El Sábado por la mañana, cosa así de las nueve, estaba en un estado de semi-conciencia en la cama, pendiente de escuchar cómo se cerraba la puerta de la calle. Ésa era la señal. Mi chico se había ido a trabajar y yo podía tomar prestada una de las propiedades de los gases: extenderme en la cama ocupando todo el espacio posible. Aaaaaaaaaaaaaah...
La expansión duró varios minutos. De repente escuché la puerta otra vez, y un cawentóloquesemenea o algo parecido que salía de la garganta de mi cabreado chico. Me replegué en mi misma y salté de la cama. En mi estado de semi-conciencia, ya imaginaba qué había pasado, más que nada porque no había dado tiempo de que pasara nada más: a su coche le habían hecho algo.
Exacto.
La única noche en toda su vida que no lo había metido en el garaje, se lo joden. Ya es mala suerte...
Pero no sólo atacaron SU coche, sino también a MI su-coche. De hecho, a todos los coches que habían osado aparcar en el lado izquierdo de nuestra calle, oh-pecado. A algunosjosdeputa individuos debió de resultarle tremendamente divertido dedicarse a romper retrovisores, un fantástico plan de Viernes por la noche. ¡Eh! ¿Nos vamos al cine? No, mejor vamos a cargarnos unos coches, que es más barato.
Así que ahora tenemos los dos coches con los retrovisores obligatorios rotos; y uno de ellos es de los electrónicos, así que va a costar una pasta. Menos mal que el seguro de ese coche es a todo riesgo... Pero el otro hay que pagarlo. Estupendo.
Así que en lugar de remolonear el Sábado por la mañana, que era lo suyo, me vestí en un santiamén y me fui a poner mi primera denuncia (que no irá a ningún sitio, no me pareció que la Policía estuviera muy entusiasmada ni motivada a investigar qué había pasado), para luego ir llamando al seguro, al taller... Todo eso. A pesar de todo, fue instructivo, para cuando pase otra vez ya sabré hacerlo (en el supuesto de que no me atragante la rabia y sepa reaccionar, esta vez no sé por qué no estaba muy recocida).
Lo que más rabia me da de todo este asunto es que seguramente no les pase nada a los responsables de esto. Ahora mismo estarán tan tranquilos, mientras que los demás tenemos que pasar este disgusto sólo por su capricho...
La expansión duró varios minutos. De repente escuché la puerta otra vez, y un cawentóloquesemenea o algo parecido que salía de la garganta de mi cabreado chico. Me replegué en mi misma y salté de la cama. En mi estado de semi-conciencia, ya imaginaba qué había pasado, más que nada porque no había dado tiempo de que pasara nada más: a su coche le habían hecho algo.
Exacto.
La única noche en toda su vida que no lo había metido en el garaje, se lo joden. Ya es mala suerte...
Pero no sólo atacaron SU coche, sino también a MI su-coche. De hecho, a todos los coches que habían osado aparcar en el lado izquierdo de nuestra calle, oh-pecado. A algunos
Así que ahora tenemos los dos coches con los retrovisores obligatorios rotos; y uno de ellos es de los electrónicos, así que va a costar una pasta. Menos mal que el seguro de ese coche es a todo riesgo... Pero el otro hay que pagarlo. Estupendo.
Así que en lugar de remolonear el Sábado por la mañana, que era lo suyo, me vestí en un santiamén y me fui a poner mi primera denuncia (que no irá a ningún sitio, no me pareció que la Policía estuviera muy entusiasmada ni motivada a investigar qué había pasado), para luego ir llamando al seguro, al taller... Todo eso. A pesar de todo, fue instructivo, para cuando pase otra vez ya sabré hacerlo (en el supuesto de que no me atragante la rabia y sepa reaccionar, esta vez no sé por qué no estaba muy recocida).
Lo que más rabia me da de todo este asunto es que seguramente no les pase nada a los responsables de esto. Ahora mismo estarán tan tranquilos, mientras que los demás tenemos que pasar este disgusto sólo por su capricho...
hay tanto gilipollas suelto por el mundo... que da hasta miedo pensarlo. vaya putada ...
ResponderSuprimir¿has pensado ir a un desguace a buscar piezas de recambio? igual te sale más barato...
:S
ResponderSuprimirDe verdad, que asco de niñatos que hay en el mundo... Por aqui, donde vivo yo paso algo similar hace poco... Y ahora, por lo que se, se estan dedicando a rajar los conductos de gasolina y robarla!!
Mi coche siempre duerme en la calle... y aun no le ha pasado nada, cruzo los dedos!! XX
Un besitooo
cuanto hijo de puta hay suelot :S
ResponderSuprimirUn beso!
Jamás podré entender dónde está la gracia o la diversión en el hecho de destrozar la propiedad de los demás... Hay que ser muy HP para hacer esas cosas!
ResponderSuprimirEspero que la bromita no os salga muy cara...
Besotes!
Así se rompan ellos un brazo. Por aquello del equilibrio universal, ya sabes.
ResponderSuprimirEs que en vez de dar por saco porque no se meten la mano por ahí?
ResponderSuprimirQue asco de gente, en serio.
Un besin
Pues sí, una putada. Su coche al final tenía una pequeña bolladura, se lo van a dejar fetén a cuenta del seguro. Y la pequeña OLIVITA... Bueno, la llevaremos a un taller seguramente, y ya de paso que le arreglen otras cosillas. Ya se nos pasó el mal humor... Pero sigo pensando que si pillo a los responsables, se quedan sin dientes. :)
ResponderSuprimirP.D.: Lo del equilibrio del Universo me encanta, DOC, es mi máxima en esta vida, jajajaja...
ResponderSuprimir¡Cómo te entiendo! Me ha recordado cuando me robaron la moto, hace algunas semanas. ¡Qué rabia! Y lo peor es saber que ni les pillarán ni les pasará nada. Vaya mierda.
ResponderSuprimir[...] Pero sigo pensando que si pillo a los responsables, se quedan sin dientes. :)
ResponderSuprimirYo los pillé una vez. Iba con varios amigos y uno de ellos era el dueño de uno de los coches-víctima, los vándalos sólo eran dos... ];)
Puedo entender lo de robar gasolina, o agredir coches por venganza (un tanto cobarde), pero dañar sin motivo no tiene sentido.
Salud.
Jajajaja... Espero ir en ventaja si me los encontrara, jeje... :)
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