Enfadadísima estoy con Blogger.
Me gusta mi plantilla. Me gusta porque es sencilla, y es mía. Me costó bastante hacerla, y la hice tecleando con mis manitas. Nada de descargar plantillas o ir personalizando una Minima Black. No. La hice yo solita tirando de recursos de programación, apuntes de HTML (prehistóricos, lo sé) y con el método de ensayo-y-error.
Lo que ocurre es que como soy un culo-veo-culo-quiero, me empezaron a gustar chominaícas varias como las nubes de tags, las personalizaciones de comentarios y pijaditas así. Cuando ví que eso sólo lo podía hacer fácilmente con una plantilla CSS, pues me puse, muy a mi pesar, a traducir mi plantilla a CSS.
¿Y cómo? Pues modificando como pude una plantilla básica para que fuera igual que la que tengo ahora. No me resultó fácil, la verdad, porque mis conocimientos son los justos, pero al final conseguí una plantilla muy aceptable (prácticamente idéntica a la que tengo ahora) con widgets de ésos y todo.
Entonces, alegremente, pensé que podía cambiar mi código HTML básico y patatero por la súperplantilla clónica CSS que tanto trabajo me había costado.
Ingenua de mí.
Blogger me dedicó una sonora pedorreta.
Me dijo que como yo estaba alojada en un hosting propio, que me fuera olvidando del temita. No lo entiendo. ¡Encima que le ahorro espacio! Vamos...
Así que ahora tengo tres opciones:
malomalísimo es así de caprichoso y no sabe agradecer que le aliviemos un poco de espacio en sus saturados servidores. Grrrrrrrrrrrrr...
Me gusta mi plantilla. Me gusta porque es sencilla, y es mía. Me costó bastante hacerla, y la hice tecleando con mis manitas. Nada de descargar plantillas o ir personalizando una Minima Black. No. La hice yo solita tirando de recursos de programación, apuntes de HTML (prehistóricos, lo sé) y con el método de ensayo-y-error.
Lo que ocurre es que como soy un culo-veo-culo-quiero, me empezaron a gustar chominaícas varias como las nubes de tags, las personalizaciones de comentarios y pijaditas así. Cuando ví que eso sólo lo podía hacer fácilmente con una plantilla CSS, pues me puse, muy a mi pesar, a traducir mi plantilla a CSS.
¿Y cómo? Pues modificando como pude una plantilla básica para que fuera igual que la que tengo ahora. No me resultó fácil, la verdad, porque mis conocimientos son los justos, pero al final conseguí una plantilla muy aceptable (prácticamente idéntica a la que tengo ahora) con widgets de ésos y todo.
Entonces, alegremente, pensé que podía cambiar mi código HTML básico y patatero por la súperplantilla clónica CSS que tanto trabajo me había costado.
Ingenua de mí.
Blogger me dedicó una sonora pedorreta.
Me dijo que como yo estaba alojada en un hosting propio, que me fuera olvidando del temita. No lo entiendo. ¡Encima que le ahorro espacio! Vamos...Así que ahora tengo tres opciones:
- Quedarme como estoy, estancada en una plantilla que me da una pereza horrorosa trastear y/o cambiar para ir adaptándola (o sea, básicamente quedarme con este diseño porque hacer otro me va a llevar bastante tiempo) y sin poder añadirle chominaícas varias.
- Volver al hosting de Blogger
malomalísimo, lo cual es un poco aburrido e incluso absurdo, porque si tengo un dominio es para ser transparente y molona, todo a la vez. - Pasarme a WordPress, que sí me dejaría hacer algo así, lo cual no me resulta nada atractivo, porque creo además que no podría exportar todo el contenido del blog y no pienso perderlo.
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