Soy gafe. Definitivamente. Es la única explicación posible. ¿Por qué si no me iba a pasar a mí todo?
He tardado cuatro días en cargarme el coche.
Bueno, no he sido yo, estrictamente hablando. Pero me costó autoconvencerme...
Ayer por la mañana, muy ufana yo, bajé a las 07:45, toda contenta para ir a trabajar (todo lo contento que se puede ir a trabajar, se entiende), y me acomodé en el coche. Metí la llave, hice contacto, se encendieron todas las luces del panel como siempre y esperé a que se apagara la lucecita de la resistencia. Ahí se acabó la normalidad y empezó mi pesadilla: el coche no arrancaba.
En un principio pensé que como no había cogido el coche el fin de semana, me había vuelto idiota y algo estaba haciendo mal. Pero no. Giré la llave frenéticamente pero el coche no hacía nada. Ni un miserable ruidito. Apagué la radio porque ya me molestaba todo y me fijé por si había sido tan tonta de dejarme las luces puestas o algo así (que lo sé por las pocas pelis de miedo que he visto: chica descerebrada deja el coche sin batería por no apagar las luces durante la noche para sentirse segura en un bosque perdido en medio de la nada y loco suelto le rebana la cabeza... Pero no creo que los locos madruguen un caluroso día de Agosto, espero, vamos). En fin, que todo estaba bien. Salvo el pequeño detalle de que el coche no funcionaba.
Agobiadísima y maldiciendo mi mala suerte, llamé a mi chico que al menos sabía que estaba despierto. A casi 600 kilómetros el angelito me dijo que no sabría decirme qué pasaba, pero que tenía pinta de ser la batería. Me dijo que me tranquilizara (¡ja!), que era algo que le pasaba a cualquiera (¿en serio? ¿cuatro días después de conseguir el carnet?).
Pero yo seguía con un vuelco en el corazón, la llave me resbalaba de las manos por el sudor y tenía la vista fija en los tres iconos que no se apagaban aún con la llave en la mano...
Luego resolví que no arreglaba nada girando la llave como una posesa y reaccioné. Llamé a una amiga para que me recogiera y me llevara al trabajo (que a todo esto, iba a llegar tardísimo). Una vez metida en la rutina de todos los días, no podía dejar de ver en mi cabeza la imagen las lucecitas encendidas (aceite, freno de mano y batería), pero sobre todo mi cerebro me mostraba la rueda que señalaba que no me había dejado las luces dadas durante todo el fin de semana ni nada parecido (lo cual me tranquilizaba bastante, todo sea dicho, al menos sólo soy gafe y no despistada total).
Seguí con el corazón en un puño toda la mañana.
Al final le conté al hombre que se encarga del mantenimiento de mi empresa lo que me había pasado, a punto de llorar de rabia (y un poco de desamparo, lo confieso). El hombre, un bonachón que siempre está pendiente de mí (podría llamarlo MiSalvavidas, M.S., porque siempre ha conseguido dar apaño a pequeños problemillas como éste desde que me mudé yo solita aquí), se rió con tranquilidad, me dijo que no me preocura, que era algo que le pasaba a cualquiera (INSISTO: ¿en serio? ¿cuatro días después de conseguir el carnet?). Pero sobre todo: que iría por la tarde a recargarme la batería, porque tenía toda la pinta de que fuera eso.
Pero mis escasos conocimientos de mecánica y eléctrica me decían que algo iba mal y que la cosa no era tan evidente. Que si fuera la batería no podía haber encendido las luces esta mañana con toda su potencia -lo hice como comprobación, un poco estúpida pero eso se me ocurrió hacer, qué pasa-, y sobre todo, ¿cómo es posible que si el problema fuera una batería descargada, con la llave del coche en el bolso siguieran encendidos varios pilotos del salpicadero? Intenté hacer hincapié en ese detalle, pero todo el mundo estaba tan centrado en que ése era el problema que no me hicieron ni caso...
Total, que al final, NO era la batería. En cuanto vino M.S. y vió los pilotos encendidos (¿es que nadie me escucha?), sentenció: esto va a ser del contacto...
¡No me digas! ¡Qué sorpresa!
Así que quedamos a que a las cinco y media iría con un amigo suyo que es mecánico a por el coche. Yo los esperé con mi soponcio, rezando al Cielo (es un decir) por si ocurriera un milagro de manos del mecánico...


No este tipo de milagro, que habría estado bien... Más bien que pudiera arreglar pronto el asunto.
