Es por todos sabido que yo los MeMes los hago con un poco de retraso pero al final caen, que es en realidad lo importante...
La semana pasada, mi mandador de MeMes oficial me desafió (que no me enteraba mucho, pero al final sí que estaba nominada) a poner cinco imágenes de objetos que me definieran. ¿No era eso? Algo así. Se supone que son objetos que si alguien los viera, le deberían recordar a mí... Ummmmm...
Parecía fácil en un principio, pero en realidad, no lo ha sido.
Mis gafas...
Llevo gafas desde que era pequeñita: una profesora de la guardería o preescolar (no lo sé muy bien) le dijo a mis padres que tenía un ojo vago -yo creo que la vaga entera soy yo, pero bueno-, y con ese anuncio empezó una vida de visitas anuales a oculistas y oftalmólogos para ver qué tal iban mis ojos. Al principio era divertido: sólo tenía que decir unas letras, coger las alas de una mosca y me daban un caramelo. Luego no hubo alas de moscas ni caramelos, jo. Así que se convirtió en una rutina más. No me recuerdo sin gafas, han formado parte de mí desde siempre. No me he planteado ni un sólo segundo operarme porque me da mucho miedo, y el tema de las lentillas me da un poco de grima: nada más pensar en que algo toque mis ojos siento un repelús. Así que tengo una relación tranquila con mis gafas. Algo curioso es que me molesta sobremanera que la gente me pregunte: "¿y si te quitas las gafas no ves?", como si mis ojos se volvieran ciegos sin dos cristales graduados delante. Ya no contesto esa estúpida pregunta (que, afortunadamente, cada vez es menos frecuente, señal de que me estoy haciendo vieja). Paso de compartir con alguien más que mi visión del mundo es como si todo fuera borroso, menos lo que tengo a pocos centímetros de mí. Así que sonrío, me coloco las gafas y ya está. Las de diario son las de color rosa/violetas. Las otras me las pongo cuando quiero cambiar. Y las de repuesto están en la guantera del coche.
Mis libros...
Me gusta leer. Me ha gustado desde siempre. Desde que era pequeñita. Desde el día en que mi madre me llevó de la mano a hacerme socia de la biblioteca del pueblo: me hicieron mi carnet, era la socia 0957, y me sentí feliz. A partir de ahí, en mi casa siempre había algún libro catalogado y manoseado a medio leer. Pero siempre por voluntad propia: creo que siempre me acordaré de "Industrias y Andanzas de Alfanhuí" que nos obligaron a leer en el colegio. Fue una tortura. Desde entonces, me prometí no leer nada que no quisiera (y entonces empezó la manipulación de profesores para que mandaran leer libros que medio tragase). Para mí la lectura siempre ha sido una vía de escape, una forma de entrar en otro mundo que no fuera el mío, conocer a gente ficticia (como la canción de Manolo García). Ahora busco historias ligeras y que me hagan sentir bien, por eso me decanto por el género chick-lit. Seguramente más adelante me dé por otro tipo de literatura, pero por ahora me sumergo en estos libros. Los de la foto son una parte de una colección de este género que completé hace dos años. No los he leído todos aún, tengo bastantes más de los que salen ahí y no tengo demasiado tiempo, pero me gusta verlos esperándome en la estantería. Los colores de la encuadernación me alegran. Y pensar en las historias que encierran, también.
Mis cosméticos...
Soy una coqueta. Qué le vamos a hacer. No me gusta maquillarme, eso es verdad, pero más que nada porque me da una pereza increíble desmaquillarme después. Soy más de cuidarme la piel, para que esté bonita sin necesidad de ningún maquillaje. Tengo una piel un poco sensible y me costó mucho encontrar productos que no la irritaran, que me dejaran la piel como me gusta, que tuvieran una textura perfecta y que en general me agradaran. Por supuesto, los descubrí cuando me puse a trabajar y no me daba cargo de conciencia gastarme más de 25 euros en un potingue. Antes, de estudiante, no me lo permitía. Pero en cuanto pude, entré en el mundo Clinique, y en él sigo. Me gustan sus productos, y soy una persona fiel. No he encontrado todavía una razón para cambiar de marca o probar otras líneas de cuidado. Además, busco la comodidad (ya he dicho que soy una vaga) y con esta línea la he encontrado. De momento, soy una Chica Clinique y me va bien. Parece que tengo un stand en mi cuarto de baño y las dependientas a veces tiemblan cuando me ven entrar, jejeje...
