Jo, me muero por un frapucchino de vainilla con nata montada del StarBucks. Cuando entré por primera vez en uno, me dije: ¿qué hago yo en la macromultinacional americana del café, si no me gusta? Pues descubrir un nuevo placer que se guarda en vaso de papel, está frío y sabe a vainilla... Ummmmm...
Me encanta saborearlo en el StarBucks de Callao, en los sillones de arriba, escuchando conversaciones cruzadas, oliendo a café (que me encanta, aunque no el sabor), viendo por el ventanal a toda la gente que pasa por la plaza, el tráfico, las carteleras del cine, el bullicio, las luces de los semáforos... Y yo tranquila, sin prisa, disfrutando del momento, del olor, del sabor, de las vistas. No sé cuándo podré tomarme otro. Lo echo de menos.
Me encanta saborearlo en el StarBucks de Callao, en los sillones de arriba, escuchando conversaciones cruzadas, oliendo a café (que me encanta, aunque no el sabor), viendo por el ventanal a toda la gente que pasa por la plaza, el tráfico, las carteleras del cine, el bullicio, las luces de los semáforos... Y yo tranquila, sin prisa, disfrutando del momento, del olor, del sabor, de las vistas. No sé cuándo podré tomarme otro. Lo echo de menos.
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