El mecánico, un señor de edad indeterminada, que no pesaría más de treinta kilos y que tenía pinta de vivir permanentemente debajo de un coche (o sea, nada que ver con "los milagros"), lo miró y confirmó que era del contacto. Insistió en que tenía que llevárselo para poder apagar "algo" que estaba al rojo vivo, al estar conectado desde por la mañana...
En principio yo tenía la firmísima idea de que el coche no se movía de allí me dijeran lo que me dijeran, pero eso me dió un poquito de miedo y desató mi imaginación tendente a las catástrofes. ¿Y si explotaba? Bueno, eso no era probable (¿verdad?), pero sí que se quemara algo más y lo que en principio podría ser una tontería podría empeorar sólo por mi cabezonería.
Con infinita pena ví como entre los dos lanzaban el coche por una cuesta y que al final conseguían arrancarlo. El mecánico desapareció de mi vista al volante del coche...
M.S. me miró y me dijo, por enésima vez, que no me preocupara.
Ah, no, claro.
Para nada.
Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa...
P.D.: Aquí más milagros, que estaré preocupada pero no tonta...
He tardado cuatro días en cargarme el coche.
Bueno, no he sido yo, estrictamente hablando. Pero me costó autoconvencerme...
Ayer por la mañana, muy ufana yo, bajé a las 07:45, toda contenta para ir a trabajar (todo lo contento que se puede ir a trabajar, se entiende), y me acomodé en el coche. Metí la llave, hice contacto, se encendieron todas las luces del panel como siempre y esperé a que se apagara la lucecita de la resistencia. Ahí se acabó la normalidad y empezó mi pesadilla: el coche no arrancaba.
En un principio pensé que como no había cogido el coche el fin de semana, me había vuelto idiota y algo estaba haciendo mal. Pero no. Giré la llave frenéticamente pero el coche no hacía nada. Ni un miserable ruidito. Apagué la radio porque ya me molestaba todo y me fijé por si había sido tan tonta de dejarme las luces puestas o algo así (que lo sé por las pocas pelis de miedo que he visto: chica descerebrada deja el coche sin batería por no apagar las luces durante la noche para sentirse segura en un bosque perdido en medio de la nada y loco suelto le rebana la cabeza... Pero no creo que los locos madruguen un caluroso día de Agosto, espero, vamos). En fin, que todo estaba bien. Salvo el pequeño detalle de que el coche no funcionaba.
Agobiadísima y maldiciendo mi mala suerte, llamé a mi chico que al menos sabía que estaba despierto. A casi 600 kilómetros el angelito me dijo que no sabría decirme qué pasaba, pero que tenía pinta de ser la batería. Me dijo que me tranquilizara (¡ja!), que era algo que le pasaba a cualquiera (¿en serio? ¿cuatro días después de conseguir el carnet?).
Pero yo seguía con un vuelco en el corazón, la llave me resbalaba de las manos por el sudor y tenía la vista fija en los tres iconos que no se apagaban aún con la llave en la mano...
Luego resolví que no arreglaba nada girando la llave como una posesa y reaccioné. Llamé a una amiga para que me recogiera y me llevara al trabajo (que a todo esto, iba a llegar tardísimo). Una vez metida en la rutina de todos los días, no podía dejar de ver en mi cabeza la imagen las lucecitas encendidas (aceite, freno de mano y batería), pero sobre todo mi cerebro me mostraba la rueda que señalaba que no me había dejado las luces dadas durante todo el fin de semana ni nada parecido (lo cual me tranquilizaba bastante, todo sea dicho, al menos sólo soy gafe y no despistada total).
Seguí con el corazón en un puño toda la mañana.
Al final le conté al hombre que se encarga del mantenimiento de mi empresa lo que me había pasado, a punto de llorar de rabia (y un poco de desamparo, lo confieso). El hombre, un bonachón que siempre está pendiente de mí (podría llamarlo MiSalvavidas, M.S., porque siempre ha conseguido dar apaño a pequeños problemillas como éste desde que me mudé yo solita aquí), se rió con tranquilidad, me dijo que no me preocura, que era algo que le pasaba a cualquiera (INSISTO: ¿en serio? ¿cuatro días después de conseguir el carnet?). Pero sobre todo: que iría por la tarde a recargarme la batería, porque tenía toda la pinta de que fuera eso.
Pero mis escasos conocimientos de mecánica y eléctrica me decían que algo iba mal y que la cosa no era tan evidente. Que si fuera la batería no podía haber encendido las luces esta mañana con toda su potencia -lo hice como comprobación, un poco estúpida pero eso se me ocurrió hacer, qué pasa-, y sobre todo, ¿cómo es posible que si el problema fuera una batería descargada, con la llave del coche en el bolso siguieran encendidos varios pilotos del salpicadero? Intenté hacer hincapié en ese detalle, pero todo el mundo estaba tan centrado en que ése era el problema que no me hicieron ni caso...
