19 julio 2008

¿Playa? ¡No, gracias!

- ¿Entonces, íbais a venir este fin de semana?

La que pregunta es mi madre. Sabe de sobra que íbamos a ir porque se ha tirado toda la semana preguntándome y recibiendo una respuesta positiva de mi parte. Pero de todas formas, le digo que sí una vez más.

- Ah... Es que nos vamos a la playa...

No puede ocultar el tono de entusiasmo. Imposible. A mi madre LE ENCANTA la playa. Ya me imagino las chispillas que le salen de los ojos pensando en la arena, en el agua, en el sol... Por eso siempre me pregunto en qué me pareceré a ella, porque en eso no. En saber hacer croquetas, tampoco. En la destreza con hilo y aguja, menos todavía. Ummmmm...

- ...pero, ¡veniros!

Entonces empieza la misma discusión de siempre. Durante los 29 años que tengo mi madre ha intentado inculcarme su pasión por la playa incansablemente, pero no lo ha conseguido ni por asomo. Ella no entiende que NO me guste la playa, de la misma manera que a mí no me cabe en la cabeza que ella suspire por ir.

- Mamá, ya sabes que no me gusta la playa, así que no vamos a ir.

- ¿Pero por qué?

- Porque no me gusta, y para ir a un sitio que no me gusta, me quedo en casa.

- Pero podéis bañaros...

- Da igual, no nos gusta la playa, y de verdad estamos mejor en casa.

- Si hay sitio de sobra...

- Ya lo sé, no es por el sitio, es que sabes que no lo soporto.

- Pues no lo entiendo.

Es verdad, no lo entiende. Pero podía respetarlo, digo yo. Esta conversación la tenemos año tras año invariablemente. El verano pasado cometí la imprudencia de sucumbir el acoso al que me sometió cuatro días seguidos (incluido el chantaje emocional) y me cogí tres días más el fin de semana para ir a la playa y estar con ella. Craso error. Los peores días de mi vida con diferencia.

- Mamá, no pasa nada. Nos vemos al otro fin de semana. Tú pásatelo bien en la playa y ya está.

Oigo que duda y me parece que va a atacar otra vez, pero al final se contiene y lo deja estar.

O eso parece.

Lo importante es que ella SÍ va a la playa, y más aún, yo NO voy. Todos contentos. No tiene sentido ese afán de arrastrarme a un sitio que sabe de sobra que no me gusta... Pero ella no se rinde. Como si fuera algo malo que yo no soporte la playa y ella tuviera el deber de remediarlo cueste lo que cueste. Insiste, insiste, insiste. De pequeña me mandaba a la playa y ya está, pero desde que tengo capacidad de decisión, las visitas a la costa se han reducido hasta casi desaparecer y eso a mi madre parece que le duele en el alma.

- Bueno, vale. Pero os lo podríais pasar muy bien... ¿Seguro que no queréis venir?

Ay...

11 opiniones dadas...

querida_enemiga pensó y tecleó...

Jajajaja, entiendo a tu madre. Aunque a mí también me cueste comprender que a alguien no le guste la playa, me he acostumbrado a encontrar a gente en el camino que no la pise y tal. Como tú.

Yo estoy deseando que llevemos a mi sobrinito a la playa el sábado que viene. Para otra persona a lo mejor no significa nada, para mí, ver la cara que va a poner, es todo un acontecimiento. Y al contrario que en tu caso... la que tiene recelos de ir... es justamente mi madre.

Jajajaja, ¿nos las cambiamos durante el verano o que?

The Inner Girl pensó y tecleó...

Jajajaja... A pesar de estas cosas, yo no cambio a mi madre por nada. Te la presto unos días y probarás las mejores croquetas del mundo y tendrás que sacarla con una pala mecánica de la playa...

Jo, luego cuéntanos que tal tu sobrinillo en la playa, tiene que ser una experiencia alucinante para él. Seguro que os lo pasáis en grande. :D

acoolgirl pensó y tecleó...

A mi es que me encanta la playa, asi que puedo entender a tu madre... aunque bueno, es lo que dices si podeis llegar a un acuerdo, veros otro finde y listo!! Para que insistir???

Un besitooo

PD: Menos mal!! Todo el finde intentando entrar en tu blog!! No iba...

Céfiro pensó y tecleó...

A mi tampoco me gusta la playa, pero si me mola estar en remojo en rios, lagos y pantanos.
¡Viva el agua dulce y las orillas de hierba y piedra!

Salud.

Señor Oscuro pensó y tecleó...

Esa discusión la tengo con mi madre TODOS los años pero con la Feria. Yo no la soporto y bueno, poco a poco voy ganando la batalla, ya que este año me libré de ir :D

A mí me encanta la playa, pero no para ir y venir en el día, que eso es un coñazo si te coge un día malo, sino pa tener piso y poder irte cuando quieras.

The Inner Girl pensó y tecleó...

ACOOLGIRL, si a mí me parece fantástico que le guste, lo que no entiendo es ese afán en que me guste a mí también... Es algo que pasa todos los años, jeje... Lo del blog ha sido un pequeño problema que ya ha sido solventado. :D

CÉFIRO, yo por ejemplo no le pongo ninguna pega a estar metida en un SPA todo el tiempo que quieras, pero la playa no es lo mío, definitivamente...

hackett4life pensó y tecleó...

Todas las madres son así. Deséan que termines cediendo a sus deséos. Es como si les fuera la vida en ello.

A mí tampoco me llama la atención la playa. Acompañaba a mi hermana cuando era pequeño sólo para ver si se quedaba igualita que las salchichas en la sartén :X

Al final, me quedo con mi color blanco lenguado durante todo el año :)

Un besote.

The Inner Girl pensó y tecleó...

SEÑOR OSCURO, a mí sólo me gusta la playa en Otoño/Invierno, cuando no hace calor, y para dar un paseo. Punto. Y a mi madre eso no le entra en la cabeza... :)

HACKETT, yo también soy de piel muy blanquita porque además huyo del sol... :)

vz * pensó y tecleó...

La verdad es que a las madres les emociona bastante eso de inculcar sus costumbres, la mía suele hacerlo con la comida: da igual que lleve desde los diez años sin comer caracoles porque me da asco comer el culo de un animal que babea y se arrastra por el suelo, ella siempre me preguntará si quiero comer caracoles y, al oír mi negativa me dirá "con lo buenos que están" o "si antes te gustaban". Es una batalla perdida tratar de que las madres vayan en contra de su naturaleza...

The Inner Girl pensó y tecleó...

Ummmmmm... Me pregunto si las madres se darán cuenta de la insistencia absurda en la que gastan sus energías...

ipodgirl pensó y tecleó...

Es la manía que tienen los padres de que por obligación nos tienen que gustar las cosas que a ellos les gustan...
A mi me gusta ver el mar, pasear por un paseo marítimo... pero ir a la playa y bañarme no. Me molesta la sal del mar, la arena de la playa, el calorazo del sol... xD
Besotes!!

 
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