09 noviembre 2008

PÁNICO

PÁNICO es lo que te entra un Sábado por la tarde, a las 20:30 aproximadamente, cuando por fin decides, después de perrear toda la tarde, hacer la maleta, más que nada porque al día siguiente bien tempranito te vas una semana de vacaciones.

PÁNICO es lo que sientes cuando abres tu armario y esta vez sí: no tienes nada que ponerte. Lo que pensabas echar en la maleta descansa hecho un higo en el cesto de la ropa sucia, o está en casa de tu madre siendo arreglado. El resto de las cosas que tienes delante, simplemente, no te sirven.

PÁNICO es el sentimiento que te recorre mientras te das cuenta que toda la ropa que ocupa el armario está pensada para un clima que no es el que te vas a encontrar los próximos siete días. No tienes nada que te proteja del frío. Del frío-frío de verdad (el que corta la piel, el que te hace temblar, el que hace que se te congele el moquillo), no ese pseudo-frío que hay en la zona en la que vives. No hay un sólo jersey grueso en ningún cajón. Como mucho, puedes fabricarte un aislante térmico a base de capas de camisetas...

PÁNICO es lo que recorre tu espina dorsal cuando eres consciente de que tu estilo arregladamente informal es inadecuado para unas vacaciones. No tienes nada que sea simplemente informal. Sólo un solitario chándal, comprado con clarividencia un par de semanas antes. Nada más. La sección de Look Rural no aparece por ningún lado.

PÁNICO es lo que se te instala en la boca del estómago cuando cierras el armario y te dedicas a mirar el zapatero. Sandalias de tiras de verano (claro), bailarinas, botines bajos, dos o tres zapatos de cuña, bastantes zapatos planos. Calzado de ciudad, vamos. Todos monísimos, pero altamente inadecuados. Tan sólo unos deportivos pueden servir, y tampoco se ven muy campestres. Nada de botas de montaña, y por supuestísimo, ni asomo de unas katiuskas o algo parecido.

PÁNICO es lo que te impide pensar en la forma más eficiente de meter las únicas cuatro prendas que has decidido que son válidas en una minimaleta ideal para los fines de semana pero escasa para un viaje más largo (para una mujer, se entiende: para un chico, sobraría más de la mitad). Las cuatro cosas ocupan más de lo que la Física podía preveer, y no hay manera de ponerlas de tal forma que se pueda añadir una bolsa de aseo y se pretenda cerrar la maleta. La compresión de textiles tiene sus límites. En un desesperado intento, sentándote encima por supuesto, intentas que la cremallera cierre, pero no es posible hacerlo sin reventar una costura. Decides echar mano del último recurso: la cremallera "aún cabe más", pensada para las nuevas adquisiciones durante el viaje...

PÁNICO es lo que se ve en los ojos de tu chico cuando sales con una maleta, una bolsa de fin de semana aparte, más la bolsa de aseo para llevar al maletero, más tu misma, tu bolso, tu abrigo...

Jo, y si supiera que no tengo nada que ponerme...

5 comentarios:

  1. No me lo digas. Tienes que ampliar tu fondo de armario :)
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  2. jejejejejej, inner!!!!!!!! medio rural???? habéis quedado con la paris hilton para hacer una nueva entrega del reality ese??? jejejej

    en vacaciones ... hasta con el turbo tanga a modo de gorra se está guapo!!! así que tranquila.
    disfruta. descansa y desconecta!!

    un beso y nos vemos a la vuelta.
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  3. Ya será para menos eso de que no tienes nada que ponerteeee. Además, si hace frío, ponte capas y capas como una cebollita :)

    Ya nos contarás qué tal esas vacaciones, tengo muchas ganas de saber dónde has ido :)

    ¡Un beso!
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  4. HACKETT, cómo lo sabes...

    YNOSE, medio e incluso entero... ;p No, Paris estaba demasiado ocupada haciendo ejercicios oculares contra el estrabismo. ;p

    LAURA, ahhhhhhh... Permanezcan atentos a sus pantallas. :D
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  5. Pues ya sabes, a la vuelta, de compras!!!! Retransmítenos algo de las vacaciones! Muchos besos!
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