11 diciembre 2008

La Cruel Realidad

Cuando yo estaba en mi antiguo puesto, el que tengo ahora me parecía que era una especie de chollo. En la distancia, se veía taaaaaaaan ideal...

Antes yo tenía unas tareas diarias, semanales y mensuales, aparte de los pequeños contratiempos de todos los días (escasos, para qué voy a decir otra cosa). Cuando llegaba a trabajar, tenía muy claro qué tendría que hacer ese día: tal y cual tarea, esta antes que la otra, esta es más rápida y esta más coñazo, así que hago aquella primero y luego ya me pongo con otra cosa.

Fácil y muy cuadriculado.

Si me lo montaba bien, y con el tiempo ya era cuestión de hacer las tareas rápida y mecánicamente, a lo mejor a media mañana ya tenía todo hecho, y podía dedicarme a la vida contemplativa (pero finjiendo que estaba haciendo algo súperimportante, claro). Es verdad que a veces había mucho trabajo, pero no era complicado. Cuando llegaba algún marrón que no podía / no quería / no debía resolver (pero sobre todo: no me apetecía), lo pasaba hacia arriba... Ya se ocuparía el jefe...

Se hacía un poco pesada tanta monotonía, sí. Aburrimiento, lo llaman. Por eso yo pensaba que el puesto que ocupo ahora era fascinante, porque sólo había una tarea fija a la semana (los Lunes, cómo no), y luego un par más a principio de mes. El resto del trabajo diario consistía en ir resolviendo lo que iba llegando.

Inocente de mí, pensaba que no llegaba tanto y que habría días sin nada que hacer...

Mentira cochina.

Ahora, en ese puesto que me parecía taaaaaaaan ideal, resulta que estoy hasta arriba. Que me tengo que quedar hasta las tantas (antes a mi hora en punto me iba, porque raro era el día en que no había acabado un par de horas antes). Que cada tarea me lleva más tiempo del que puede parecer. Que me llegan peticiones desde las más altas esferas que antes no veía, claro, pero que ahora se quedan en mí. Que no puedo tirar para arriba ningún marrón porque ahora soy YO quien tiene que bregar con ellos. Que no puedo sacudirme una decisión desagradable porque ahora me corresponde a mí tomarla y ejecutarla. Que las encerronas me las hacen a mí. Que tengo que morderme la lengua para no dar más información de la cuenta para explicar mis decisiones más controvertidas. Que no era tan fantástico como creía.

De hecho, ya lo he dicho alguna vez, es muy difícil. Desde la feliz ignorancia creía que cuanto más alto, menos trabajo, pero eso es lo que parece y está muy lejos de la cruel realidad.

Esta vez el Universo me la ha metido doblada, tengo que admitirlo.

7 comentarios:

  1. delega ... nuestra jefa es la reina del delegismo ...

    por algo tienes gente debajo, que no se te olvide.

    y yo alguna vez también te lo he dicho ... si estás ahí, es porque vales, que no se te olvide.

    beeeeeeesossss
    (oyes, esta semana te estoy achuchando un montón... eh???)

    ;)

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  2. Puf, esos puestos de "ir resolviendo lo que va llegando" pueden ser muy puñeteros, yo estuve en uno y el no poder planificar mis tareas y la acumulación de trabajo en momentos puntuales me estresaron un montón.

    Paciencia, respira y tómatelo con calma (sí, es fácil de hacer y difícil de hacer).

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  3. Vaya chasco eh??

    Seguro que también hay veces que te sientes mucho más realizada que con el trabajo monótono que tenías antes, pero cada cosa tiene su precio,jeje.

    Aguanta un poco que dentro de nada llegan las vacaciones y podrás desconectar un poquito.

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  4. No sé si puedes delegar, pero para ello necesitas gente de confianza. En todo caso, recuerda que si estás ahí, es porque vales un montón, que estás preparada para esa responsabilidad. Los cargos son cargas. Pero ya verás como poco a poco le irás cogiendo el tino, aunque sí, es muy muy puñetero. Un beso muy grande, y muchísimos ánimos, de todo corazón.

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  5. Todo tiene su parte buena y su parte mala... a veces es mejor que te manden y te digan lo q tienes q hacer , sin complicaciones, y entonces deseas ser tu la q manda... y cuando es al reves, ya ves... q prefieres no tener responsabilidad. Asi son las cosas guapa.

    Un beso.

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  6. Pero bueno, imagino que ese incremento de trabajo y marrones supondrá también un aumento en tu currículum, en tu carrera y en tu nómina, no???

    Aysss... no sabes cuánta razón tienes en eso de fingir que haces cosas súper importantes cuando no haces ná!! :P Jajaja!!! Yo también lo hacía de vez en cuando!!

    Un besoteee

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  7. Es que los puestos buenos son los de alta dirección, no mandos intermedios :)

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