08 noviembre 2008

El día de antes...

Estoy de vacaciones.

Estoy de vacaciones.

Eso me repetía anoche en la cama, boca arriba y con los ojos abiertos en la oscuridad. No sé si es que no me lo terminaba de creer o qué, pero necesitaba que mi cuerpo y mi mente fueran conscientes, así que usé ese pequeño mantra hasta que me quedé dormida.

Esta semana ha sido muy larga y muy agotadora. Tanto física como psíquicamente. Ha sido un frenetismo de trabajo, clases, complicaciones... Se me han juntado un montón de cosas, y al final, todo en conjunto me ha superado. Una tontería ha sido la gota que ha colmado el vaso y me ha hecho sentir asfixiada y algo oprimida. Incluso me di cuenta anoche de que estaba muy desinflada y no sentía el entusiasmo de que debía sentir ante la perspectiva del viaje semi-sorpresa que mi niño ha preparado con un montón de ilusión y secretismo (lo de semi es porque entre la idea que yo tenía y las cosas que se le han ido escapando, pues sospecho con un error de unos 200 kilómetros a dónde vamos a ir). Hoy ya me encuentro un poco mejor, pero no del todo. Espero que haciendo la maleta me vuelva el cosquilleo en el estómago que debo tener ante las perspectiva de estas vacaciones...

1 comentarios:

  1. vacacionesssssssss quien las pillara!!! y encima CON sorpresa sorpres y SIN la gemio ... una maravilla, vaya!

    besos y pasarloooooooo genial!
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