- Cariño, ¿por qué no me compras una colonia?
- ¡Vale! ¿Pero un perfume, eau de toilette...?
- No, un perfume no, algo más ligero para todos los días.
- Estupendo. ¿Te gustaría una muy fresquita, con olor a melón?
- ¿Con olor a melón? No me gusta. Prefiero... ¿Cómo se llama? No-se-qué Sport, un bote azul...
- Esa no me gusta. ¿Y qué tienes en contra del olorcillo a melón? ¡Si es delicioso!
- No me gusta.
- Vale, vale, no te gusta, lo capto.
Procuré tener MUY PRESENTE esa conversación. No le gusta el olor a melón. Así que me lo repetí varias veces delante de del stand de colonias masculinas de la perfumería. La verdad es que había un solo stand, y las colonias femeninas colonizaban todo el espacio que la vista podía alcanzar, estantes profusamente iluminados, coloristas... Demasiado, vamos.
En ese sentido lo tuve fácil: en cuestión de fragancias masculinas no había tanto para escoger, y era muy poco cromático, así que no me dejaría embaucar por colorines o el diseño de algún frasco (todos son tremendamente simples, jo).
Para animarme un poco, volví a probar la colonia con olor a meloncillo que me gusta tanto, por si acaso mi memoria pituitaria no era tan buena como creía. Me puse un poco en la mano y sí, era el mismo aroma que recordaba.
En fin, manos a la obra. Descarté varias fragancias para-muy-machos, probé la que me dijo él y me reafirmé en que no me gustaba nada, huí de botes de alcohol en estado puro y fui quedándome con unas cuantas, guiándome un poco por la publicidad que recordaba. ¿Mejor cuanto más cerca? ¿Busco a Jack? ¡Oh-My-God! ¡No me acordaba de más!
Bueno, pues al final, tenía a los dos finalistas. Torcí el morrillo y me puse a escogerlas a pito-pito (jejejeje... muy oportuno). Agarré a la ganadora, la envolvieron para regalo, pagué y se la llevé a mi chico -previa parada por una zapatería para comprarme algo, por supuesto-.
- Bueno, pues ya estoy aquí. Toma, a ver si te gusta.
- Ummmmmmmm... Esta no la he probado nunca, no me suena. A ver... ¡Me gusta mucho!
- ¿De verdad?
- Sí, me gusta mucho como huele.
- Y eso que no te gustaba el olor a melón...
- ¡Vale! ¿Pero un perfume, eau de toilette...?
- No, un perfume no, algo más ligero para todos los días.
- Estupendo. ¿Te gustaría una muy fresquita, con olor a melón?
- ¿Con olor a melón? No me gusta. Prefiero... ¿Cómo se llama? No-se-qué Sport, un bote azul...
- Esa no me gusta. ¿Y qué tienes en contra del olorcillo a melón? ¡Si es delicioso!
- No me gusta.
- Vale, vale, no te gusta, lo capto.
Procuré tener MUY PRESENTE esa conversación. No le gusta el olor a melón. Así que me lo repetí varias veces delante de del stand de colonias masculinas de la perfumería. La verdad es que había un solo stand, y las colonias femeninas colonizaban todo el espacio que la vista podía alcanzar, estantes profusamente iluminados, coloristas... Demasiado, vamos.
En ese sentido lo tuve fácil: en cuestión de fragancias masculinas no había tanto para escoger, y era muy poco cromático, así que no me dejaría embaucar por colorines o el diseño de algún frasco (todos son tremendamente simples, jo).
Para animarme un poco, volví a probar la colonia con olor a meloncillo que me gusta tanto, por si acaso mi memoria pituitaria no era tan buena como creía. Me puse un poco en la mano y sí, era el mismo aroma que recordaba.
En fin, manos a la obra. Descarté varias fragancias para-muy-machos, probé la que me dijo él y me reafirmé en que no me gustaba nada, huí de botes de alcohol en estado puro y fui quedándome con unas cuantas, guiándome un poco por la publicidad que recordaba. ¿Mejor cuanto más cerca? ¿Busco a Jack? ¡Oh-My-God! ¡No me acordaba de más!
Bueno, pues al final, tenía a los dos finalistas. Torcí el morrillo y me puse a escogerlas a pito-pito (jejejeje... muy oportuno). Agarré a la ganadora, la envolvieron para regalo, pagué y se la llevé a mi chico -previa parada por una zapatería para comprarme algo, por supuesto-.
- Bueno, pues ya estoy aquí. Toma, a ver si te gusta.
- Ummmmmmmm... Esta no la he probado nunca, no me suena. A ver... ¡Me gusta mucho!
- ¿De verdad?
- Sí, me gusta mucho como huele.
- Y eso que no te gustaba el olor a melón...
¡JA!
(En lo de pito-pito hice trampa, evidentemente.)
Pues, ahora que lo pienso... no se si he olido alguna vez una colonia con melon...
ResponderSuprimirEsto me ha recordado a lo tipico con las comidas... si no sabes lo que lleva... te gusta!!! xDDD
Un besoteee
A mí me recuerda esa colonia al olor de un melón cuando lo abres. Fresco y delicioso. ¿Cómo no le iba a gustar?
ResponderSuprimirjejejej, si es que como sois!!!
ResponderSuprimirtxurry, que esa no quiero, porque X .. .y txurry va y compra esa al cuadrado .. y encima te convence de que te gusta ... jejejeje
yo soy de colonias tumba pituitarias ... me gustan fuertes, a veces demasiado ... :o
besos!!!
¿a melón? eso lo tengo que oler yo ... ummmm
Se la compré porque estaba segura-SEGURÍSIMA de que le iba a gustar. De hecho: LE GUSTA. Así todos contentos. Si llego a tener la mínima duda, no lo habría hecho, peeeeeeeeeeero... Muhahahahaha...
ResponderSuprimirJajajaja, ¡será por melones!
ResponderSuprimirYa te vale, le engañaste como a un chino...
Mujeres :)
Qué dificil es elegir colonia para alguien..
ResponderSuprimirUn besazo!
jajajaj eso como a los niños que dicen que no les gusta tal cosa, se la das y dicen que les encanta, dices que era lo que no quería y se quedan preplejos hehehe.
ResponderSuprimirA mí me cuesta muchísimo ponerme colonia. Eso si, huelo a mandarina. Por el gel de baño que uso. Regalo de ella. Y me encanta, aunque al principio también era un poco retraído hacia esos aromas :)
ResponderSuprimirY cual es la colonia con olor a melón??
ResponderSuprimirAcqua di Titto, a mí me recuerda a un melón fresquito... :)
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