tenerlos. Claro, pero es que para ese vestido ya tengo unas sandalias muy monas y muy caras primas-hermanas de los zapatos que me están mirando pícaramente. Sí, pero esas sandalias sólo valen para el verano, y para el otoño estos zapatos serían estupendos y lindísimos. Claro, pero...

Pero...

Pero...

La eterna lucha entre el BIEN y el MAL.

Pero no fue mi moral la que determinó que MUY A MI PESAR los zapatos se quedaran en el escaparate. Fue la polilla que salió de mi cartera cuando la abrí con el fin de comprobar cuánto dinero me quedaba para afrontar el gasto de los zapatos en el caso de hubiera de mi número (al final decidí no comprobalo por si acaso hubiera, lo que supondría una tragedia mayor aún).

Así que cerré mi cartera, le saqué la lengua a los zapatos, hice un esfuerzo titánico por darme una vuelta y alejarme de la tentación y ahí los dejé, gimiendo lastimosamente.

Igual en las segundas rebajas...

P.D.: Si cuando cobre otra vez siguen estando ahí, será una señal del Universo y no tendré más remedio que llevármelos a casa. Ea.

12 opiniones dadas...

Señor Oscuro pensó y tecleó...

Más que una señal del Universo, yo diría que son tan caros que no se los compra nadie, y que por eso seguirán ahí :D

The Inner Girl pensó y tecleó...

Aguafiestas. :'(

mandawebos pensó y tecleó...

Yo no seguiría tentando a la suerte. Compralos.
Si, aunque sean caros.

The Inner Girl pensó y tecleó...

Ummmmm... Está claro.
La próxima vez me los traigo... :)

Céfiro pensó y tecleó...

Ellos nunca lo harían, ¿o igual si?

The Inner Girl pensó y tecleó...

Son unos infieles. Yo creo que sí. ;)

ipodgirl pensó y tecleó...

aisss quien fuera rica... y poder darse todos los caprichos...
Estoy de acuerdo con que si cuando cobres otra vez siguen ahí es que es cosa del destino y tienen que ser tuyos ;)
Besotes!

The Inner Girl pensó y tecleó...

¿Verdad que sí? :)

hackett4life pensó y tecleó...

Ainnsss, menuda carita que tendrías ahí pegada al cristal. Ni los niños de los cuentos de navidad de Andersen… :)

Yo me los comparía…

Un besote.

The Inner Girl pensó y tecleó...

Ummmm... Yo también, jeje... Pero no se lo digas a nadie. ;)

/C/ pensó y tecleó...

PAra estos casos de necesidades innecesarias que aparecen en tu vida una y otra vez y que el destino quiere que entren a formar parte de tus bienes existen las tarjetas de crédito de pago personalizado... soy toda una experta! Pagas una cuota al mes (intereses+capital), casi ni lo notas... y compras lo que te apetece. Claro está que es un engañabobos porque lo rebajado te acaba costando lo mismo o más, pero... también es una solución. Un beso

The Inner Girl pensó y tecleó...

Ummmmm... Me dan un poco de miedo las tarjetas esas porque tú compras y ves que tu cuenta no baja, y te entusiasmas y sigues... Y luego te pegan el palo. Tengo una, pero sólo para EMERGENCIAS, y esto sólo era una emergencia. :)

 
The Unwritten Blog - Wordpress Themes is proudly powered by WordPress and themed by Mukkamu Templates Novo Blogger