19 diciembre 2008

La confianza de una madre...

Mi madre me hizo un recetario hace un par de años, supongo que es algo normal.

Normal sí, pero nada sencillo. De hecho, me costó un mundo conseguirlo. Le propuse a mi madre que me fuera escribiendo recetas tranquilamente, pero le daba pereza. Luego compré una libretita muy cuca especial para recetas, a ver si se conmovía, pero siguió sin hacerme el recetario. Mis siguientes tácticas fueron: lloriquear, presionar, involucrar a mi abuela, insistir, hacerme la indiferente, insistir otra vez, ponerle un boli en la mano en plan encerrona, insistir otra vez y presionar a mi abuela para que metiera baza también. Al final lo conseguí: una libreta fashion con recetas de madre y abuela.

El problema es que las recetas están escritas como las piensan: del tirón, sin un punto, y según se van acordando de lo que hay que hacer.

Un poco caóticas las recetas, en definitiva (aunque de comidas muy ricas).

De hecho, hay que leerlas como poco un par de veces. Una para sacar los ingredientes, otra para las cantidades, y otra para ordenar los pasos. Porque una es de Ciencias y necesita las cosas muy cuadriculadas.

Por eso tuve que hacer una primera llamada:

- Oye, mamá, en la receta del flan, ¿exactamente cuántas son "unas cuantas cucharaditas" de azúcar? ¿Cucharadas soperas o de postre?

(Carcajadas al otro lado de la línea): Pues ocho, y de las de sopa. ¿Y me llamas para eso? Jajajaja...

Por supuesto, hubo una SEGUNDA llamada:

- Mamá, ya está esto medio encaminado, perooooo... ¿Cuántos minutos debo dejarlo cociendo? Porque tú has puesto "un ratito hasta que tú veas", pero no tengo muy claro qué tengo que ver.

(Más carcajadas al otro lado de la línea): Unos cuarenta y cinco, hasta que cuaje. Jajajaja... ¡No me digas que me llamas para eso!

Y sí, naturalmente, hubo una TERCERA llamada:

- Mamá, ¿estás segura de que eran cuarenta y cinco minutos? Es que creo que aún está un poco líquido. ¿Lo aparto ya o qué?

(Casi la oigo llorar de risa): Niña, ¿pero no te das cuenta que luego tiene que cuajar cuando se enfríe? ¡Está claro! Jajajajaja... ¡Y me llamas para eso!

En fin, que esto de cocinar es un lío.

Cuando todo parecía bien, y el flan ya estaba casi listo, sonó el teléfono.

Sí, la CUARTA llamada (pero esta vez llamó ella).

- Oye, que se me ha olvidado decirte que no lo metas en el frigorífico hasta que esté frío...

- Mamá... ¿Y me llamas para eso?

Vamos, que de no saber cuánto tiempo tengo que dejar cocer una mezcla que no he hecho en mi vida mi madre deduce que no sé qué hacer para no cargarme un frigorífico. Amor de madre, lo llaman...

10 comentarios:

  1. Yo sólo digo que al final el flan estuvo estupendérrimo...

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  2. Ummm, flan casero ... qué tentación!!

    Lo bueno es que en cuanto lo hayas hecho una vez, ya podrás reescribirla tú,jeje.

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  3. Genial la última respuesta, la que le diste a tu madre, jajaja. Lo que me he podido reir :)

    Un beso guapa!

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  4. MISSMOLE, pues es muy fácil. Si quieres te paso la receta (ahora sí, clara, ordenada y con las cantidades exactas). ;)

    HACKETT, es que me lo puso a huevoooooooooooo...

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  5. Tiemblo al pensar en el día en que salga de casa y se me ocurra pedirle a mi madre que me enseñe a cocinar según qué cosas, porque para ella cualquier medida de cantidad o tiempo es relativa, todo se hace "a ojo"...

    Aunque a ella le queda bien, claro... ¿tendrá algo que ver que no sea miope? No sé, uno ya se lo plantea todo :P

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  6. mira que a mí me gusta cocinar ... que dicen por ahí que no lo hago del todo mal ... que me gusta el rollo espumitas y testuras raritas ...

    pero es ponerme, cazuela con cazuela, con mi señora madre a hacer un ... por ejemplo ... cocido, y aunque la copie exactamente todo ... nunca ... PERO NUNCA ... me sale igual ... es una pasada.

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  7. Seguro que estaba riquísimo.
    Por cierto, qué envidia eso de que tu madre te haya preparado un recetario!
    La mía me despachó con el préstamo de un libro! y ojito con no devolvérselo a final de curso...
    Y anda, pásame la receta, a ver si sorprendo a A., que últimamente no consigo conquistar la cocina, o si lo hago, me doy cuenta de que he perdido mano...
    Besazos!!!!

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  8. [DOCTOR], las unidades oficiales de medida en cocina por lo visto son: "un chorreón", "una miaja", "un pellizco". Adiós al sistema métrico internacional...

    YNOSÉ, yo estoy convencida de que hay que ser madre para que te salgan exquisitas según qué cosas (potajuelos sobre todo).

    ULYANOV, yo te pasaré la receta, no te preocupes. ;)

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  9. Muchas gracias por anticipado, guapísima! Muacks

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