02 julio 2008

Previo...

Desde primero de mes estoy haciendo el "horario de verano", que se supone que es una jornada intensiva para los que hacían el turno de la muerte partido (que no era mi caso). Pero al final nos beneficiamos todos de una reducción estupenda de una hora al día.

Está claro que habría montado una buena si a mí no me hubieran puesto el horario, claro, con lo protestona que estoy últimamente...

Así que ahora trabajo siete horas.

Pero lo que es la carga de trabajo no se ha minimizado. Ni un poquito. De hecho, con esta reducción de horas tenemos que cubrir al personal de vacaciones...

Y no me salen las cuentas.

Además, estos días previos a mi salto hacia arriba llevo un ritmo un poco extraño porque me he metido de estrangis en la cuenta de distribución de mi nuevo servicio para ir recibiendo correos electrónicos y saber por dónde me van a venir los innumerables palos que me esperan (y por eso estoy descubriendo que el marrón que voy a heredar es bastante grande y eso no me lo habían dicho, por supuesto).

Todo ese tráfico de e-mails se me añade al que de por sí tengo, y el resumen es que se me han cuatriplicado el número de correos recibidos a lo largo del día (menos mal que los "nuevos" los leo por encima y los archivo, sin contestar y sin hacerles seguimientos), y es bastante lío. Que casi me vuelvo loca, vamos.

Así que la reducción es sólo presencial, porque luego, en casa (cuando puedo) me conecto y voy contestando correos de mi actual servicio mientras cacharreo por Internet. Es algo que no me cuesta mucho trabajo (salvo la mirada asesina de mi niño cuando ve que me he metido en el correo del trabajo), pero que a la mañana siguiente se nota...

Lo que no sé es cómo me las voy a apañar cuando se produzca el cambio y todos esos correos de los que ahora paso olímpicamente sí haya que hacerles caso... Y encima, con menos horas. Porque quedarme más tiempo del necesario NO es una opción.

Me temo que se me está acabando la vida tal y como la conozco... Iba a decir la buena vida, pero tampoco hay que exagerar. Pero vamos, sospecho que la que se me avecina es peor que la actual y eso se traduce en algún que otro post desahogándome. ¿Qué puedo hacer, si no?

4 opiniones dadas...

Mescalino pensó y tecleó...

No tiene por qué ser peor, sólo diferente. Siempre hay que pensar que lo mejor está por llegar.


Besos!

The Inner Girl pensó y tecleó...

Sí, diferente seguro, pero peor también porque como digo es el mismo trabajo o más hecho en menos horas. Y un trabajo nuevo para el cual no estoy muy segura de estar preparada... Puede que parezca agorera, pero es que lo veo así...

¡¡Besos!!

hackett4life pensó y tecleó...

El correo laboral es una fuente de estrés, en cuya atención se diluye la mayor parte del tiempo de un trabajador a lo largo del día.

Bueno, yo suelo llegar todos los días del año a las 20 o 21 horas a casa tras salir de mi trabajo, lo que me deja un poco de tiempo para cenar, leeros a todos vosotros y publicar de vez en cuando algún post nuevo antes de irme a la cama y esperar un nuevo día idéntico al anterior :(

Sé bienvenida a esto de la no–vida.

Un besote.

The Inner Girl pensó y tecleó...

Jopé, no me digas eso. De todas formas, mi meta es salir del trabajo a mi hora. Si luego me llevo en el USB algo, vale, pero lo haré en casa, en mi ordenador, escuchando mi música y todo eso. Al menos esa es mi intención...

Para tener algo de poco-vida. :)

Besos.

 
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