Hace ya dos Viernes, cuando me cargué el retrovisor del coche, llevaba el maletero lleno de bolsas...Bueno, lleno, llenooooooooo... Tampoco. Sólo eran tres bolsitas. ¡Qué culpa tengo yo de que hagan las bolsas tan grandes!
Es que fui a recoger un pantalón y comprarme una agenda (a ver si puedo organizarme mejor), y a lo mejor unos pendientes, Y YA... Pero al final de la tarde, el recuento iba así:
Número de pantalones recogidos: 1
Número de agendas compradas: 0
Claro que no salen las cuentas. ¿Si recogí un pantalón, por qué llevaba tres bolsas?
Pues porque cuando recogí el pantalón, había una nueva colección en la tienda, y le eché un vistacillo. Ví una camiseta preciosa, bastante bien de precio, y bueno, no me sentaba nada mal, así que... Me la compré. Además, tres percheros más allá había un vestido muy bonito y baratísimo, y pensé que sería ideal para la boda que tenemos el fin de semana que viene (sí, bueno, para esa ya tenía vestido, pero, ¿qué hay de malo en comprarse otro por si acaso?), así que me lo compré también. Sólo dos prendas, ¿a que soy una santa? El pantalón no cuenta porque ya estaba pagado.
Luego pasé por otra tienda, y entré sólo a ver qué había. Y había un bolso estupendo, de bandolera, y perfecto... Así que también me lo compré. Pero sólo porque nunca encuentro un bolso que me guste, y para una vez que descubro uno al que no le puedo poner ni un pero, no lo podía dejar pasar, ¿verdad? Y primo hermano de ese había otro, de mano, que era JUSTO lo que estaba buscando, y ya que estaba allí...
Casualmente, enfrente estaba la tienda donde quería ir a ver unos pendientes. Busqué, pero no había del tipo que yo quería, sin embargo, había otros muy monos que, de todas formas, algún día me iban a hacer falta porque siempre tengo algo marrón oscuro en el armario (sin ir más lejos, la camiseta que me compré), y estos tenían unas piedras de ámbar marrón incrustadas en plata preciosas, así que, en realidad, eran una inversión, y sólo por eso me los llevé.
De camino a recoger el coche, pasé por Oysho. Curiosamente esa misma noche había tenido un poquito de frío, y no tengo pijamas de entretiempo: o son de verano (que no sirven de mucho) o de invierno (con los que pasas mucho calor), así que no me sirven. Al final no había ninguno que me gustara, pero sí encontré unas mallas rebajadas un 70%, que son ideales para estar en casa o incluso para el gimnasio... Y estaban MUY rebajadas, ¿qué podía hacer?
Y bueno, ya estaba en El Corte Inglés, donde había dejado el coche. No podía pasar nada. Pero ya que estaba allí, subí a la primera planta por si encontraba algunos zapatos a juego con el vestido, pero que luego pudiera utilizarlos para todos los días. Me probé dos o tres pares, y no me convenció ninguno, así que ya me fuí... Además, que hay crisis, o recesión, o whatever. Si es que soy una santa...
¿O una compradora compulsiva de ésas? Noooooooooooooo, en absoluto. Si sólo llevaba tres bolsitas de nada. Todo me hacía falta y además, estaba muy bien de precio. No hay de qué preocuparse...
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