Cinco días después de El Día Que Me Cargué Por Primera Vez Un Coche, mi adorada OLIVITA volvió a casa. Es decir: a estar aparcada frente a casa. No me imaginaba yo cómo me reconforta verla ahí, delante del portal, tan tranquilita y tan llena de polvo (sí, vale, tengo que pasarme por un autolavado).
He pasado una semana de perros que nadie se imagina. Me autoprometí a mí misma no acosar a M.S. a cuenta del coche, porque el hombre se había tomado la molestia de ocuparse del tema, sabía que le preocupaba y no quería agobiarlo. Así que por la mañana cuando iba a trabajar, me mordía la lengua y me aguantaba las ganas de abordarlo, ponerle contra la pared y preguntarle en qué estado estaba mi coche y por qué no me lo habían devuelto ya (al pobre, que no tiene la culpa). Pero NO lo llegué a hacer.
Me limitaba a mirarle con ojos medio llorosos y esperanzados. Tal que así:

Pero sin decir ni pío, claro. Y él, con su carácter bonachón y despreocupado, me contaba cómo iba la reparación, a pildorazos de información que no calmaban mi creciente ansiedad que yo disimulaba a duras penas con sonrisas...
ANSIEDAD INICIAL: 30
- Pues eso es del contacto, y hay que cambiar toda la pieza.
ANSIEDAD: 38
- El caso es que como en la city están de fiestas, no encontramos la pieza que falta.
ANSIEDAD: 62
- Esta mañana he ido al pueblo de al lado a un desguace, y hemos encotrado todo lo necesario.
ANSIEDAD: 35
- Mi amigo me ha dicho que esta tarde pone la pieza.
ANSIEDAD: 19
- Fuí a buscarlo pero mi amigo no estaba, seguro que mañana lo tienes puesto.
ANSIEDAD: 76
- Ya tienes puesta la pieza, pero ahora la llave antigua no funciona.
ANSIEDAD: 90
- Tenemos que encontrar a alguien que tenga la máquina para poner el código a la llave nueva.
ANSIEDAD: 105
- El chico que tiene una máquina de ésas está de vacaciones mínimo hasta el Lunes.
ANSIEDAD: 180
- Me han hecho un favor y hoy a las dos tienes la llave, creo yo.
ANSIEDAD: 60
- A las cuatro y media te llevamos el coche a casa.
ANSIEDAD: 25
Pero sí, a las cuatro y media en punto estaba yo en la puerta de mi edificio y ví aparecer a mi OLIVITA, conducida por el MecánicoLoco (averigué que este hombre tiene su "taller" en la parte de atrás de una gasolinera, al aire libre, aunque al menos es una zona vigilada las 24 horas del día... Pensé que me daba un síncope cuando me enteré pero al menos ví que el coche estaba bien aparcado en un lugar relativamente seguro y eso hizo que el corazón me volviera a latir acompasadamente de nuevo). Detrás venía el Hyundai de M.S.. En ese momento se me antojaron una Corte Celestial...
Me pusieron en la mano dos llaves: una para las puertas y otra para arrancar, otro juego para programarlo más adelante para tener dos llaves por si acaso, un tapón del aceite robado del desguace (dicho por ellos) y las piezas que sobraron.
La broma me costó: 30 euros por la pieza y la mano de obra (aunque el MecánicoLoco me dijo que 22 y yo sabía que la pieza le había costado 20 porque me lo dijo M.S. que fue al desguace con él en horario laboral, ese hombre es un bendito y yo una inconsciente por permitírselo porque era mi responsabilidad... ¿y si le hubiera caído un coche encima? No quiero ni pensarlo...); y 40 euros por la llave nueva (jopé, voy a hacerme programadora de llaves, está claro que eso junto con hacer reconocimientos médicos para el carnet, son las ocupaciones más rentables que conozco hasta el momento). 70 euros. Bueno, más un detallito que tendré con M.S. más adelante, pero eso es aparte. Una ganga. Aunque, claro, sin contar el berrinche permanente en el que he vivido cinco largos días...
Claro que esto no se acaba aquí... No iba a ser tan fácil, no. Mi gafe aún tenía que decir la última palabra...

