Mientras sigo un pelín pochis, medio dormida en el sofá, me acordé de esto...
Aunque te hayas ido a la otra punta de España, lo cierto es que tu gafe te persigue. No sabes si es que se te cuela en la maleta o qué, pero el caso es que estés donde estés, la puedes liar parda...
Una de las noches que pasamos en la casa rural (ay... Vacaciones... ¡Justo lo que vuelvo a necesitar!), después de perrear un poco repantingada en un sofá al lado del fuego, decidí hacer el esfuerzo sobrehumano de levantarme e ir al jakuzzi que había en el cuarto de baño de nuestra habitación. De mal en peor, ¿verdad?
Pues sí, entré descalza en la habitación y me dispuse a preparar un largo y relajante baño de espuma. Abrí el grifo de la bañera, regulé la temperatura del agua y puse un poquito, un poquito de gel Dove en el agua. Todavía había poca agua en la bañera, así que pensé que se disolvería mientras se llenaba.
Efectivamente, cuando se llenó la bañera el gel estaba disuelto, había una ligerísima capa de espuma sobre el agua (cerca del grifo había un montículo), olía genial todo el cuarto de baño, se estaba de lujo allí y la bañera parecía llamarme. Me metí en el agua calentita, dispuesta a disfrutar de un laaaaaargo y relajante baño.
Pulsé el botoncillo y el hidromasaje empezó a funcionar. Cerré los ojos intentando ignorar el run-run del motor y respiré relajadamente (cual Julia Roberts pero sin disc-man).
Estuve así un tiempo intederminado hasta que algo me hizo cosquillitas en la nariz. Abrí primero un ojo... Y luego el otro, ya espantada: había un mar de espuma delante de mí, que desbordaba la bañera. Los chorros de la felicidad habían desencadenado un desaste.
Apagué el motor, pero no sirvió de mucho. Intenté arrebujar la espuma en la esquina, pero cada vez que me movía, la espuma se me colaba por algún lado, se desbordaba y no arreglaba nada. Así que busqué el tapón de la bañera a tientas entre el mar de espuma y no pude quitarlo. Palpé la rueda esa para abrir el desagüe. La espuma adivinó mis planes y me atacó el ojo derecho. Intenté encontrar la maldita ruedecita con un ojo cerrado y lloroso. Respiré al oir el agua escapándose tubería abajo.
Por fin había nada de agua y una bañera enterita de espuma. Pero hasta arriba. ¿Se reproduce o qué? Sólo faltaba allí un DJ para montar una fffiefta... (Lo siento, no puedo evitarlo.)
Así que me puse a exterminar la espuma con la alcachofa de la ducha en modo destrucción (que por cierto, esa alcachofa no era tal, sino una paellera: allí no te duchabas, te llovía encima) y por fin la espuma fue desapareciendo y yo respirando. Así que cuando pude recoger aquel desastre, ni estaba relajada ni nada que se le pareciera... Estaba en cuclillas en una bañera vacía de mal humor, me escocía un ojillo y empezaba a tener frío. Jo.
Toc, toc.
- Cariño, ¿qué tal tu baño de espuma?
- Erm... Pues genial, sí. Estoy relajadísima.
Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa... ¿Quién me mandaría a mí dejar un comodísimo sofá por una terrorífica bañera? Creo que a partir de ahora la única espuma que toleraré es la Pantene. Ni siquiera la de mi Cola-Cao. Snif.
Aunque te hayas ido a la otra punta de España, lo cierto es que tu gafe te persigue. No sabes si es que se te cuela en la maleta o qué, pero el caso es que estés donde estés, la puedes liar parda...
Una de las noches que pasamos en la casa rural (ay... Vacaciones... ¡Justo lo que vuelvo a necesitar!), después de perrear un poco repantingada en un sofá al lado del fuego, decidí hacer el esfuerzo sobrehumano de levantarme e ir al jakuzzi que había en el cuarto de baño de nuestra habitación. De mal en peor, ¿verdad?
Pues sí, entré descalza en la habitación y me dispuse a preparar un largo y relajante baño de espuma. Abrí el grifo de la bañera, regulé la temperatura del agua y puse un poquito, un poquito de gel Dove en el agua. Todavía había poca agua en la bañera, así que pensé que se disolvería mientras se llenaba.
Efectivamente, cuando se llenó la bañera el gel estaba disuelto, había una ligerísima capa de espuma sobre el agua (cerca del grifo había un montículo), olía genial todo el cuarto de baño, se estaba de lujo allí y la bañera parecía llamarme. Me metí en el agua calentita, dispuesta a disfrutar de un laaaaaargo y relajante baño.
Pulsé el botoncillo y el hidromasaje empezó a funcionar. Cerré los ojos intentando ignorar el run-run del motor y respiré relajadamente (cual Julia Roberts pero sin disc-man).
Estuve así un tiempo intederminado hasta que algo me hizo cosquillitas en la nariz. Abrí primero un ojo... Y luego el otro, ya espantada: había un mar de espuma delante de mí, que desbordaba la bañera. Los chorros de la felicidad habían desencadenado un desaste.
Apagué el motor, pero no sirvió de mucho. Intenté arrebujar la espuma en la esquina, pero cada vez que me movía, la espuma se me colaba por algún lado, se desbordaba y no arreglaba nada. Así que busqué el tapón de la bañera a tientas entre el mar de espuma y no pude quitarlo. Palpé la rueda esa para abrir el desagüe. La espuma adivinó mis planes y me atacó el ojo derecho. Intenté encontrar la maldita ruedecita con un ojo cerrado y lloroso. Respiré al oir el agua escapándose tubería abajo.
Por fin había nada de agua y una bañera enterita de espuma. Pero hasta arriba. ¿Se reproduce o qué? Sólo faltaba allí un DJ para montar una fffiefta... (Lo siento, no puedo evitarlo.)
Así que me puse a exterminar la espuma con la alcachofa de la ducha en modo destrucción (que por cierto, esa alcachofa no era tal, sino una paellera: allí no te duchabas, te llovía encima) y por fin la espuma fue desapareciendo y yo respirando. Así que cuando pude recoger aquel desastre, ni estaba relajada ni nada que se le pareciera... Estaba en cuclillas en una bañera vacía de mal humor, me escocía un ojillo y empezaba a tener frío. Jo.
Toc, toc.
- Cariño, ¿qué tal tu baño de espuma?
- Erm... Pues genial, sí. Estoy relajadísima.
Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa... ¿Quién me mandaría a mí dejar un comodísimo sofá por una terrorífica bañera? Creo que a partir de ahora la única espuma que toleraré es la Pantene. Ni siquiera la de mi Cola-Cao. Snif.
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