Lo que más me gusta de estas fechas son las listas.
Porque sí, soy una fanática de las listas. Me encanta hacerlas. Listas de cosas por hacer, de libros que leer, de cosas que comprar...
Ahora lo que pinta es hacer la archiconocida lista de Buenos Propósitos para el Año Nuevo. Esos que te autoprometes megaconvencida y que para finales de Enero ya ni recuerdas.
Pues en mi lista, el primer propósito va a ser aprender a cocinar. No porque lo quiera yo, sino porque fue una señal del Universo. Últimamente es que nos comunicamos mucho.
El libro de recetas más popular, el de la mujer que querrías adoptar como abuelilla (descanse en paz), ese que te da 1080 soluciones cuando no sabes qué comer mañana (es la segunda incógnita más importante de la Humanidad: la primera es: ¿qué me pongo?)... Ese libro me asaltó en el Alcampo el otro día, al módico precio de 16,50 euros. No a 39,95 euros, como estaba acostumbrada a ver, más que nada porque es una edición más modesta y menos colorida que otra que había visto, pero igual de eficaz y sobre todo más asequible.
Por supuesto, ahora descansa en mi poder.

Así que está decidido. Incorporaré a mi vocabulario palabras como cilantro, escalfar, sofrito, gratinado, aliñar... También intentaré mentalizarme del concepto fuego lento, en contraposición a mi ecuación habitual de fuego fuerte = menos tiempo en la cocina. Me concienciaré de que no es aceptable el hecho de mezclar varios ingredientes en una batidora, cocer en el horno la mezcla y que la cena se haga sola sin más complicaciones. Dejaré de apreciar todo el esplendor de un huevo frito. No me conformaré con un sandwich de sólo dos ingredientes.
En fin, que seré una mujer nueva y mucho más apañá, claro. Que ya es hora.
Porque sí, soy una fanática de las listas. Me encanta hacerlas. Listas de cosas por hacer, de libros que leer, de cosas que comprar...
Ahora lo que pinta es hacer la archiconocida lista de Buenos Propósitos para el Año Nuevo. Esos que te autoprometes megaconvencida y que para finales de Enero ya ni recuerdas.
Pues en mi lista, el primer propósito va a ser aprender a cocinar. No porque lo quiera yo, sino porque fue una señal del Universo. Últimamente es que nos comunicamos mucho.
El libro de recetas más popular, el de la mujer que querrías adoptar como abuelilla (descanse en paz), ese que te da 1080 soluciones cuando no sabes qué comer mañana (es la segunda incógnita más importante de la Humanidad: la primera es: ¿qué me pongo?)... Ese libro me asaltó en el Alcampo el otro día, al módico precio de 16,50 euros. No a 39,95 euros, como estaba acostumbrada a ver, más que nada porque es una edición más modesta y menos colorida que otra que había visto, pero igual de eficaz y sobre todo más asequible.
Por supuesto, ahora descansa en mi poder.
Así que está decidido. Incorporaré a mi vocabulario palabras como cilantro, escalfar, sofrito, gratinado, aliñar... También intentaré mentalizarme del concepto fuego lento, en contraposición a mi ecuación habitual de fuego fuerte = menos tiempo en la cocina. Me concienciaré de que no es aceptable el hecho de mezclar varios ingredientes en una batidora, cocer en el horno la mezcla y que la cena se haga sola sin más complicaciones. Dejaré de apreciar todo el esplendor de un huevo frito. No me conformaré con un sandwich de sólo dos ingredientes.
En fin, que seré una mujer nueva y mucho más apañá, claro. Que ya es hora.
Pffff, pues cuidado si le pillas el gusanillo... A mi me encanta cocinar y cuando tengo prisa pienso en hacerme algo rápido y termino haciendo una obra de arte.
ResponderSuprimir¡Aquí tienes otra! Fanática de las listas digo ;-) Me encantan, y... ¡son tan útiles!
ResponderSuprimirEn fin, tú aprende a cocinar que eso es muy útil... sobre todo para tu entorno, jajaja.
Un besote navideño
listas???? ay ... sí ... yo una vez hice una ... jo ...
ResponderSuprimires que nunca cumplo nada de lo que digo ... soy el peor ... leñe!
por cierto, me encanta la cocina!!! así que ya intercambiaremos trucos!!! hurra hurra hurra!!!!!!
lo de la batidora y el horno dime que es cocina de diseño ...
Yo aprendí a cocinar con ese libro, Inner Girl. Te va a encantar. Y también soy de hacer listas, y listas, en papeles chulos, con pluma... (es que me pirran las cositas de papelería).
ResponderSuprimirAy, qué pocos propósitos acaban luego llegando a su fin, pero este de las recetas es algo asequible, y muy muy útil. Seguro que sale genial! Qué suerte va a tener tu chico! :)
Si quieres que compartamos recetas, aquí me tienes. Un besazo!
Pues a mí no me iría mal ese libro, que yo también tengo ganas de iniciarme en serio en los fogones.
ResponderSuprimirFelices fiestas!!!
Pues ya nos irás contando tus progresos ...
ResponderSuprimirÁnimo con ese propósito!!
Yo también tendría que aprender a cocinar. Llevo viviendo casi siete años "en pecado"(^_^) y a veces me pregunto como he subsistido si no hacer ná de ná.
ResponderSuprimirMuchos besos
Una chica de marte
Si piensas que es algo que después vas a comerte y cocinas con amor hasta el arroz cocido sale más rico ;)
ResponderSuprimirSi quieres intercambiar recetas yo también soy una cocinillas xD
Tengo una pregunta para tí. El libro descansa en tu poder, pero, ¿sólo descansa o descansa en paz? :P
ResponderSuprimirBesos. Yo también necesito una reeducación culinaria.