Hoy es Lunes y estoy en casa. Me sabe genial. Es el primer Lunes laborable que me quedo en casa tranquilamente, en pijama, disfrutando del día. Al menos, que yo recuerde...
Me tomé la semana de vacaciones incluyendo hoy entre otras cosas por puro egoísmo. Lo reconozco. Hoy Lunes es el primer día laborable después del 15 y por eso hoy tendría muchísimo trabajo pesado y aburrido que he preferido que hagan otros. Llegar el Martes con la parte más tediosa hecha (en teoría, espero que no me hagan una Jugada de la Cabra) es lo que estaba buscando cuando escogí este día como el último de mis vacaciones.
Oficialmente, la explicación -que no tengo que dar ninguna, pero siempre me gusta tener una coartada- es que mañana tengo una pequeña prueba en la Universidad y me quedo en casa preparándola (porque no he dado golpe esta semana). Eso estoy haciendo, sí, pero en un segundo plano. Principalmente disfruto de un Lunes libre, que es un gustazo como pocos.
Y sigo siendo egoísta, porque también he querido disfrutar del hecho de quedarme en la cama mientras mi chico se va a trabajar. Ronronear medio dormida ocupando su lugar en la cama mientras él se prepara, resignado. Cerrar los ojos dejando a las claras que pienso seguir durmiendo sin un ápice de solidaridad con él... Aunque, bueno, me he levantado una hora después que él, tampoco hay que hacer sangre. Egoísmo, el justo y ya es bastante.
Me tomé la semana de vacaciones incluyendo hoy entre otras cosas por puro egoísmo. Lo reconozco. Hoy Lunes es el primer día laborable después del 15 y por eso hoy tendría muchísimo trabajo pesado y aburrido que he preferido que hagan otros. Llegar el Martes con la parte más tediosa hecha (en teoría, espero que no me hagan una Jugada de la Cabra) es lo que estaba buscando cuando escogí este día como el último de mis vacaciones.
Oficialmente, la explicación -que no tengo que dar ninguna, pero siempre me gusta tener una coartada- es que mañana tengo una pequeña prueba en la Universidad y me quedo en casa preparándola (porque no he dado golpe esta semana). Eso estoy haciendo, sí, pero en un segundo plano. Principalmente disfruto de un Lunes libre, que es un gustazo como pocos.
Y sigo siendo egoísta, porque también he querido disfrutar del hecho de quedarme en la cama mientras mi chico se va a trabajar. Ronronear medio dormida ocupando su lugar en la cama mientras él se prepara, resignado. Cerrar los ojos dejando a las claras que pienso seguir durmiendo sin un ápice de solidaridad con él... Aunque, bueno, me he levantado una hora después que él, tampoco hay que hacer sangre. Egoísmo, el justo y ya es bastante.
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