Total, que al final, NO era la batería. En cuanto vino M.S. y vió los pilotos encendidos (¿es que nadie me escucha?), sentenció: esto va a ser del contacto...
¡No me digas! ¡Qué sorpresa!
Así que quedamos a que a las cinco y media iría con un amigo suyo que es mecánico a por el coche. Yo los esperé con mi soponcio, rezando al Cielo (es un decir) por si ocurriera un milagro de manos del mecánico...


No este tipo de milagro, que habría estado bien... Más bien que pudiera arreglar pronto el asunto.
El mecánico, un señor de edad indeterminada, que no pesaría más de treinta kilos y que tenía pinta de vivir permanentemente debajo de un coche (o sea, nada que ver con "los milagros"), lo miró y confirmó que era del contacto. Insistió en que tenía que llevárselo para poder apagar "algo" que estaba al rojo vivo, al estar conectado desde por la mañana...
En principio yo tenía la firmísima idea de que el coche no se movía de allí me dijeran lo que me dijeran, pero eso me dió un poquito de miedo y desató mi imaginación tendente a las catástrofes. ¿Y si explotaba? Bueno, eso no era probable (¿verdad?), pero sí que se quemara algo más y lo que en principio podría ser una tontería podría empeorar sólo por mi cabezonería.
Con infinita pena ví como entre los dos lanzaban el coche por una cuesta y que al final conseguían arrancarlo. El mecánico desapareció de mi vista al volante del coche...
M.S. me miró y me dijo, por enésima vez, que no me preocupara.
Ah, no, claro.
Después de que cuatro días después de conseguir mi carnet de conducir, empiece el día con que mi adorado cochecito no arranca, y al final del día un señor que no conozco de nada (aunque, sí, vale, M.S. lo avala, de acuerdo, pero salvo eso, ¿de qué lo conozco?) y al que no tengo forma de localizar por mí misma (sólo a través de M.S.) se ha llevado un coche que es de mi chico (que no olvidemos está a 600 kilómetros), a un sitio indeterminado pero que estoy por apostar mi oreja izquiera a que seguro que NO es un taller para hacerle un arreglo que no sé exactamente si se podrá hacer porque no tengo ni idea de en qué consiste, ni cuánto costará toda esta aventura... Tampoco sé cuándo estará listo el coche ni si el mecánico este cambiará de opinión, lo desguazará y venderá las piezas para costearse un desayundo que consisirá en un carajillo...Noooooooooooooooooooo, no estoy preocupada.
Para nada.
Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa...
P.D.: Aquí más milagros, que estaré preocupada pero no tonta...
Tía, tienes que darte de alta en el RACC, modalidad asistencia mecánica, pero YA! Te vienen a buscar donde estés, el mecánico te arregla la incidencia en el mismo momento, y si la avería es gorda y no puede, se lo llevan al taller que TÚ decidas.
ResponderSuprimirPIMKIE, esta tarde sin falta busco información. Gracias por el consejo. :)
ResponderSuprimirEs lo malo de los ingenios mecánicos, son muy complicados!!
ResponderSuprimirYa nos contarás como acaba, aunque si te fias del tal M.S. seguro que puedes fiarte del mecánico.
ayyyyyyyy mi pobre!!!!! la verdad es que los primeros días con el coche son maravillosamente estresantes hasta puntos insospechados ... yo ahogué el mío ... pero muy muy ahogado ... (nadie me explicó lo que era el starter ... y yo .. venga .. a tope!!!!!!)
ResponderSuprimirsuerte ...
Por cierto ... no tiene nada que ver con el tema y pido de antemano disculpas por meterlo aquí, pero me preguntaba como es que tu blog no tiene una dirección de feed para seguirlo a través de un lector.
ResponderSuprimirYo es que soy muy comodona y me he acostumbrado a seguir los blogs con ese servicio y ahora me despisto y cuando por fin aparezco por aquí ya voy retrasada,jeje.
Saludos
LUCÍA, eso me he repetido yo como un mantra para poder dormir esta noche. Con respecto al feed, no lo tengo porque mi plantilla está hecha a lo mecawendiez, estoy a ver si hago otra más completa, pero mientras prueba en www.theunwrittenblog.com/rss.xml y allí puedes escoger un lector de feed. Ya me dices si te funciona.
ResponderSuprimirYNOSEK, ¿qué es un starter?
