No soy nada supersticiosa (jo, no sabía ni cómo se escribía). Pero nada. En esto de la Lotería soy más estadística que creyente. Tengo claro que es prácticamente imposible que entre tanta gente que compra tantos décimos, entre tantas bolitas pequeñas que hay en ese bombo tan enorme, salga una que encima tenga los cinco números de mi décimo, ¡y además en el mismo orden! No puede ser...
Así que cada año me digo lo mismo: este año no compro lotería.
Pero luego, resulta que aquel a quien le tocó la lotería te ofrece un número... Y compras. Luego, la empresa reserva un número... y compras, claro, no sea que vayas a ser tú la pringada con cara de panoli que no pilla un euro mientras el resto del personal celebra su suerte en la puerta de tu empresa. Después te llega una circular de las altas esferas de tu empresa que te ofrece décimos de las otras delegaciones... Y le das a aceptar, claro, por el mismo motivo que antes, aunque ahora encima te sientes culpable porque son siete delegaciones (al menos, compartes gastos con la demás gente del despacho).
Así que el día del sorteo tienes en tus manos diez décimos y te preguntas cómo ha podido pasar...
...mientras los pones debajo de tu bruja de la suerte (aunque no eres supersticiosa), y te permites soñar un poco con lo que harías si de verdad, esta vez, te tocara...
¡¡Buena suerte!!
Así que cada año me digo lo mismo: este año no compro lotería.
Pero luego, resulta que aquel a quien le tocó la lotería te ofrece un número... Y compras. Luego, la empresa reserva un número... y compras, claro, no sea que vayas a ser tú la pringada con cara de panoli que no pilla un euro mientras el resto del personal celebra su suerte en la puerta de tu empresa. Después te llega una circular de las altas esferas de tu empresa que te ofrece décimos de las otras delegaciones... Y le das a aceptar, claro, por el mismo motivo que antes, aunque ahora encima te sientes culpable porque son siete delegaciones (al menos, compartes gastos con la demás gente del despacho).
Así que el día del sorteo tienes en tus manos diez décimos y te preguntas cómo ha podido pasar...
...mientras los pones debajo de tu bruja de la suerte (aunque no eres supersticiosa), y te permites soñar un poco con lo que harías si de verdad, esta vez, te tocara...
¡¡Buena suerte!!
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