Pues sí, aquí estoy, aporreando con frenetismo (que no tecleando) para desahogar mi frustración.
MAÑANA es el
Día D.
Día del
examen teórico, como ya comenté anteriormente (
previusly on The Unwritten Blog).
Lo
NORMAL en estas circunstancias es que esta semana, al salir de trabajar, o por la tarde al menos, me pasara por la autoescuela para seguir haciendo tests, preguntar las últimas dudas que tenga y cosas así. Perfilar los últimos detalles, vaya.
Pues no.
Y no porque yo no quiera. Cierto es que la semana anterior (los tres días laborables de la semana anterior, quiero decir), por unos problemillas, no pude ir a la autoescuela y me tuve que conformar con hacer tests en casa a las tantísimas de la noche; pero bueno, estar sola en casa, liada con mil cosas a la vez tiene estos inconvenientes. Además, tenía toda esta semana para acabar de repasar y resolver tres dudas locas que tengo (todas de mecánica, por cierto).
¿Y con qué me encuentro el Lunes por la tarde?
Con la autoescuela cerrada.

Luces apagadas y ni rastro de vida. Casi faltaba un matojo de ésos que pasan por el desierto y el silbidito de las pelis del oeste, porque lo que no faltaba era yo plantada delante de la puerta cerrada con las piernas separadas y los brazos en jarras.
Bueno, pensé, igual están alargando la Semana Santa, tienen algún familiar en Cataluña por ejemplo, y por solidaridad han cogido este Lunes de fiesta como por aquellas tierras. Me parece muy bien la gente solidaria, así que acepté barco como animal acuático.

El Martes le encargué a mi chico que llamara por la mañana a la autoescuela, para que sonsacara encantadoramente qué había pasado el día anterior. Llamó y llamó y la autoescuela no contestó. Empecé a mosquearme, pero
ingenua tonta de mí pensé que igual no estaban, o que dentro de la clase no se oye el teléfono, o que alguno de los chicos que a veces se quedan no tienen permiso para coger el teléfono (conociendo a la dueña, no me costaba nada imaginármelo).

Pero el Martes por la tarde la autoescuela seguía cerrada. Esta vez escudriñé a ver si había algún cartel o algo que aclarara la situación. Digo yo que habrá que tener en cuenta a todos los alumnos que hacemos uso de la autoescuela porque hemos pagado. Empecé a fantasear. ¿Estará la dueña enferma? Puede, pero para eso tiene a otro señor que imagino que podrá abrir la autoescuela, o en su defecto poner un cartel informando del motivo por el cual la persiana está echada y no hay nadie allí. De todas formas, no sé, un negocio propio no creo que cierre varios días sin una explicación convincente, ¿no?
Pero el caso es que ya estoy MUY enfadada.

Porque
MAÑANA es el examen, y la autoescuela está cerrada (hasta el momento, sí).
No sé si puedo ir yo con mis propios medios a presentarme al examen, porque además no tengo ni idea de dónde es, ni las horas, ni si hay que llevar alguna documentación. Me fastidia que no haya información de ningún tipo, ni siquiera una llamada de teléfono a los que tengamos que examinarnos mañana. ¿Para qué si no me pidió mi teléfono de contacto? Quiero decir: lo tiene, pero NO llaman avisando de nada. Vamos, que no sé qué va a pasar. No se me pasó por la imaginación en ningún momento que los tres días antes del examen, la autoescuela estuviera cerrada a cal y canto sin más. Es que no me lo puedo creer...
¿Soy yo que soy muy quisquillosa o esto es absolutamente intolerable? Estoy indignadísima.