1. Jajaja, Has visto demasiadas veces el anuncio de coca-cola light ese del tipo de mantenimiento medio en pelotas.
ResponderSuprimir2. ¿Cómo es un señor de edad indeterminada?
3. Pero, ¿le pediste el número de teléfono y dirección de su taller? ¿verdad?
4. Hablando de milagros... mucho te has documentado tú en milagros para la redacción de este post, ¿no? :)
Un besote.
HACKETT, ejem... Te respondo por partes:
ResponderSuprimir1. ¿Tú crees? Yo opino que nunca se ve ese anuncio demasiadas veces...
2. Pues es un señor cuya edad, por su físico, diría que está entre los 50 muy mal llevados y los 500, aproximadamente...
3. Veras, es que... NO. Lo cierto es que dudo mucho que tenga un móvil, es más bien un mecánico, digamos... estoooooooo... "libre". Y creo que no tiene taller. Es más bien un apaña-problemas. ¿Crees tú que tendría este insomnio y preocupación si tuviera localizado el coche en un taller y al mecánico a una llamada de distancia? Lo sé, lo sé... No me lo digas...
4. Tú sabes que me gusta documentarme, soy una gran investigadora, jajaja... Todo documentado y basado en hechos reales. ;)
Besotes.
Me encanta cómo incluso sin saber quién era ese hombre y dónde está el coche de tu chico eres capaz de ver el problema con esa ironíca cómica que tanto te caracteriza. Sólo espero que te devuelva el coche, porque uno nuevo puede salirte por un pico... y encima tendrías que regalarselo a tu chico. Un beso!
ResponderSuprimirun starter ... pues en mi vida cotidiana lo que pido para abrir boca y el día que ahogué a mi coche ... una cosa horrible junto al volante que le dabas y no hacía falta ni acelerar ... venga de revolulciones y revoluciones ...
ResponderSuprimiry esto no hace falta que lo pongas ... que me da vergüenza:
[Dispositivo que se coloca en los motores de gasolina alimentados con carburación y que permite su arranque en frío. Consiste en aportar una dosis extra de combustible para compensar la condensación de la gasolina. Con el motor frío, la gasolina de la mezcla se queda adherida a las paredes del colector de admisión y no llega al interior del cilindro. La mezcla se queda demasiado pobre y no llega a quemarse. El starter enriquece la mezcla en el momento del arranque para conseguir la mezcla estequiométrica. El starter puede ser manual o automático. El starter manual tiene que ser accionado tanto para ponerlo como para quitarlo. El starter automático actúa en función de la temperatura del motor sin accionamiento por parte del conductor. Con el motor caliente, el starter tiene de dejar de actuar, en caso contrario, la mezcla se enriquece en exceso dando origen a carbonillas, gases contaminantes en el escape y a un funcionamiento irregular del motor hasta que se para. Los motores de gasolina a través de inyección electrónica realizan el enriquecimiento de la mezcla en frío de forma automática. ]
/C/, jopé, no lo había visto así... ¡Tienes razón! ¡Tendría que comprar un coche y encima REGALARLO! Espero que me lo devuelva, claro, cruzo los dedos... Aunque hasta ahora, no sé nada nuevo... :(
ResponderSuprimirYNOSEK, madre mía, qué lección de mecánica... Con razón no sabía qué era eso (ahora estoy más tranquila), es que yo sólo he tocado coches diésel y el tema de la mecánica cuando estudié el práctico... Bueno... Digamos que me la salté "sin darme cuenta".
Aysss niña... pobreta!!! Te aseguro que estas son las cosas que pasan al principio de tener el carnet (por cierto... ENHORABUENAAA!! No sabia que ya te lo habias sacado... Oleee!!) y pecamos de ingenuas. Pero veras como no pasa nada!!!
ResponderSuprimirSon las cosas del principio, a base de estos palillos vas aprendiendo... A mi tambien me pasaba.
Un besazooo
Uh, yo es que de coches ni idea tú, pero igual no eres tan gafe como crees y dentro de poco tienes tu coche arreglado gracias al amigo mecánico de tu salvavidas... ya contarás cómo acaba la historia!
ResponderSuprimirYo tengo coche desde el viernes (y cinco meses de carnet) y espero no tener que visitar un taller en muuuucho tiempo.
ResponderSuprimirSalud y suerte.
ACOOLGIRL, me cuesta creerlo... Y puedes estar segura de que estoy aprendiendo, mucho. ;)
ResponderSuprimirVZ*, ojalá, ojalá... Espero que acabe pronto la historia porque estoy que me subo por las paredes...
CÉFIRO, si yo no he visitado un taller... :(