Mis chismes...
Igual que soy fiel a una marca de cosméticos, lo soy para los móviles. Me gustan los Nokia. He tenido otros teléfonos, sí, pero me sigo quedando con mi pequeño Nokia. Cuando me canso, le cambio la carcasa y punto (viene una roja de camino). Mis exigencias a la telefonía han cambiado. Antes buscaba un chisme que hicera de todo, por eso probé uno de la Serie N, pero tenía tantas chominás que iba lentísimo y me deshice de él. Ahora prefiero un teléfono para llamar y enviar mensajes, que tenga una buena cámara por si acaso tengo que inmortalizar algún momento estelar, que sea fácil y rápido de usar y poco más. Mi 6288 hace todo eso sin rechistar. Llevo ya un año y medio con él, y si lo cambio, será por uno de características similares (y algo más pequeño, me gustaría uno tipo concha). Como uso el móvil como teléfono, tengo mi iPod para la música. Mi adorado caprichillo, el Nano 3G en color rojo, grabado especialmente para mí. Repleto de la música que me hace vibrar, guardado en su fundita. Impecable. Estoy muy contenta con él, jejeje...
Mis detalles...
Sé que es una tontería, pero me gustan los diseños de Jordi Labanda. Me parecen femeninos y muy estilosos. Me los descubrió una amiga en la Universidad, supongo que eso también influye para que les tenga tanto cariño. ¿Que necesito comprarme un bolígrafo? Será uno de Jordi Labanda, porque me gusta. ¿Que quiero una libretita pequeña para llevarla en el bolso y apuntar mis cosas? Lo mismo. ¿Que debería tener un estuche para que mis bolis no fueran dando tumbos dentro del bolso? Pues ya sé dónde acudir. Son parte de mis caprichillos. Creo que de cada colección que ha sacado el diseñador, ha caído o un bolígrafo, o un portaminas, o un cubilete, o una alfombrilla para el ratón... Algo. Siempre llevo encima algún detalle de éstos.
La semana pasada, mi mandador de MeMes oficial me desafió (que no me enteraba mucho, pero al final sí que estaba nominada) a poner cinco imágenes de objetos que me definieran. ¿No era eso? Algo así. Se supone que son objetos que si alguien los viera, le deberían recordar a mí... Ummmmm...
Parecía fácil en un principio, pero en realidad, no lo ha sido.
Llevo gafas desde que era pequeñita: una profesora de la guardería o preescolar (no lo sé muy bien) le dijo a mis padres que tenía un ojo vago -yo creo que la vaga entera soy yo, pero bueno-, y con ese anuncio empezó una vida de visitas anuales a oculistas y oftalmólogos para ver qué tal iban mis ojos. Al principio era divertido: sólo tenía que decir unas letras, coger las alas de una mosca y me daban un caramelo. Luego no hubo alas de moscas ni caramelos, jo. Así que se convirtió en una rutina más. No me recuerdo sin gafas, han formado parte de mí desde siempre. No me he planteado ni un sólo segundo operarme porque me da mucho miedo, y el tema de las lentillas me da un poco de grima: nada más pensar en que algo toque mis ojos siento un repelús. Así que tengo una relación tranquila con mis gafas. Algo curioso es que me molesta sobremanera que la gente me pregunte: "¿y si te quitas las gafas no ves?", como si mis ojos se volvieran ciegos sin dos cristales graduados delante. Ya no contesto esa estúpida pregunta (que, afortunadamente, cada vez es menos frecuente, señal de que me estoy haciendo vieja). Paso de compartir con alguien más que mi visión del mundo es como si todo fuera borroso, menos lo que tengo a pocos centímetros de mí. Así que sonrío, me coloco las gafas y ya está. Las de diario son las de color rosa/violetas. Las otras me las pongo cuando quiero cambiar. Y las de repuesto están en la guantera del coche.
