En estos días en los que he estado home-alone, me he comportado de manera ejemplar.
Bueno, en realidad sólo lo he intentado.
Vale, vale, está bien: se ha quedado en una intención.
Pensaba aprovechar la soledad de casa para hacer un poco de maruja (cosa que no me gusta nada en absoluto, pero que irremisiblemente hay que hacer). En circunstancias normalesde presión y temperatura, cuando llego del trabajo mi chico está en casa, y me resulta sumamente apetecible dejarme caer en el sofá al lado de él, ronronear un poquito, hablar sobre cómo ha ido el día a la vez que recibo unas pocas coscas y quedarme poco a poco sopy en el sofá mientras me pasa los dedos por el pelo... Total, que a las x horas (con x habitualmente mayor o igual a 1), me despierto totalmente atontinada, se me ha ido la tarde y las escasas ganas de hacer algo; y claro, no hago nada.
Mi brillante plan consistía en basarme en el principio de la lógica científica: si no hay elemento reactivo, no hay reacción. Jajaja... GENIAL.
En la teoría, claro.
Porque en la práctica, si no hay elemento reactivo como tal (porque mi chico no está), sí sigue habiendo unas altísimas probabilidades de quedarme dormida en el sofá sin necesidad de que nadie me esté acariciando el pelo. Jo. Así que, es cierto: el fin de semana pasado no hice demasiado que digamos. Era sentarme un poco después de comer en el sofá, irme resbalando poco a poco, tocar con la cabecita en el almohadón habilitado al efecto, y ¡zas! Se habría un agujero en el espacio-tiempo que me transportaba a mitad de la tarde.
Pero entre semana ya me dije a mí misma que no podía ser, y me puse las pilas. Estuve planchando (O-M-G, un auténtico MILAGRO), poniendo lavadoras (eso no requiere mucho esfuerzo), recogiendo un poco el salón (¿cómo es posible que algo tan minimalista pueda desordenarse tanto?), fregando cacharros (para eliminar el estado de DEFCON2 en cuanto a cucharillas se refiere), y cocinando (que si ya de por sí tiene mérito, no digamos si tenemos en cuenta que la temperatura media de las tardes en esta zona es de 37º). Así que estoy muy contenta conmigo misma...
Creo que me he merecido una siesta.
Bueno, en realidad sólo lo he intentado.
Vale, vale, está bien: se ha quedado en una intención.
Pensaba aprovechar la soledad de casa para hacer un poco de maruja (cosa que no me gusta nada en absoluto, pero que irremisiblemente hay que hacer). En circunstancias normales
Mi brillante plan consistía en basarme en el principio de la lógica científica: si no hay elemento reactivo, no hay reacción. Jajaja... GENIAL.
En la teoría, claro.
Porque en la práctica, si no hay elemento reactivo como tal (porque mi chico no está), sí sigue habiendo unas altísimas probabilidades de quedarme dormida en el sofá sin necesidad de que nadie me esté acariciando el pelo. Jo. Así que, es cierto: el fin de semana pasado no hice demasiado que digamos. Era sentarme un poco después de comer en el sofá, irme resbalando poco a poco, tocar con la cabecita en el almohadón habilitado al efecto, y ¡zas! Se habría un agujero en el espacio-tiempo que me transportaba a mitad de la tarde.
Pero entre semana ya me dije a mí misma que no podía ser, y me puse las pilas. Estuve planchando (O-M-G, un auténtico MILAGRO), poniendo lavadoras (eso no requiere mucho esfuerzo), recogiendo un poco el salón (¿cómo es posible que algo tan minimalista pueda desordenarse tanto?), fregando cacharros (para eliminar el estado de DEFCON2 en cuanto a cucharillas se refiere), y cocinando (que si ya de por sí tiene mérito, no digamos si tenemos en cuenta que la temperatura media de las tardes en esta zona es de 37º). Así que estoy muy contenta conmigo misma...
Creo que me he merecido una siesta.
Como diría mi madre: "te duermes en el filo de una espada y, además, duermes más que las mantas." :P
ResponderSuprimirLo de planchar con estas altas temperaturas tiene su mérito. Hay que admitirlo.
Un besote.
Realmente sí, es totalmente meritorio. :)
ResponderSuprimirLa verdad es que no tengo problemas para dormir, no extraño camas ni nada. Lo único que más me molesta es el calor, eso es lo único que más me impide dormir. :)
Of course que sí ;P una siesta y luego lo que venga detrás. Yo, en el sentido marujil, no nací para ser mujer. I'm sorry, people...o mejor dicho, I'm sorry, Joan jajaja
ResponderSuprimirUn besito!
P.D.: Sé lo que son esos 37º...ofú...
Pues ya somos dos, guapa. Lo que pasa es que cuando estás sola, o lo haces tú o nada. Mis pelusas todavía no me ayudan en las tareas domésticas... :(
ResponderSuprimirla verdad es que vivir sólo es maravilloso, salvo por las tareas del hogar ... que horror!! madre me mentiste cuando me regalaste el VHS de Meri-pompinx ... ella chasqueaba los dedos y se hacían las cosas solas ... ayyyyyyyy
ResponderSuprimirPues eso no es así. O lo haces tú o nada. Joooooooooooooo...
ResponderSuprimir