He pasado una semana de perros que nadie se imagina. Me autoprometí a mí misma no acosar a M.S. a cuenta del coche, porque el hombre se había tomado la molestia de ocuparse del tema, sabía que le preocupaba y no quería agobiarlo. Así que por la mañana cuando iba a trabajar, me mordía la lengua y me aguantaba las ganas de abordarlo, ponerle contra la pared y preguntarle en qué estado estaba mi coche y por qué no me lo habían devuelto ya (al pobre, que no tiene la culpa). Pero NO lo llegué a hacer.
Me limitaba a mirarle con ojos medio llorosos y esperanzados. Tal que así:

Pero sin decir ni pío, claro. Y él, con su carácter bonachón y despreocupado, me contaba cómo iba la reparación, a pildorazos de información que no calmaban mi creciente ansiedad que yo disimulaba a duras penas con sonrisas...
ANSIEDAD INICIAL: 30
- Pues eso es del contacto, y hay que cambiar toda la pieza.
ANSIEDAD: 38
- El caso es que como en la city están de fiestas, no encontramos la pieza que falta.
ANSIEDAD: 62
- Esta mañana he ido al pueblo de al lado a un desguace, y hemos encotrado todo lo necesario.
ANSIEDAD: 35
- Mi amigo me ha dicho que esta tarde pone la pieza.
ANSIEDAD: 19
- Fuí a buscarlo pero mi amigo no estaba, seguro que mañana lo tienes puesto.
ANSIEDAD: 76
- Ya tienes puesta la pieza, pero ahora la llave antigua no funciona.
ANSIEDAD: 90
- Tenemos que encontrar a alguien que tenga la máquina para poner el código a la llave nueva.
ANSIEDAD: 105
- El chico que tiene una máquina de ésas está de vacaciones mínimo hasta el Lunes.
ANSIEDAD: 180
- Me han hecho un favor y hoy a las dos tienes la llave, creo yo.
ANSIEDAD: 60
- A las cuatro y media te llevamos el coche a casa.
ANSIEDAD: 25
La escala utilizada para describir mi ansiedad va del 0 al 10.
Pero sí, a las cuatro y media en punto estaba yo en la puerta de mi edificio y ví aparecer a mi OLIVITA, conducida por el MecánicoLoco (averigué que este hombre tiene su "taller" en la parte de atrás de una gasolinera, al aire libre, aunque al menos es una zona vigilada las 24 horas del día... Pensé que me daba un síncope cuando me enteré pero al menos ví que el coche estaba bien aparcado en un lugar relativamente seguro y eso hizo que el corazón me volviera a latir acompasadamente de nuevo). Detrás venía el Hyundai de M.S.. En ese momento se me antojaron una Corte Celestial...
Me pusieron en la mano dos llaves: una para las puertas y otra para arrancar, otro juego para programarlo más adelante para tener dos llaves por si acaso, un tapón del aceite robado del desguace (dicho por ellos) y las piezas que sobraron.
La broma me costó: 30 euros por la pieza y la mano de obra (aunque el MecánicoLoco me dijo que 22 y yo sabía que la pieza le había costado 20 porque me lo dijo M.S. que fue al desguace con él en horario laboral, ese hombre es un bendito y yo una inconsciente por permitírselo porque era mi responsabilidad... ¿y si le hubiera caído un coche encima? No quiero ni pensarlo...); y 40 euros por la llave nueva (jopé, voy a hacerme programadora de llaves, está claro que eso junto con hacer reconocimientos médicos para el carnet, son las ocupaciones más rentables que conozco hasta el momento). 70 euros. Bueno, más un detallito que tendré con M.S. más adelante, pero eso es aparte. Una ganga. Aunque, claro, sin contar el berrinche permanente en el que he vivido cinco largos días...
Claro que esto no se acaba aquí... No iba a ser tan fácil, no. Mi gafe aún tenía que decir la última palabra...

por dios ... que estamos en la semana fantástica de la intriga u (k)???? ayyyyyyyy hurra hurra ya tenemos a olivita dando guerra!!! nos encanta, y por lo maja que eres en breve recibirás en tu apartado postal un ambientador de pino la mar de mono y refrescante.
ResponderSuprimirBueno bueno bueno, creo que me he perdido un montón de novedades...
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