Me gusta leer. Me ha gustado desde siempre. Desde que era pequeñita. Desde el día en que mi madre me llevó de la mano a hacerme socia de la biblioteca del pueblo: me hicieron mi carnet, era la socia 0957, y me sentí feliz. A partir de ahí, en mi casa siempre había algún libro catalogado y manoseado a medio leer. Pero siempre por voluntad propia: creo que siempre me acordaré de "Industrias y Andanzas de Alfanhuí" que nos obligaron a leer en el colegio. Fue una tortura. Desde entonces, me prometí no leer nada que no quisiera (y entonces empezó la manipulación de profesores para que mandaran leer libros que medio tragase). Para mí la lectura siempre ha sido una vía de escape, una forma de entrar en otro mundo que no fuera el mío, conocer a gente ficticia (como la canción de Manolo García). Ahora busco historias ligeras y que me hagan sentir bien, por eso me decanto por el género chick-lit. Seguramente más adelante me dé por otro tipo de literatura, pero por ahora me sumergo en estos libros. Los de la foto son una parte de una colección de este género que completé hace dos años. No los he leído todos aún, tengo bastantes más de los que salen ahí y no tengo demasiado tiempo, pero me gusta verlos esperándome en la estantería. Los colores de la encuadernación me alegran. Y pensar en las historias que encierran, también.
Soy una coqueta. Qué le vamos a hacer. No me gusta maquillarme, eso es verdad, pero más que nada porque me da una pereza increíble desmaquillarme después. Soy más de cuidarme la piel, para que esté bonita sin necesidad de ningún maquillaje. Tengo una piel un poco sensible y me costó mucho encontrar productos que no la irritaran, que me dejaran la piel como me gusta, que tuvieran una textura perfecta y que en general me agradaran. Por supuesto, los descubrí cuando me puse a trabajar y no me daba cargo de conciencia gastarme más de 25 euros en un potingue. Antes, de estudiante, no me lo permitía. Pero en cuanto pude, entré en el mundo Clinique, y en él sigo. Me gustan sus productos, y soy una persona fiel. No he encontrado todavía una razón para cambiar de marca o probar otras líneas de cuidado. Además, busco la comodidad (ya he dicho que soy una vaga) y con esta línea la he encontrado. De momento, soy una Chica Clinique y me va bien. Parece que tengo un stand en mi cuarto de baño y las dependientas a veces tiemblan cuando me ven entrar, jejeje...
Igual que soy fiel a una marca de cosméticos, lo soy para los móviles. Me gustan los Nokia. He tenido otros teléfonos, sí, pero me sigo quedando con mi pequeño Nokia. Cuando me canso, le cambio la carcasa y punto (viene una roja de camino). Mis exigencias a la telefonía han cambiado. Antes buscaba un chisme que hicera de todo, por eso probé uno de la Serie N, pero tenía tantas chominás que iba lentísimo y me deshice de él. Ahora prefiero un teléfono para llamar y enviar mensajes, que tenga una buena cámara por si acaso tengo que inmortalizar algún momento estelar, que sea fácil y rápido de usar y poco más. Mi 6288 hace todo eso sin rechistar. Llevo ya un año y medio con él, y si lo cambio, será por uno de características similares (y algo más pequeño, me gustaría uno tipo concha). Como uso el móvil como teléfono, tengo mi iPod para la música. Mi adorado caprichillo, el Nano 3G en color rojo, grabado especialmente para mí. Repleto de la música que me hace vibrar, guardado en su fundita. Impecable. Estoy muy contenta con él, jejeje...
Sé que es una tontería, pero me gustan los diseños de Jordi Labanda. Me parecen femeninos y muy estilosos. Me los descubrió una amiga en la Universidad, supongo que eso también influye para que les tenga tanto cariño. ¿Que necesito comprarme un bolígrafo? Será uno de Jordi Labanda, porque me gusta. ¿Que quiero una libretita pequeña para llevarla en el bolso y apuntar mis cosas? Lo mismo. ¿Que debería tener un estuche para que mis bolis no fueran dando tumbos dentro del bolso? Pues ya sé dónde acudir. Son parte de mis caprichillos. Creo que de cada colección que ha sacado el diseñador, ha caído o un bolígrafo, o un portaminas, o un cubilete, o una alfombrilla para el ratón... Algo. Siempre llevo encima algún detalle de éstos.
Bueno, y esto es todo. Ha sido un poco complicado escoger cinco imágenes, cinco ítems que digan algo de mí, porque hay muuuuuuuuuchas cosas y a lo mejor debían estar aquí en lugar de éstas... Pero estas cinco no dejan de ser mías y forman parte de mí. Espero que este MeMe sirva para conocerme un poco más.
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